Carlos Denton: El dilema de los Ngäbe

Hay mucho cobre debajo de la tierra en la comarca, pero hasta ahora los indígenas se oponen a la minería; se mantiene la selva prístina con toda la vida silvestre que debe albergar. ¿Por cuánto tiempo más?

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Carlos Denton. Politólogo (Ph.D.) y economista

¿Quiénes son los Ngäbe? Uno de cada cinco residentes del oeste de Panamá es de este pueblo y, sin excepción, si cruzan la frontera y residen en Costa Rica (hay casi 6 mil ngäbe costarricenses) se les da cédula de ese país (son binacionales). La comarca se extiende por tierras que colindan con Veraguas, Chiriquí, Bocas del Toro y Coto Brus. En este siglo los gobiernos comienzan a prestar atención a estos indígenas, pero se les presenta un dilema — ¿cómo lograr que se eduquen y prosperen sin interferir y radicalmente cambiar su cultura?

Con la elección de Rosa Isabel Montezuma como Miss Panamá el año pasado se destapó una ambivalencia rápidamente suprimida. Varias de sus competidoras se dirigieron a los tribunales alegando que Montezuma “no era panameña.” Perdieron su acción, que se puede tildar de racista, y esta mujer, criada en Ngäbe Bugle, se destacó con brillos en el concurso de Miss Universo.

El Gobierno de Panamá ha invertido en la comarca y hay escuelas, carreteras pavimentadas, centros de salud y otros programas que operan a beneficio de los habitantes. En Costa Rica, a partir de este año, los ngäbe tienen acceso a los servicios del Seguro Social igual que cualquier otro costarricense.

Estos avances no obstante, los ngäbe siguen siendo entre los más pobres de los habitantes y esto ocurre por la falta de oportunidades de empleo para ellos. Para ganar dinero y avanzar su nivel de vida es casi indispensable salir de la comarca, vestir de ropa de uso cotidiano en el país colindante y hablar el español.

Ninguna empresa puede poner una fábrica en las tierras de la comarca; no hay hoteles o atractivos turísticos que pudieran atraer a visitantes. La comarca posee muchos kilómetros de playas prístinas y solitarias que se extienden desde Bocas del Toro hacía el este y allí están en iguales condiciones a como estaban en 1491 antes de la llegada de los conquistadores españoles. La agricultura que practican es limitada y más que todo en parte alimenta a los pobladores; necesitan comprar de afuera para dar a comer a los 200 mil habitantes. También hay pesca y caza que produce proteína en cantidades limitadas.

El dilema del desarrollo económico es uno conocido por los antropólogos que resignadamente estudian esta y otras culturas que probablemente desaparecerán frente a la televisión HD, los celulares, y la necesidad de la juventud de adquirir todas las posesiones y experiencias que implican vivir en el Siglo XXI.

¿Es progreso si desaparece la cultura ngäbe cuando estos indígenas se absorben dentro de la población diversa que habita el istmo? Ya cada vez menos de los jóvenes hablan el idioma indígena; las mujeres siguen vistiendo la tradicional “Nagua” pero cada vez más se encuentran luciendo jeans y camisetas coloridas.

Hay mucho cobre debajo de la tierra en la comarca, pero hasta ahora los indígenas se oponen a la minería; se mantiene la selva prístina con toda la vida silvestre que debe albergar. ¿Por cuánto tiempo más?

 


Carlos Denton
Politólogo y economista, académico, investigador
y Presidente de la Junta Directiva de CID/Gallup, S.A.,
cdenton@cidgallup.com
Publicado originalmente en La República

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