Bernal Herrera: Palestina – Historia y horror (Podcast)

Los recientes, y atroces, hechos de violencia ocurridos en Israel, y con más virulencia aun en Gaza, no son enteramente comprensibles si no se recuerda la larga historia que hay detrás de ellos. Una historia que remonta no solo décadas, sino siglos atrás.

Bernal Herrera Montero.

La injustificable carnicería realizada por Hamas en Israel el 7 de octubre, y la aun más injustificable respuesta de Israel en Gaza, ha llevado a nuevos niveles de horror la violencia padecida en esa región del mundo, en especial por la población palestina, que ha visto atacados incluso sus escuelas y hospitales.

Más allá del deseo de venganza y de infligir a la población civil israelí violencias como las sufridas por décadas por la población palestina, no todos los cálculos detrás del ataque de Hamas son fáciles de descifrar o entender, entre otras razones porque las condiciones de la población palestina ha empeorado, drásticamente, después de cada conflicto armado con Israel, en todos los cuáles el variable bando musulmán fue derrotado. Una situación que parece repetirse hoy día.

No solo ha recrudecido la violencia militar israelí contra la población civil de Gaza, sino también la desigual lucha entre palestinos e israelíes en los medios y redes sociales, en la cual ambos bandos intentan imponer su versión de los hechos.

Israel ha presentado su campaña militar como la respuesta al inédito ataque de Hamas en su territorio, que dejó unas 1.200 víctimas mortales, la gran mayoría civiles, y la toma de más de 200 rehenes, incluyendo niños y niñas. Esta narrativa describe la actual campaña militar israelí como una acción puramente defensiva, y por tanto justificada, y presenta a Israel como la víctima inocente de un injustificado ataque contra su población civil, el cual debe ser castigado y su repetición evitada a cualquier costo. Quienes, con toda justicia, cuestionan la parcialidad de esta narrativa recuerdan, como hizo el Secretario General de las Naciones Unidas, que toda consideración equilibrada de estos hechos debe encuadrarse en una historia de décadas: la del apoderamiento y colonización, por parte del estado de Israel, de tierras secularmente palestinas, el despojo de dicha población, y su sometimiento a condiciones de vida simple y llanamente inaceptables.

En efecto, la versión israelí, según la cual la actual ronda de violencia arrancó con el ataque de Hamas, ignora por completo la historia previa del conflicto. El ataque de Hamas, con su estela de muertes y toma de rehenes de población judía civil de todas las edades, fue un acto de barbarie, y hacía inevitable una respuesta. Pocas personas cuestionan el derecho a defenderse que asiste a todo estado, un derecho que Israel ya ejerció durante las guerras iniciadas o desencadenadas por los ejércitos de países vecinos en 1948, 1967 y 1973. Pero ese mismo derecho de defensa también asiste a la población palestina, atacada y oprimida desde hace décadas y de diversas formas por Israel, que la ha sometido a actos del mismo grado de barbarie que el de Hamas. Peor aun, en esta ocasión Israel parece reclamar además, por boca de miembros de su actual gobierno, un supuesto derecho a la venganza, inexistente en ninguna legislación internacional. Derecho que, en caso de reconocerse, debería también adjudicarse, y con más razón aun, a la población palestina, la cual lleva décadas siendo víctima del peor caso de colonialismo contemporáneo.

Pero remontar el inicio de la actual violencia unas cuantas décadas atrás, e incluso llevarlo a 1948 con la creación del estado de Israel, siendo bastante más adecuado que pretender ubicarlo en el 7 de octubre pasado, tampoco le hace justicia a la larguísima historia que subyace al conflicto. Ignorar o no tomar en cuenta esa historia, invisibiliza procesos sin los cuáles es imposible comprender la dimensión del problema, lo hondo de sus raíces, y la forma en que lo ocurrido a partir de 1948 se inscribe en una historia de siglos. Peor aun, invisibiliza las responsabilidades históricas de los principales culpables de que esta historia haya llevado a la actual situación, cuyas raíces están en los siglos de antisemitismo europeo, que remonta al menos a las matanzas de judíos realizadas en Europa a fines del siglo XI, durante la primera cruzada, y culmina en el Holocausto realizado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Como ocurre con tantas historias humanas, en especial una tan larga, compleja y violenta como la que ha desembocado en el actual conflicto en Medio Oriente, tampoco esta es una simple historia de buenos contra malos. Durante los casi nueve siglos en que los europeos persiguieron y expulsaron a sus poblaciones judías y musulmanas, los judíos no tuvieron refugio más seguro y amigable que los territorios musulmanes. Así, cuando los Reyes Católicos expulsan a la población judía de España en 1492, Bayaceto II, el sultán otomano, envía una flota para auxiliar a dicha población, y trasladarla a los reinos musulmanes donde se refugió la mayoría. Esta larga amistad cambia radicalmente cuando las potencias europeas deciden apoyar la creación de un estado judío en Palestina, al que se asigna más de la mitad del territorio. Este expolio pronto convierte en enemistad la larga convivencia pacífica entre musulmanes y judíos, y transforma al pueblo judío, oprimido por los europeos, en opresor de la población palestina, que nunca había oprimido a la población judía.

Hoy día, quienes apoyamos al pueblo palestino y rechazamos su condición de injustamente oprimido, no debiéramos olvidar los casi mil años de opresión sufridos en Europa por el pueblo judío. Por su parte, quienes apoyan a Israel debieran recordar que por siglos sus opresores y asesinos no fueron los musulmanes, sino los cristianos europeos. Y que la solución encontrada por estos europeos para lavar su mala conciencia, y de paso deshacerse de buena parte de su población judía, consistió en entregarle a esta última no tierras europeas, como hubiera sido lo justo, sino tierras ajenas: las palestinas.

Comentar algunos de los principales acontecimientos de esta larga historia, y evidenciar las responsabilidades de sus principales actores, es lo que me propongo hacer en una próxima Miscelánea.

 

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