Carlos Denton. Politólogo (Ph.D.) y economista

Mi tesis doctoral está basada en parte en mis experiencias durante un año que pasé financiado por una beca Fulbright en lo que se llamaba la Oficina de Planificación. Llegué a varias conclusiones con base en mi estadía en ese ente gubernamental, y la más importante fue que hacía muchas cosas, pero ninguna era “planificar.”

Lo que sí hacía eran estudios de la “eficiencia” de los empleados públicos en diferentes instituciones; se usaban metodologías ahora obsoletas, pero tenían su impacto. Recuerdo haber estado con una misión a Acueductos y Alcantarillados (ya era terriblemente ineficiente en ese entonces) y haber hecho recomendaciones consensuadas con el director.

Es bienvenido el anuncio la semana pasada de la ministra de Planificación, Laura Fernández, que estarán estableciendo nuevas metodologías para medir el esmero de los empleados públicos y que se hará una evaluación anual. Ojalá que incluyan la posibilidad de que ciudadanos clientes de la institución puedan relatar sus experiencias.

Una conclusión de mi tesis fue que si se extendía la protección del Servicio Civil muy arriba se perdería el control político; hice declaraciones públicas al respecto y varios de la “vieja guardia” se encargaron de desmentir mis argumentos. Algunos habían estado en Inglaterra, un país desarrollado, y vieron la operación del Servicio Civil en ese país y estaban fascinados. Costa Rica no estaba desarrollado a niveles satisfactorios y aun no lo está, y necesitaba cambio, versatilidad, capacidad de experimentar, y mucho Servicio Civil impedía y hoy en día obstaculiza el crecimiento y el control político.

Al final de cuentas los funcionarios trabajan por el pueblo; no es al revés.

Y hay otro peligro cuando no hay control sobre lo que es la función pública. Como dijo el burócrata en la obra teatral de Nikolai Gogol escrita en 1842 y llamada “Almas Muertas”—“Vi que no llegaría a ningún lado por el sendero recto y que ir sinvergüenzamente era más efectivo.” La obra tiene como héroe a Pavel Ivanovich Chichikov, escribiente en la burocracia rusa del zar que al fin se loquea cuando le dan más responsabilidad. Como dice Gogol falta de control lleva a la corrupción—que puede ser todo desde robo de horas a cobro de coima.

Otro argumento de mi tesis fue que la administración pública de Costa Rica no tenía nada que ver con el cumplimiento de objetivos; existe principalmente para dar empleo a una clase media emergente que si no se contrataba pudiera emigrar o provocar desordenes y revolución en las calles. Este objetivo se ha logrado y la democracia nacional es de las más consolidadas y estables en el hemisferio. Pero ahora se ha perdido el control y para seguir financiando la estructura es cada vez más difícil. Se requiere un ministro de Hacienda medio alquimista y medio malabarista para mantener a flote el gobierno.

Cuando llega el punto que “no hay plata” (dicho por presidente Carlos Alvarado) nunca hay disposición de bajar gastos, y siempre hay ganas de cobrar más impuestos. El pueblo prefiere el primero, los burócratas lo segundo.


Publicado originalmente en La República