Carlos Borge: El PAC frente a la peor derrota estratégica en la política electoral en América Latina

Las democracias como la costarricense necesitan de partidos políticos permanentes, institucionalizados, formales y activos en la vida cotidiana del país. Deseo que la reflexión del Partido Acción Ciudadana sea de provecho y logre crear un nuevo vínculo con la ciudadanía. De mi parte fue una buena experiencia política y aprendí que un partido sin carácter político no puede realizar los cambios que promete, es solo un fuego fatuo.

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Carlos Borge Carvajal, Antropólogo.

Al igual que mi padre con el PLN, fui cofundador en el cantón de Esparza del nuevo Partido Acción Ciudadana junto con varios amigos y amigas, participé en todas las campañas electorales menos en la última y alguna vez fui parte de una comisión nacional partidaria. Además, dos veces propuse mi nombre para representar a la provincia de Puntarenas y en ambas no conté con el favor de la Asamblea Nacional, mis contendientes me ganaron en buena lid. Conozco al PAC por dentro (visión émica) y también por fuera (visión ética), así que puedo y debo, por responsabilidad ciudadana ensayar respuesta al porqué de esta derrota tan contundente que dejó a esta agrupación en un punto de inflexión, por no decir en coma.

No se conoce ejemplo alguno en América Latina de un partido que haya sido gobierno y que inmediatamente en un proceso electoral limpio y democrático no logre ni una sola diputación en el congreso o asamblea legislativa. No solo fue que hubo un pírrico resultado electoral para la Presidencia, sino que ninguno de sus candidatos a diputado logró una base electoral suficiente para ser elegido por subcociente. La derrota es estratégica y definitiva, no tiene atenuantes ni explicaciones coyunturales. Si el PAC desea salir de este estado de coma debe entrar a discutir razones estructurales y no irse por las ramas intentando encontrar razones de coyuntura o de momento político. De mi parte intentaré dar mis razones, pero luego de citar las razones que me brindaron más de veinte dirigentes y militantes unos activos y otros retirados:

