Carlos Denton. Politólogo (Ph.D.) y economista

Los países que han obtenido éxito siguen una fórmula que tiene dos componentes. Primero hay que preservar y nutrir al talento local. Los niños nacidos en la nación hay que criarlos, formarlos y darles motivación –usualmente dándoles amor y estabilidad – para que no emigran. Entre ellos estarán los emprendedores del futuro. Segundo, hay que atraer talento de otros países para que vengan y que hagan su emprendimiento en territorio nacional.

Costa Rica ha disfrutado de éxito en ambos sentidos. Es uno de los países donde menos quieren emigrar y los que salen vienen de lugares especialmente deprimidos como San Isidro del General. Por el otro lado miles de extranjeros llegan cada año y vienen algunos con ideas y sueños que luego intentan hacerlos realidad en suelo costarricense.

Desde librerías a ferrocarriles, y de fabricas de gaseosas a restaurantes de pollo rostizado los inmigrantes han dejado su marca en el país – por eso, por lo menos en parte, es que ha disfrutado de tanto progreso. El costarricense no es xenófobo y da la bienvenida a los de bien que vienen de afuera para disfrutar de un ambiente libre y de apoyo a los que tienen ideas nuevas.

Se puede esperar aún más ideas hechas realidad en el futuro porque siguen llegando los inmigrantes y siguen educándose los locales.

Estos no son los casi 300 migrantes que pasan por el país a diario en ruta por la vía terrestre a los Estados Unidos. Allí van haitianos, cubanos, venezolanos, colombianos, chinos, sirios, africanos y muchos más. Muchos están siendo traficados y esos en bastantes de los casos han recibido un préstamo de un grupo criminal con la promesa de trabajar en Norteamérica en algo escogido por los que finanzan. Hay muchos que pasan años laborando en hoteles, mataderos, fábricas y fincas sin recibir dinero mientras que “repagan” los costos de su traslado.

Estos no se quedan en Costa Rica por varias razones, pero especialmente el hecho que tienen una obligación contraída de laborar allá por un período extenso. En el caso de otros que vienen por su cuenta propia más de uno, especialmente si es latino, han optado de suspender el viaje al norte y de quedarse en la democracia costarricense.

No es fácil emprender en el país si uno lo quiere realizar formalmente. Hay tantos trámites y requisitos que pudiera el inmigrante estar un año solo en diferentes instituciones intentando obtener permisos. Emprendedores, extranjeros o nacionales, en muchos casos no pueden esperar y casi 40 por ciento trabajan en la informalidad. Es difícil obtener financiamiento y más aún el extranjero, no obstante la existencia de varias instituciones con programas de “banca de desarrollo.” Para esos fondos es casi indispensable ser nacional. Todos los meses aparecen varias docenas de empresas nuevas—muchas colapsan en los primeros meses y otros, más perseverantes, se convierten en compañías formales que dan grandes aportes a la economía nacional.

Costa Rica es un gran país cosmopolita y se comprueba en el desarrollo de su economía. ¡Qué orgullo!

Publicado originalmente en La República

Carlos Denton

Por Carlos Denton

Politólogo y economista, académico, investigador y Presidente de la Junta Directiva de CID/Gallup, S.A., cdenton@cidgallup.com