Carlos Borge: La curva final

Atrás van 15 en un pelotón variopinto que tiene más ganas de subir la Cuesta de Moras que el Cerro de la Muerte. La van pulseando para terminar la carrera. Atrás en solitario y aplaudido por todos va Veguita, un luchador incansable a pesar de no tener asistencia en carretera.

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Carlos Borge Carvajal, Antropólogo.

Empiezan los 25 candidatos a tomar la curva final de esta carrera por llegar al premio de montaña o balotaje. Hay cinco escapados que son los dos Chemas, la Saborío, Chaves y Fabricio; todos en su solo pelotón, intercambiando puestos para romper el viento y tomar aire, tomando agua de la caramañola, volviendo a ver para atrás, escuchando los gritos desde las motos en que van sus entrenadores y preparando el asalto final al Cerro de la Muerte.

Muy pegados van en el segundo pelotón Elí, Welmer, Araya y López. Se intercambian agua, confites y manzanas, se dan aliento y juntos planean la táctica para dar alcance al primer pelotón. Saben que todo es posible y que la suerte será el factor determinante: un pinchazo, niebla, lluvia, barro, una moto que se atraviesa, un empujón, un desmayo, un bajonazo de presión, lo que sea.

Atrás van 15 en un pelotón variopinto que tiene más ganas de subir la Cuesta de Moras que el Cerro de la Muerte. La van pulseando para terminar la carrera. Atrás en solitario y aplaudido por todos va Veguita, un luchador incansable a pesar de no tener asistencia en carretera.

Nadie se atreve a vaticinar quienes serán los dos o tres corredores que harán el sprint final faltando 100 metros y menos los dos que pasarán primero para el balotaje y luego iniciar el suicida descenso hasta San Isidro del General, una bajada de locos, camino sinuoso al máximo, con huecos por doquier y con tramos muy nublados. El comentarista que diga que sus números le dan tal o cual favorito está BATEANDO, no hay favoritos.

En ambos lados de la carretera hay cientos de aficionados observando con cierto desgano una carrera un poco aburrida porque los corredores no son sus estrellas, porque están indecisos en sus simpatías hacia uno u otro y poniendo oídos sordos a los medios de comunicación tradicionales que transmiten la carrera, prefieren reírse con las payasadas que hagan los corredores en Tik Tok.

Todos los gastos de asistencia en carretera como las encuestas, los debates, los anuncios de TV, las entrevistas pagadas en radio y TV, las vallas publicitarias, las giras con tamal incluido, las caravanas con carros pitando, las banderas, las calcamonías, las visitas a las ferias del agricultor han sido en vano, se convirtieron en gastos inútiles y superfluos, solo importante para los prestamistas y para los que piden el préstamo. Ya esa asistencia en carretera no influyen en nada a los aficionados para decidir su favorito.

Será en los últimos 10 metros de los 100 metros finales lo que decida el resultado del balotaje. Una caída aparatosa, un codazo o un pinchazo serán los factores fortuitos que decidirán todo.

Mientras en Cuesta de Moras espera el Hermano Mayor para decidir que es bueno y que es malo para todos; corredores y afición.

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