Carlos Borge: Notas sobre las nuevas tendencias en la construcción de las ciencias aplicadas

A manos libres, sin citas. Producto de lecturas, observaciones y escuchas por aquí, por allá y por acullá”

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Carlos Borge Carvajal, Antropólogo.

Las realidades sociales y naturales cada vez son más relativas a los contextos particulares de tiempo-espacio (cronotopos) en que se desarrollan concretamente (los micro relatos), pero al mismo tiempo forman parte de discursos universales o globales (meta relatos) en una relación dialéctica en que se afectan mutuamente.

Las ciencias inductivas como la física, la genética, la geología, la meteorología, la lingüística y la misma antropología han partido tradicionalmente (en el modernismo) de la observación sistemática de hechos que se presentan de forma recurrente y de hechos “anormales” para de allí construir teorías y conclusiones. Las ciencias deductivas como la sociología, la sicología, las matemáticas y hasta la astronomía lo han hecho desde teorías generales, para de allí definir y explicar los hechos de las realidades que se presentan en el mundo y el universo. Los temas se dividían de forma segmentada entre científicos de diversas disciplinas o había temas que le competían estrictamente a determinadas especialidades. Todo estaba en gavetas perfectamente ordenadas y la información no era raro que estuviese en cajones bajo llave[1].

Con la irrupción de la informática y de las telecomunicaciones de la era digital, el tiempo y el espacio se hicieron relativos de forma real y virtual. Cuando una persona desde su aldea puede difundir un video de una fiesta privada y darla a conocer universalmente o que un muchacho con un celular graba y difunde mundialmente en el mismo momento cuando la policía de Nicaragua captura a unos jóvenes o cuándo científicos de distintas latitudes analizan en el mismo momento datos climáticos que de forma directa emite un satélite; es que se vino abajo el tiempo lineal y el espacio bidimensional, recortado o concreto de Newton. El tiempo y el espacio se hicieron uno solo en cuatro dimensiones[2]. Se acabaron las gavetas y la información guardada en ellas dejó de tener valor; vino pues la época post moderna.

La vieja disyuntiva histórica de la ciencia (el dato produciendo teoría o la teoría produciendo el dato) se vino disolviendo en la actual época post moderna en análisis inductivos-deductivos, reconociendo primero que los análisis los hacen seres sociales subjetivos; segundo que se está trabajando ahora por medio de equipos intra, inter y transdisciplinarios, que vienen de distintas tradiciones científica e incluso para-científicas; tercero que las investigaciones ya no son monotemáticas sino que se cruzan varios temas, como por ejemplo “bosques secos, cambio climático y vulnerabilidad social” en que forestales, meteorólogos y antropólogos o sociólogos deben producir una explicación global y no tres informes secuenciales; y cuarto que las TICs[3] han puesto a los científicos ante un universo de información (buena y chatarra) y conocimientos nunca antes imaginado, tanto que no hay nadie capaz de aprehender todo de un solo tema.

Los seres sociales subjetivos tratan desde siempre de entender y producir conocimiento sobre realidades objetivas. Lo han hecho desde el conocimiento tradicional y desde el conocimiento científico, pero en ambas experiencias operan condiciones estructurales que nos mediatizan el conocimiento de las realidades; tales como nuestra experiencia de vida y nuestra motivación personal, la religión que profesamos o no, los códigos culturales que estructuran nuestros modos de vida, la formación académica o las escuelas de pensamiento con las que simpatizamos, y lo más importante que son las razones ¿por qué y para qué? nos interesamos en generar y adquirir conocimientos sobre determinados temas; aquí las fuentes de financiamiento juegan un papel vital, NUNCA lo podemos olvidar!!!. Ellos desean usar el conocimiento para obtener ventajas, no por romanticismo del saber por el saber.

La Producción del Conocimiento Científico tiene metodología (epistemología, método y técnicas) y también una Gestión del Conocimiento para que los resultados produzcan un impacto en los sujetos de investigación, en la sociedad en general y los paisajes que ocupan, que sea útil y aplicable. La llamada “ciencia pura” es una entelequia porque no existe la ciencia por la ciencia, sino que la misma tiene un fin y su génesis está fundamentada y rodeada de intereses políticos, económicos, militares, sociales, religiosos.

El conocimiento científico por sí solo no es transformador, sino que debe convertirse en ciencia aplicada o en tecnología (técnicas, instrumentos, herramientas, procesos, procedimientos) para que tenga un valor generador de cambios, para que tenga utilidad y para que exista interés de diversos grupos para financiar, favorecer y alentar que se haga tal o cual investigación.

En este proceso es necesario formarse en nuevos conocimientos, destrezas, habilidades y competencias que permitan a los investigadores producir ciencia aplicada o ciencia transformadora. Ya no basta con que el investigador sea un científico serio y riguroso, debe además hablar varios idiomas, conocer de otras disciplinas, leer de otras tradiciones científicas, manejar varios programas informáticos, buscar fondos (mercadeo), trabajar en equipo, hablar en público, escribir para el público, grabar videos, adaptarse a los cambios y compartir de forma empática con personas de otras culturas.

