Carlos Denton: La peor noticia del mes

Trabajo en una empresa que se dedica a la estadística. Es sumamente difícil encontrar trabajadores graduados en esa disciplina; son muy cotizados.

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Carlos Denton. Politólogo (Ph.D.) y economista

Definitivamente no es la política, ni tragedias en la carretera u otras situaciones negativas que componen la peor noticia del mes de mayo. La peor es que los jóvenes no están aprendiendo matemática; sencillamente el país no puede salir adelante sin ingenieros, médicos, científicos y todas estas disciplinas requieren un buen conocimiento de matemáticas para poder participar. Las empresas privadas requieren dominio del uso de conceptos matemáticos y para muchos puestos en el sector público también.

Es común oír un estudiante de cuarto o quinto año diciendo “tengo buenas notas en todo menos ’mate.’” Sería fácil culpar a los docentes, pero la verdad es que ellos son productos de programas deficientes de las facultades de educación de la Universidad Nacional y de la Universidad de Costa Rica. Lo cierto es que pocos que quieren dedicarse a la docencia desean enseñar matemáticas. Es un ciclo vicioso que llega a extremos; un estudiante de secundaria me reportó que la profesora de matemática enseñaba videos en el aula y no fue capaz de contestar las preguntas hechas por los educandos. La respuesta era “está en el video.”

Es probable que los sindicatos han logrado una “conquista” que permite que no es necesario saber sumar y restar para enseñar aritmética en las escuelas. Ya con el inglés y otros idiomas han logrado acuerdos con el Ministerio que permiten que profesores que no conocen el idioma den las clases.

¿Qué sería la solución? En los años tempraneros de la Universidad de Costa Rica se contrataban expertos en diferentes disciplinas donde no había nacionales capaces de dar los cursos. El famoso profesor Babar de la India estuvo unos años en el país y formó varios de los que enseñaban que la matemática realmente tiene su lógica y que si se aprende da gran gusto trabajar con números.

Normalmente los profesores universitarios caen en uno de dos grupos. Uno es compuesto de profesores con el problema psicológico de querer verse como genios y entonces estos complican las materias y muchos de sus alumnos quedan porque se desaniman. Hay varios en propiedad en centros de educación superior en el país. A los del otro grupo les gusta enseñar y simplifican el material para que los alumnos pueden comprender lo que quizás es ajeno para ellos. Hay pocos de estos enseñando en los centros educativos lamentablemente.

Las pérdidas anuales por la falta de capacidad matemática son grandes. Cuentas en restaurantes mal sumadas, errores en dar vuelto, lectura de un “8” como un “3” en facturas. Pero a niveles más grandes está el hecho que el país ya no puede atraer ciertos tipos de inversiones en altas finanzas, ingeniería, medicina, contaduría porque tendrá que importar la mano de obra para poder funcionar y es más caro.

Trabajo en una empresa que se dedica a la estadística. Es sumamente difícil encontrar trabajadores graduados en esa disciplina; son muy cotizados.

Quizás el gobierno nuevo pudiera hacer algo para contener este problema. Claro con la autonomía universitaria será muy difícil ganar su colaboración.


Publicado originalmente en La República

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