  1. El PAC nunca ha tenido claridad ideológica, la única idea fundacional era por la ética en la función pública y la lucha contra la corrupción. El PAC nunca quiso ser ubicado dentro del espectro ideológico y así admitió dirigentes de todas las proveniencias ideológicas, con las lógicas consecuencias de inconsistencias e incoherencias en las actuaciones políticas. Al PAC llegó gente desde exmilitantes del Partido Comunista hasta super numerarios del Opus Dei, las procedencias eran variopintas y no hubo una ideología y doctrina que los amalgamara en una nueva propuesta política e ideológica. Con sobrada razón los adversarios decían que era un “rejuntado”.
  2. Siempre ha habido contradicción entre el discurso y la acción, agravándose cuando se ha sido gobierno. Se prometió una nueva forma de hacer política, diferente a los partidos tradicionales, no solo no se cumplió, sino que se retrocedió a tiempos antiguos en que los políticos hacían política de palacio, desconectados de sus electores y de los ciudadanos en general. Se sembró una aspiración de cambio en el electorado y no se les cumplió, los partidarios se sintieron traicionados y engañados, migraron de nuevo a sus antiguas tiendas partidarias o a nuevas alternativas.
  3. Extrañamente en los dos gobiernos del PAC hubo un divorcio entre el partido y el Gobierno de la República. Los dos se responsabilizan y se echan la culpa de este inédito hecho de la política nacional moderna, pero sucedió y las consecuencias fueron fatales. El PAC no se vio representado en los dos gobiernos y esos gobiernos no tuvieron base política-social del PAC, ni un partido que le diera soporte. La incomunicación no solo era para guardar las apariencias, es que no existía del todo comunicación entre el partido y sus gobiernos. Pero el problema no solo fue de incomunicación de ambos gobiernos con el partido, sino de los diputados con el partido y con los gobiernos.
  4. Ambos gobiernos del PAC renunciaron al poder y a hacer gobierno. En el primero se impuso la tesis que hacer gobierno era “gestionar los intereses” de los grandes grupos de poder fáctico y en el segundo la tesis de que el resultado electoral obligaba a hacer un gobierno de Unidad Nacional, en dónde las grandes decisiones fueron al principio y al final tomadas por el PUSC y por el PLN, incluyendo todos los puestos estratégicos del Gobierno de la República. Los pocos puestos ocupados por el PAC se rellenaban con personas de poca experiencia, con algunas excepciones.
  5. Ambos gobiernos se entregaron a la derecha neoliberal, el segundo mucho más que el primero, olvidando que la base electoral del PAC no ha sido de derecha neoliberal sino social demócrata progresista. Esta terrible decisión de desmarcarse de su base electoral fue cobrada con creces. Lo peor fue reprimir y darle palo a los educadores y salubristas, la columna vertebral del Estado Social Benefactor y de la fundación del PAC. El PAC dinamitó a su propia base social electoral al asumir la agenda neoliberal del PUSC y el PLN, que lo convirtieron en un tonto útil para complacerlos sin ellos quemarse las manos. Los dos gobiernos PAC fueron permisivos, flojos e indolentes con la derecha neoliberal del PLN, el PUSC, las cámaras empresariales y el periódico La Nación y ese hecho duro y puro decepcionó a sus bases electorales y de dirigentes de base.
  6. El PAC nunca tuvo estructuras formales y funcionales, cuando se intentó construirlas eran boicoteadas desde adentro para evitar que se consolidaran y afectaran los intereses personales de algunos dirigentes nacionales. Siempre hubo miedo a que el partido fuese una institución formal, solo fue vista como una plataforma electoral por varios dirigentes principales, tanto que “apagaban” la luz de la participación terminadas las campañas electorales. Por ejemplo, nunca se pudo crear una escuela de formación política para formar cuadros que luego fuesen regidores, diputados, ministros y funcionarios de alto nivel.
  7. El PAC tuvo una gran vocación de oposición y no tenía vocación de poder, cuando se fue oposición casi todos los diputados fueron brillantes y cuando se fue gobierno les faltó fuerza, pericia y carácter político. Había una práctica extraña de no repetir diputados que habían sido brillantes, colocando cada nuevo proceso electoral diputados nuevos sin experiencia. Ello no permitió el surgimiento de liderazgos fuertes y con continuidad en la escena política, con la excepción de uno o dos personas.
  8. Ambos gobiernos no tuvieron la capacidad de comunicar sus aciertos y éxitos, que los hubo por supuesto. No diseñaron una buena estrategia de comunicación y los encargados de la misma no tenían ni la pericia ni el compromiso partidario por hacerlo. Terminaron siendo presos de la coyuntura, de apagar incendios, del inmediatismo y de la improvisación. En el último gobierno este tema de la comunicación fue muy sentido, sobre todo en el manejo de los casos de corrupción Cochinilla y Diamantes que involucraba a dirigentes y empresarios del PUSC y del PLN, pero la prensa y ambos partidos tuvieron la oportunidad de hacer creer que era un asunto del PAC, ante la ausencia de una buena estrategia de comunicación.

Luego de reflexionar sobre las respuestas de los compañeros y excompañeros del PAC paso a presentar mi explicación sobre esta aplastante derrota.

El Partido Acción Ciudadana nunca quiso ser partido y mucho menos hacer acción ciudadana como instrumento político de articulación entre los ciudadanos, las bases del partido y los dirigentes. Se tuvo miedo a sí mismo del “monstruo” que podría crear en caso de haber hecho acción ciudadana, que es la participación con poder de decisión por parte de los ciudadanos que componían el partido. El PAC nunca tuvo vocación revolucionaria, como sí la tuvo el PLN en su momento, y crear estructuras participativas-directivas con y de la ciudadanía no fue bien visto por algunos dirigentes fundadores que simplemente veían al PAC como una franquicia de alquiler, como una plataforma para sus aspiraciones personales…el nombre fue una mera casualidad para algunos y para otros, como yo, una convocatoria al cambio; pero nunca hubo acción ciudadana.