La actitud más importante hoy día en la ciencia es el trabajo colaborativo y ello exige habilidades como el conocimiento de varios idiomas, el conocimiento de varias culturas, el conocimiento de varias disciplinas, el conocimiento de diversas tecnologías informáticas. Sobre todo exige el respeto, la empatía y la tolerancia por los demás. Ya no es el tiempo de los científicos solos y aislados.

Además del trabajo colaborativo, se impone un buen proceso de gestión del conocimiento por medio del trabajo en red (net working), de la actividad interactiva en redes de redes, de la divulgación, de la correcta comunicación, de la capacitación para que los públicos hacia los que va dirigida la investigación comprendan lo que están leyendo y para qué sirven las investigaciones, de promoción de los resultados y sobre todo dar a conocer las aplicaciones de las investigaciones. Todo esto de nuevo, se hace por medio de las TICs.

Las TICs son el medio del Modo Informacional de Desarrollo (MID) que busca mayor eficiencia de los procesos productivos, abaratando costos y obteniendo mayor impacto o efectividad. Este MID no tiene signo ideológico ni signo monetario, sirve para cualquier empresa humana no importando si es buena o mala. Las TICs permiten que un indígena de Talamanca participe de la grabación de una canción que se edita en Europa o que un joven que vive a orillas del río Motagua haga monitoreo de las aguas de ese río y comunique las medidas a un centro de control en Colorado. También permite dirigir un dron con cargas explosivas pequeñas para atacar un blanco específico.

El MID ha aparecido en el momento en que el mundo es cada vez más urbano, en que más de las dos terceras partes de la población se concentran en un 3% del territorio global, en que dichos sistemas demandan más y más recursos energéticos de los ecosistemas biofísicos para sobrevivir y en que el poder sobre la energía es fundamental para los que desean concentrar o distribuir la riqueza.

Desde que el género homos se separó de los demás primates, cuándo descubrió el poder del fuego, y desde que el Homos sapiens sapiens se separó del resto de los homos cuando descubrió y usó sus capacidades cognitivas para entender y tratar de dominar el fuego, la luz, el calor, el frío, el agua, el tiempo, el suelo, las plantas y los animales; la lucha es por encontrar las mejores fuentes de energía, por dominar las fuentes de energía, por producir energía, por distribuir energía, por apropiarse de la energía, por consumir energía y por “botar” energía. El Homos sapiens sapiens ha usado la energía en cualquiera de sus formas como la solar, la cinética, la radiante, la mecánica, la de biomasa, la hidráulica, la química, o la eólica entre otras. En todo caso es un recurso natural que está en los ecosistemas o se manifiesta en ellos o los afecta.

El cuerpo humano demanda energía para sobrevivir y la primera energía necesaria es la alimentaria. Hace 40 mil años la energía la obtenía de los animales que cazaba y de los frutos que colectaba. Hace entre 12 mil y 20 mil años que empezó a descubrir que era más fácil sembrar y para ello requería de un mayor dominio de energías provenientes del agua, del fuego, del viento, del sol y del suelo. Ahora, en el mundo post moderno, no depende de sembrar directamente porque puede comprar toda la comida y toda la energía necesaria en la ciudad, sin saber ni importarle de dónde viene y cómo se produce.

El tema de la energía se torna cada vez más en el tema estratégico para los gobiernos y las grandes corporaciones trans nacionales, pero también para los grupos contestatarios. Es en este tema en el que están dispuestos a poner dinero en ciencia muchos grupos de interés. Todo tipo de investigaciones en que se relacionen energía, recursos naturales y gente es bienvenida para ellos.

La ciudad es el mayor demandante de energía para el transporte vehicular, para la industria, para la diversión, para la construcción, para contar con agua potable, para la iluminación de casas y edificios, para los sistemas de tratamiento de aguas servidas, para alimentar a las personas y sus mascotas, para los sistemas de calefacción o de aire frío, para regar las plantas de los parques, para recoger y manejar los desechos sólidos, para subir los elevadores de los edificios, para emitir un programa de TV o de radio, para pavimentar una calle, entre muchas cosas y acciones más.

Pero normalmente las ciudades no son generadoras de energía sino que esta viene del contexto circundante, cercano o lejano, la cuenca de al lado o una reserva de petróleo al otro lado del mundo. Este contexto es normalmente un paisaje rural compuesto por diversos recursos naturales y cada vez por menos población humana. Para los citadinos la energía viene de un “otro” cultural y natural, su lugar de origen no lo incorpora como un “nosotros”[4].

