Carlos Borges: Lo que sigue después de las votaciones de febrero

Lo que sigue luego de las votaciones es que discutamos y nos pongamos de acuerdo en la nueva Costa Rica, que nos inspiremos en sueños e ilusiones de un nuevo porvenir.

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Carlos Borge Carvajal, Antropólogo.

Las votaciones de febrero serán dominadas por el azar y se decide poco. Tantos candidatos, tantas casillas para marcar, tanta información no sustancial, tanta apatía de los votantes y candidatos tan poco o nada inspiradores para las jóvenes generaciones, harán que el factor suerte opere para definir quienes irán a la segunda ronda. De la tómbola electoral al final saldrá cualquier número del 1 al 25.

Lo verdaderamente decisivo es lo que sigue luego de esas votaciones. Es en ese momento en que tendremos que realmente elegir hacia dónde y cómo queremos marchar como Nación.

Soy de los que está seguro que es preciso y urgente convocar una nueva Constitución de la República que supere la de 1871-1949 y sus reformas. Estamos a tiempo de rediseñar y refundar la República y su Estado, acorde con las exigencias del nuevo concierto mundial, de la nueva revolución tecnológica, de nuevos sueños y de las nuevas realidades en el post modernismo.

Si no lo hacemos ya, nos pasará como en Chile que el país se agotó, entró en caos y al final siempre tuvieron que convocar a una constituyente, pero antes pagaron un altísimo precio, doloroso precio. En Costa Rica nos puede estallar una crisis parecida, al final todos perdemos, estamos a tiempo para adelantarnos a los acontecimientos y la convocatoria a una nueva Constitución es la salida política más inteligente.

Algunos opinan que es muy riesgoso porque hay un giro conservador y que podemos perder garantías del Estado Social de Derecho. Pero cuando se está al borde del precipicio hay que arriesgar.

La convocatoria a la nueva Constitución abre los espacios para que por fin hablemos de política y no de slogan publicitarios, para que nos preguntemos el porqué y para qué de esta democracia republicana, para que nos preguntemos qué queremos y cómo lo queremos, para que nos preguntemos hacia dónde queremos caminar como Nación.

Lo que sigue luego de las votaciones es que discutamos y nos pongamos de acuerdo en la nueva Costa Rica, que nos inspiremos en sueños e ilusiones de un nuevo porvenir. No nos desgastemos en el proceso electoral, concentremos todos los esfuerzos intelectuales y políticos en pensar-actuar para hacer un cambio real que garantice la igualdad de oportunidades y el bienestar del mayor número en libertad, justicia y fraternidad.

Hemos hecho grandes cosas como Nación.

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