La idea de crear un partido con estructura institucional, con ideología, con doctrina, con escuela de formación de cuadros, con estructura territorial, con congresos, con capacitación, con bienes de capital, con permanencia en la vida política del país y con una clara política de admisión partidaria fue boicoteada siempre por esos dirigentes que solo tenían interés en los cambios para no cambiar (muy tico); eso sí quedando ellos al mando de esa palanca de adorno, que no llevaba a engranaje alguno. Había dicho hace unos días un amigo que el PAC era más un “Nuevo Movimiento Social” con una estrategia de “atrapalotodo” sin identidad política, que aglutinaba a todos los resentidos, desplazados, oportunistas, anti sistema y saltimbanquis que no soportan las jerarquías institucionalizadas, que al fracasar electoralmente saltarán de inmediato para otras tiendas. Muy duro el juicio, no lo veo así, pero sí observé muchos años un movimiento político -no un partido- que se componía de facciones, sí facciones, enfrentadas entre ellas por la obtención de cargos de elección popular para sus miembros. Esas facciones se componían a veces por intereses ideológicos antagónicos, pero generalmente eran intereses personales los que movían su dinámica política. Nunca hubo unidad en el PAC, la mejor prueba fue cuando dejaron “botados” a dos ilustres militantes que fueron acusados y condenados por delitos que no cometieron ellos. En ese momento casi todas las facciones se mostraron pusilánimes y timoratos, de mi parte hice lectura del hecho y decidí hacer un retiro estratégico del partido. Muchos dirigentes no participaron ya de esta campaña, en mi caso ni siquiera fue por el candidato a quien estimo y respeto, sino porque perdí la esperanza de un cambio, perdí la confianza en un partido que ya no me representaba.

El último gobierno fue para la base social y política del PAC un desastre, pero para el periódico La Nación y para las cámaras empresariales un ejemplo de gobierno y de disciplina fiscal. Esa dicotomía de opinión es la seña más clara que el PAC traicionó a su membresía y a su electorado tradicional de los sectores medios urbanos. La llamada reforma fiscal fue una estocada al corazón de ese sector medio que lucha por no caer en pobreza, fue una juponada para quedar bien y complacer al poder fáctico del sector financiero, que desea que otros paguen la crisis y además salir ellos beneficiados en el negocio, donde los únicos perdedores son las personas y empresas que sí pagan impuestos y que sí producen riqueza. A ello se sumó un PAC dividido y dos precandidatos poco atractivos para el electorado, al final quedó solo el candidato, quien no pudo o no supo comunicar que valía la pena votar por el PAC. La pandemia, como una avalancha, terminó de empujarnos al guindo de la historia.

Habrá también razones coyunturales, pero ellas no explican semejante derrota. Quedar sin un solo diputado en el Primer Poder de la República coloca al PAC como un refugiado político en su propia tierra, como un paria de la política nacional. Si no se hace un ejercicio profundo de crítica y auto evaluación, buscando las razones internamente y no externamente, buscando las razones estructurales y no las coyunturales; no habrá esperanzas. La prensa, el PLN, el PUSC, los otros partidos, los sindicatos no tienen la culpa de esta derrota electoral, las razones son estrictamente internas y resolverlas es la vía para sobrevivir. Si solo se logrará que de esta crisis emerja un partido político verdadero ya es la ganancia estratégica.

Las democracias como la costarricense necesitan de partidos políticos permanentes, institucionalizados, formales y activos en la vida cotidiana del país. Deseo que la reflexión del Partido Acción Ciudadana sea de provecho y logre crear un nuevo vínculo con la ciudadanía. De mi parte fue una buena experiencia política y aprendí que un partido sin carácter político no puede realizar los cambios que promete, es solo un fuego fatuo.

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