Los espacios de dónde vienen distintos tipos de energía son conceptuados por los consumidores y productores de la misma como “espacios vacíos” aunque existan allí personas, animales, plantas y todo tipo de organismos. Pero resulta que no son espacios vacíos sino que tienen una dinámica constante de cambios provocados de forma endógena pero sobre todo de forma exógena. La misma ciudad, al extraer todo tipo de recursos, impacta y modifica este espacio, volviéndolo incluso insuficiente e insostenible para proveer de los servicios y bienes que la urbe requiere.

Por supuesto, que esta corriente expoliadora de energía para la ciudad tiene su contra corriente en distintos frentes y ensayando respuestas diferentes. Por razones éticas, políticas e incluso económicas hay grupos financiando ciencia aplicada para producir energía en las ciudades con paneles solares y molinos de viento, para bajar las temperaturas de las ciudades mediante la silvicultura, para conservar ecosistemas urbanos, para ahorrar energía mediante cableado subterráneo y cambios de horarios, para diseñar eficientes sistemas de transporte público y de carga mediante la interconexión, para establecer jardinería y horticultura urbana, para diseñar arquitectura que no necesite tanta calefacción o tanto aire frío, para ahorrar agua, para sacar los carros de los centros de las ciudades, para reciclar los desechos sólidos y líquidos, para cambiar los patrones de consumo urbano y para que los contextos geográficos en que se ubica la ciudad sean limpios, de campos “verdes” y aguas “azules”.

Temas como la silvicultura urbana, los ecosistemas urbanos, el urbanismo social, las comunidades y ciudades inteligentes, la horticultura urbana, el paisajismo urbano, la explotación de los desechos sólidos y líquidos, la conservación de los recursos hídricos, los parques y espacios públicos, la participación ciudadana, los estudios de impacto ambiental, la conservación de los bosques circundantes o de los humedales cercanos, las ciudades con gente y para la gente están a la orden del día en varios países, incluyendo los nuestros de la América Tropical.

Estos movimientos pro activos también se preocupan y ocupan de aquellos “espacios vacíos” de donde viene y se produce todo tipo de energía. Invierten en hacer sostenibles las condiciones naturales y sociales que hacen posible la generación de determinado tipo de energía. Presionan mediante acciones políticas, algunas basadas en ciencia, para que los gobiernos y grandes corporaciones empresariales produzcan de forma ordenada y sostenible la energía que va para las ciudades.

Todo este movimiento contradictorio y dialéctico alrededor del tema de la energía para las ciudades produce nuevos bienes y servicios, nuevos conocimientos, nueva ciencia, nueva tecnología, nuevos aprendizajes significativos, sistemas post modernos de educación dialógica, sociedades de aprendizaje abiertas y nuevas sociedades del conocimiento, se supone que más democrática por efecto del uso de las plataformas que brindan las TICs.

Aquí es cuándo surgen las siguientes preguntas sobre nuestro lugar y rol en este nuevo contexto (“pensemos en aspiraciones o sueños y no en necesidades”):

  • ¿Cuál es nuestra razón de ser, nuestra misión en este nuevo contexto?
  • ¿Contamos con los conocimientos, destrezas, competencias y experiencia para insertarnos de forma exitosa en estos nuevos escenarios? ¿qué tenemos? ¿qué hay en nuestro haber?
  • ¿Cuáles son los temas en los que tenemos un gran dominio teórico y práctico?
  • ¿Estamos o no desfasados (o desubicados) en las nuevas tendencias?
  • ¿De todos estos temas que dominamos cuáles tienen potencial de “mercado” para investigación, enseñanza y extensión (incluye consultorías)?
  • ¿En cuáles nuevos temas debemos incursionar para insertarnos en el nuevo contexto?
  • ¿Qué acciones que no tengan costo financiero (que no cuesten) externo podemos hacer para “engancharnos” en los nuevos tiempos?
  • ¿Qué acciones requieren apoyo externo para ser actores de primera línea en estos nuevos escenarios?
  • ¿Qué acciones que producen dinero o ahorran dinero nos ayudan a insertarnos en el nuevo mundo?
  • ¿Con quiénes nos podemos colaborar para el logro de nuestros propósitos? ¿Quiénes andan en lo mismo y que podrían ser aliados?

[1] Era la época en que tenía mucho valor firmar un artículo y tener en nuestro poder la información y el conocimiento exclusivo.

[2] Los bribris y los cabécares le llaman a este concepto KÄ en que unen espacio, tiempo, luz y oscuridad. Lo representan en espiral helicoidal ascendente y descendente, como un cono arriba y un cono invertido abajo.

[3] Relaciones cercanas entre la cultura de las sociedades, el conocimiento científico y el desarrollo de las  fuerzas productivas (Modo Informacional)

[4] Como los políticos comen de los votos de los “ciudadanos” de la ciudad, leen muy bien los intereses y percepciones de sus votantes, que quieren energía, agua, transporte y comida barata y accesible. Invierten en obra pública (la razón de ser de un político) que tenga satisfecha la demanda de la vida urbana. Cada vez menos le importa invertir en conservación de la naturaleza o en desarrollo sostenible en esos “espacios vacíos” que son el mundo rural.

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