Carlos Francisco Echeverría: Emparejar la cancha

El matrimonio civil igualitario es una forma de reconocer esos derechos, de borrar la frontera invisible que los separa del resto de la sociedad. Y eso me parece plenamente justificado.

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Carlos Francisco Echeverría.

Nunca creí que llegaría a ver la aprobación legal del matrimonio civil entre personas del mismo sexo. En sociedades como la nuestra eso representa un cambio cultural de gran magnitud, difícil de aceptar para muchísimas personas.

Debo admitir que cuando se empezó a hablar del tema me costó ver su relevancia. «¿Para qué quieren casarse?» pensé, quizá por ser amigo de parejas homosexuales que han mantenido su vínculo por años sin necesitar una sanción legal.

¿Para qué hacer contractual y obligante algo que se puede vivir en libertad? Luego empecé a verle más ángulos al tema: los derechos de aseguramiento y herencia, la posibilidad de tener o adoptar hijos… Aún así, me pareció que esas cosas podían resolverse mediante otra figura jurídica, una que no despertara tanta resistencia como el matrimonio igualitario.

Tardé en darme cuenta del fondo del asunto: las personas homosexuales quieren ser vistas y consideradas como iguales a todas las demás en derechos y obligaciones. Punto.

El matrimonio civil igualitario es una forma de reconocer esos derechos, de borrar la frontera invisible que los separa del resto de la sociedad. Y eso me parece plenamente justificado.

Por eso me alegró la resolución de la CIDH, y me alegra que el país esté cerca de aprobar la legislación que, en esa materia tan importante en la vida, empareja la cancha para todos. Es hora de decir #YoSíAcepto y pasar la página, satisfechos de haber dado ese paso como sociedad. #SíAceptoCR

 

 

 

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