Bernal Herrera: Palestina – Historia y horror – 5 (Podcast)

La creación del Estado de Israel, en 1948, conllevó el despojo de la mayoría de las tierras de la población palestina, y su masiva expulsión de las tierras perdidas. Luego, las diversas dinámicas del conflicto, como las comentadas en este episodio, le permitieron a Israel acumular un poderío tecnológico y militar que, junto al apoyo incondicional de los Estados Unidos, e ir imponiendo un dominio cada vez más ilegal y brutal sobre el pueblo palestino y sus tierras.

Bernal Herrera Montero.

En los anteriores episodios esbocé algunas de las dinámicas históricas que llevaron, a inicios del siglo XX, a la inmigración judía a Palestina, y a la creación en 1948 del Estado de Israel. El recuento deja claro que ni la población musulmana de Palestina, ni el mundo musulmán en general, exhibieron durante todos esos siglos antisemitismo alguno, menos aun realizaron persecuciones al pueblo judío como las ocurridas en Europa. Es falsa, entonces, la creencia popular de que el conflicto entre judíos y musulmanes viene de siglos atrás.

Cuando, tras la I Guerra Mundial, los británicos traicionan las promesas hechas a sus aliados árabes, y el presidente Wilson traiciona su pregonado apoyo a la libre determinación de los pueblos, Palestina, tierra ancestral del pueblo palestino, pasa a ser gobernada por los ingleses, que apoyan el proyecto sionista de fundar allí un estado judío. El brutal antisemitismo nazi acelera enormemente el proceso, y empieza el conflicto entre la población judía inmigrante y la población local palestina.

Líderes como Amin al-Husayani alientan la defensa de Palestina, y lanza ataques contra la población judía. Esta, a su vez, crea grupos terroristas bien organizados, como el Leji y el Irgún, que luego atacan también a los ingleses, caso del mortífero atentado contra el Hotel Rey David, en julio de 1946. Incapaz de controlar la situación que había creado, Inglaterra recurre en 1947 a la recién creada Organización de las Naciones Unidas, la cual decide, en su Resolución 181, poner Jerusalén bajo administración internacional, y dividir Palestina entre un estado árabe y otro judío, asignándole a este último más de la mitad del territorio. La resolución, totalmente favorable al bando judío, es aceptada por este pero rechazada por el bando palestino y sus vecinos árabes. En mayo de 1948, tras la partida del último soldado inglés, se proclama la creación del Estado de Israel. Casi de inmediato grupos palestinos, apoyados por tropas de Egipto, Siria, Irak, Líbano y Jordania atacan Israel, pero pese a su superioridad numérica, en 1949 acaban derrotados. Durante la guerra Israel, siguiendo el Plan Dalet que había preparado de antemano, se apodera de más tierras, arrasa cientos de poblados palestinos, y expulsa de sus fronteras a la mayoría de la población local. Es la Nakba, la catástrofe del pueblo palestino.

Estos hechos anuncian algunas de las dinámicas que luego marcarán el desarrollo del conflicto. El bando judío muestra una mayor capacidad organizativa que el árabe, y desde su llegada a Palestina se prepara sistemáticamente para crear el Estado de Israel. La población palestina, en cambio, se concentra en rechazar, con toda justicia, el impuesto despojo de la mayoría de sus tierras. No será sino cuarenta años después, en 1988, cuando ya derrotados y desplazados, desde su exilio en Argelia sus líderes proclamen la independencia palestina.

El bando árabe empieza rechazando la existencia de Israel, y apostando por una solución militar, pero es derrotado en las sucesivas guerras de 1948, 1967 y 1973, y tras cada una de estas derrotas, la población palestina pierde más tierras y es sometida a un mayor despojo y represión por parte de Israel.

Una debilidad del bando árabe han sido sus numerosas divisiones internas. La guerra de 1948 ejemplifica esta división. Mientras las diversas facciones sionistas pelean de forma coordinada, las fuerzas árabes no lo logran. Incluso los grupos palestinos estaban algo divididos entre quienes apoyaban y adversaban a Husayani. En 1949 Jordania se contentará con dejarse el control de Cisjordania, Egipto con tomar la franja de Gaza, y después ambos negociarán por separado con Israel.

Otra dinámica de este conflicto es la creciente fuerza de los fundamentalismos religiosos. El papel de la narrativa bíblica para vender la idea de que la creación de un estado judío debía ocurrir en Palestina le dió al sionismo, desde el principio, un tinte religioso. Pero muchos, acaso la mayoría, de sus adherentes originales eran laicos de izquierda. En el bando palestino la motivación tampoco era religiosa, sino la defensa de sus tierras y derechos. Las guerras del 48, el 67 y el 73, enfrentan a fuerzas nacionalistas laicas: las del estado de Israel con las de los grupos palestinos y los estados árabes vecinos. Conforme estos últimos fueron desistiendo de enfrentar militarmente a Israel, el liderazgo de la lucha palestina pasa a la OLP, una organización nacionalista laica. Pero luego la influencia y poder de los ultraortodoxos judíos se dispara en Israel, hasta ser determinante hoy día, mientras en el lado palestino el fundamentalismo islámico le va restando cada vez más espacio político al desacreditado gobierno laico de la Autoridad Palestina, un proceso que en Gaza llevó a Hamas al poder.

En cuanto a las potencias globales, al inicio la ya disuelta Unión Soviética favoreció el surgimiento de Israel, esperando que el estado laico de izquierda que se perfilaba en ese momento sería un aliado. Los Estados Unidos, en cambio, temían que las expectativas soviéticas se cumplieran. Pero luego Estados Unidos empezó a brindarle a Israel un apoyo que se volvió permanente, inmenso e incondicional. Y si bien algunos gobiernos petroleros musulmanes han brindado un gran apoyo económico a los gobiernos palestinos, al mismo tiempo han ido aceptando acomodamientos con Israel.

Estas y otras dinámicas le han dado al conflicto una trayectoria clara. Israel ha ido acumulando poderío militar, colonizando ilegalmente tierras palestinas, y montando una ocupación cuyas condiciones de opresión y despojo recuerdan las del viejo “apartheid” sudafricano.

En este contexto se produce la desenfrenada violencia de la situación actual, tema de la próxima Miscelánea, última de la serie dedicada a este trágico tema.

 

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