Welmer Ramos González, Economista, ex Ministro de Economía y ex Diputado.

La OCDE recomienda la vigilancia y el cuidado constante de las instituciones que generan políticas públicas, regulan mercados o ejercen algún tipo de control, para que no sean tomadas por las partes interesada en su favor y en contra del resto de la sociedad. Son múltiples los casos en que los regulados toman el control de los entes reguladores y pervierten la función de estos, afectando a la sociedad en general; el sistema financiero es uno de esos casos señalados en el mundo. Tiende a suceder que los banqueros privados controlan a los bancos centrales y los entes supervisores, y como sus intereses están en el lucro privado priorizan y justifican la ganancia privada por encima del interés de los demás ciudadanos.

Cuando eso ocurre, los mercados financieros operar con gran opacidad y los costos de los servicios bancarios son elevados en extremos, las tasas de interés sumamente altas y como el mercado es muy grande, la extracción de rentas a la sociedad es de enormes proporciones.

Más aun, los dineros con que opera el sistema financiero en un 90% son los dineros de la gente, no son propios del sistema. Los dineros que ahí se mueven provienen de los fondos de pensiones, de los fondos capitalización laboral, de los ahorros de las personas en depósitos a plazo, de las cuentas de ahorro y cuentas corrientes, etc. Eso implica que los dineros que pueden estar arriesgando los intermediarios financieros, no les pertenecen. No obstante, son estos entes los que deciden dónde prestarlos, a qué plazos, cuánto riesgo corren, cómo los garantizan, entre otras acciones. No obstante, en caso de una quiebra las que pierden son las personas, la sociedad.

Si fuera dinero propio el que mueven los entes financieros, el asunto de la supervisión no sería tan relevante para la sociedad y los países no hubieran creado los sistemas de supervisión actuales.

Para tener una idea de lo anterior, el dinero que el sistema financiero costarricense mueve en préstamos es aproximadamente ¢27 billones (millones de millones), por lo que, con solo un punto porcentual que se cobre de más en tasa de interés, la extracción de recursos anuales a la sociedad asciende a ¢270.000 millones, que pagaríamos los costarricenses.

De lo anterior se infiere que la supervisión es estratégica, debe ser transparente y no debería estar en manos de personas que proceden del sector financiero y que volverán a este sector una vez dejado en cargo de supervisión, o peor aun cuando el supervisor es empresario del negocio financiero y se aparta momentáneamente. A esos se le ha llamado puertas giratorias.

El Banco Central y las Superintendencias son el papá y el hijo, o por lo menos el hermano mayor con responsabilidad familiares.

Por lo anterior, por la transparencia, la credibilidad, la estabilidad del sistema financiero es importante que haya controles cruzados entre estos entes. Por lo que el amago del BCCR para hacer una investigación “académica” ha provocado una sobre reacción sin sentido (o con sentido) que genera suspicacias.

Claro que nos gustaría saber de un ente distinto a las superintendencias, cosas sobre el uso del crédito, tales como:

  • ¿Mis recursos y los suyos se están administrando con un riesgo razonable? ¿O por un afán de rentabilidad se están arriesgando en demasía?
  • Si las hubiera ¿cómo se estarán realizando las transacciones cruzadas entre entes financieros, en cuanto a riesgos, tasas de interés, etc?. En un sistema financiero tan vinculado y unido como el tico, esto es necesario para tranquilidad de todos.
  • ¿Están los ahorros nuestros invertidos en Costa Rica o se están corriendo riesgos afuera? (exceptuando al sistema de pensiones que ya sabemos algo) ¿Cuáles otros recursos están afuera y por qué? Y si los hay ¿a quiénes financian y dónde?
  • Es importante saber y entender si se está prestando plata a personas sin capacidad de pago. No vasta con decir que eso es imposible, hay que demostrarlo. 854.000 procesos de cobratorio en el Poder Judicial, señalan un problema enorme.
  • Interesa conocer a qué tasas de interés se presta a los distintos estratos de ingresos. Por ejemplo: no sería aceptable que existan subsidios cruzados indeseables, o préstamos a tasas ridículas entre partes vinculadas y/o con garantías adulteradas. El caso Aldesa, nos sirve de ejemplo al respecto de lo que no debe ocurrir.
  • Es importante darnos cuenta si ocurren o no ocurren ventas de carteras morosas entre partes de un grupo financiero, autofinanciadas. Eso sería, vender los impagables a la misma familia, pero sin que medien fondos o sea al crédito, y sería una matráfula contable.
  • Es importante que quien esté al frente de las superintendencias no tenga vela en quiebras de entes supervisados, pues estaría custodiando información relevante en la prueba.

Todas estas inquietudes son a manera de ejemplo, pero para responderlas se requiere información personalizada y eso es lo que pide el BCCR, porque a la SUGEF le ha faltado brío en su accionar y sus informes son pobres y carentes de investigación.

Si la SUGEF tiene tal celo por la información crediticia, debería revelarnos que ha hecho para evitar el trasiego de información personalizada que se vende en el mercado nacional. De la cual no sabemos cómo se obtuvo -hackeo o venta-, quiénes la compran y por qué la usan.

El sistema financiero debe tener la capacidad interna de autoevaluarse por su propia salud, la credibilidad y por el bien de un país, la SUGEF debería darle la información al BCCR y, además, un equipo de colaboradores para que realicen la investigación en conjunto y una vez realizada que la borren; pero la actitud por lo que se ve en medios, dista de esto, y es de negativa total.

Por eso, es necesario que el BCCR, que ha dado muestras de custodiar por años datos personalizados con eficacia, investigue y que, eso sí, nos revele desde otra fuente, análisis profundos del sistema financiero, por el bien de la patria.

  • Creo que las funciones mismas del BCCR deben ser ampliadas para que tenga responsabilidad en el empleo pleno de los factores de producción, entre otras.

Se acabó el Café.

Welmer Ramos González

Por Welmer Ramos González

Es economista, administrador ex Ministro de Economía y ex Diputado de la Asamblea Legislativa de Costa Rica por el Partido Acción Ciudadana. Ejerció como economista del Banco Central de Costa Rica entre 1983 y 2006.