Carlos Denton. Politólogo (Ph.D.) y economista

La biografía de Elon Musk escrito por Walter Isaacson revela una personalidad disruptiva de extrema capacidad creativa. Armado con ese tipo de personalidad y con ideas grandes ha logrado amasar una fortuna estimada en $240 mil millones. Es de lejos la persona más rica del mundo y posiblemente de la historia del ser humano.

Sin personalidades disruptivas no habría cambio y el mundo estaría poblado por muchos más pobres de los que ahora viven entre nuestras países. La lista es extensa e incluye empresarios como Musk – el canadiense Alexander Graham Bell que inventó el teléfono, el alemán Rudolf Diesel que inventó los motores que llevan su nombre, Zhang Xin, constructora famosa de Beijing, en Costa Rica Minor Keith fundador de la United Fruit Company, y en Panamá Phillipe Bunau Varilla que logró que se construyera el Canal en ese país y no en Nicaragua.

También ha habido disruptivos en el mundo político – Ernesto “Che” Guevara, Lázaro Cárdenas, Simón Bolivar, Winston Churchill, Omar Torrijos, Golda Meir, José María Figueres Ferrer, y hasta un cierto punto el hijo del mismo nombre y apellido que fue presidente entre 1994 y 1998.

Muchos no aguantan a los disruptivos – son volátiles, tienen problemas de relaciones humanas, pero viven en “otro mundo”, lo que les permite lograr crear productos, servicios, gobiernos y partidos políticos que no existirían si no hubieran nacido estas personalidades. Rompen las reglas y el orden, pero inspiran confianza de otros en el trato. Son flexibles – constantemente prueban acciones y alternativas y si ven una que pudiera funcionar no importa lo raro que fuera lo quieren intentar. Aceptan riesgos y también derrotas, que pueden ser instrumentos de aprendizaje.

Políticos contemporáneos que son disruptivos comienzan a aparecer en varios países. Donald Trump, Javier Milei, Geert Wilders, Giorgia Meloni, y hasta cierto punto Rodrigo Chaves en Costa Rica. No hay que dejar fuera a Nayib Bukele.

A números importantes de ciudadanos les gusta estas figuras porque representan cambio y en direcciones interesantes. Con estos el comportamiento burocrático es visto como nocivo. No encuentran necesario seguir en las rutas trilladas; ninguna institución es considerada “sagrada.”

Se debe notar que muchas de las grandes corporaciones de todas las nacionalidades están buscando ejecutivos disruptivos. Quieren personal enemigo de los protocolos y las normas tradicionales. Entienden que para sobrevivir necesitan cambio y el personal emplantillado, estabilizado y cómodo va a luchar para mantener los mismos productos y servicios de antaño. Ahora los votantes quieren lo mismo para el liderazgo de sus países.

En el best seller internacional los expertos de la Gallup, Marcus Buckingham y Curt Coffman dijeron “Primero rompe todas las reglas.” Entendieron que la ruta rápida a la quiebra es vivir con manuales, procedimientos y protocolos de todo tipo.

En Panamá, un país en crisis actual, están surgiendo en la intención de voto para el 5 de mayo figuras que buscan echar todos los diputados, y extirpar la corrupción. En Costa Rica el pueblo no está con la Asamblea Legislativa tampoco. Vienen cambios importantes en ambos países.

Publicado originalmente en La República

Carlos Denton

Por Carlos Denton

Politólogo y economista, académico, investigador y Presidente de la Junta Directiva de CID/Gallup, S.A., cdenton@cidgallup.com