Carlos Denton. Politólogo (Ph.D.) y economista

¡Pronto habrá tregua! Por unos días termina la guerra en los medios, los ataques y contrataques, los argumentos y la amargura y reina una calma. Es tiempo para ver la cara de los chiquitos y hablar con ellos de la vida bonita que tienen por delante. Es un buen momento de analizar lo que es importante en la vida de uno mismo, de meditar, y si es creyente de hablar con el Todopoderoso.

Si ha sido buen año económicamente hablando, es un momento para compartir algo de lo que ha recibido con los que no tienen. Dicen que cuando se preguntan a los indigentes lo que más les hace falta en cuanto a ropa la respuesta es que les faltan medias. Si piensa regalar un tamalito, agregar un par de medias para la persona.

Hay un creciente número de personas que se están quedando solas. Una conversación con un adulto mayor revelará que muchos de sus contemporáneos han fallecido, igual sus hermanos y primos. Los hijos viven lejos y solo llegan “a veces.” En esta época conversar con uno de ellos les complace, pero cuidado que uno no aprende algo en el intercambio.

Las reuniones familiares extensas son bonitas, pero siempre un poco “forzadas.” Unos primos o incluso hermanos han tenido éxito, otros no tanto. Las diferencias no “se tocan” pero están presentes. Muchos cuando salen y están en su automóvil piensan “bueno ya salí de eso.” Si el tamal de la tía es casi incomible de todos modos los familiares le felicitan por que “fue delicioso.”

Si no hay cuidado es un período de excesos. Demasiada comida (se aumenta el peso), demasiado sol (más de uno queda quemado) quizás demasiado consumo de alcohol (daño a la salud futura) y demasiado gasto de dinero (incluso que uno no tiene). Después vendrá “la cuesta de enero.”

Aunque el ancla del tiempo festivo es un día de máxima importancia en el calendario cristiano, cada vez menos personas asisten a servicios religiosos en este período. Las iglesias quedan alborotadas el 24 si son católicas y el 25 si son evangélicas pero la mayoría de la población no está llegando. En una minoría de las reuniones familiares se incluyen un rezo, o quizás alguien lee la historia en la Biblia en voz alta, pero por lo menos hay consciencia de lo que ocurrió hace 2023 años.

Y muy rápidamente termina la tregua. Terminada la celebración del año nuevo los “gladiadores” de la política salen con sus espadas “afiladas” y sus cuerpos restaurados por el descanso. Hay más ganas que nunca de regresar a la lucha y probablemente se usó parte del tiempo de la tregua para refinar estrategias de conquista.

Tenemos la bendición de vivir en país donde se resuelven las diferencias sin los ataques físicos. Esto permite que ambos sexos pueden participar en condiciones de igualdad. Algunas de las gladiadoras son muy temibles.

Mientras tanto aprovechemos esta pausa para pensar en nuestras vidas y lo que significan no solo para uno sino para los demás.

Publicado originalmente en La República

Carlos Denton

Por Carlos Denton

Politólogo y economista, académico, investigador y Presidente de la Junta Directiva de CID/Gallup, S.A., cdenton@cidgallup.com