Betsy Murray, escritora.

Costuras

El niño se acerca al peculiar dibujo rosado y púrpura. Es parecido, pero no igual a una imagen en su libro de ciencias. Mira, curioso. Hay algo como remiendos, cosido en líneas rectas con puntos que jalan el tejido. Bueno, óvalos de colores. 

El pintor ha hecho trazos una y otra y otra vez. El niño simula el movimiento de pintar el óvalo. ¿Será un corazón roto? ¿Así se operan los corazones? Había oído de válvulas y marcapasos. El abuelo tiene un marcapasos que explicó como un ta dum ta dum. ¿Dónde van las válvulas? ¿Eso que parecen piernas y dedos, conectan con algo?  Es más fácil entender cómo funciona si se ve el cuerpo entero. Chiva esa imagen del esqueleto y la otra de los órganos– como que le abrieron al viejo por completo, pero no le dolió, y otra de músculos donde se ven las piernotas. 

Lo que no se acuerda es si esas costuras también están en su libro.

***

Al verla salir de la casa en silencio, dejando sobre la mesa la llave de la casa, el hombre se sacude y sin querer le viene a la mente aquel dibujo que vio a sus diez años. El corazón desnudo lleno de costuras que formarían cicatrices. Hilos que se absorberían en el tejido que sanaría algún día. Tal vez. El latido de su propio corazón hará estallar los puntos en un sangrerío reprimido. El rosado y púrpura se transformarán en rojo oscuro y negro.

El auto arranca en silencio y se aleja.