Carlos Francisco Echeverría: No caer en la tentación

Estamos aquí para conversar, no para sembrar cizaña.

0

Carlos Francisco Echeverría.

Las redes sociales hacen transparente la estructura educativa de una sociedad. No me refiero al sistema educativo, sino a los distintos estratos de escolaridad que existen.

Basta con ver los comentarios a cualquier publicación. La ortografía, la comprensión de lectura, la capacidad de abstracción y de articulación de ideas de cada cual quedan expuestas allí, como en una vitrina. Esa estratificación, a su vez, se correlaciona con la estructura socio-económica.

Sabemos que cada año de escolaridad agrega un porcentaje al ingreso promedio de las personas. Quienes tienen menos años de estudio tienen también menos oportunidades de participar en los beneficios del progreso. Eso lógicamente crea resentimiento y frustración, y las redes ofrecen un espacio para expresarlos.

En una sociedad tan desigual como la nuestra, las personas que abrigan esos sentimientos son muchas, muchísimas, y con justa razón. Por eso es que, cuando un tema es controversial, también son mayoría los comentarios amargos y hostiles en las redes y los medios digitales. Esa es la realidad en que vivimos, la sociedad que entre todos hemos creado. Y así seguirá siendo, mientras no logremos cambiar las circunstancias de base. Todo eso hay que tenerlo presente cuando uno navega en las redes.

Es un error responder a esos comentarios agresivos, y más aún hacerlo con hostilidad o ironía. La persona que los hace está en general condicionada por las cartas que le jugó la vida. Eso no va a cambiar. Si esa persona se siente ofendida o humillada por una respuesta, lo que hará es afirmarse más en su trinchera mental.

¿Qué hacer, entonces? ¿Hay que dejar que la ignorancia, los prejuicios y hasta el odio campeen a sus anchas en el ágora virtual? A mí me parece que lo único que uno puede hacer es plantear sus ideas en la forma más clara posible, y dejar que naveguen solas, confiando en que puedan filtrarse más allá de nuestra propia esfera de afinidad.

Siempre habrá reacciones negativas, muchas de ellas justificadas. Quizá algunas nos harán reconsiderar o corregir nuestro pensamiento.

Bienvenidas sean. Incluso entre nuestras amistades encontraremos de vez en cuando “fuego amigo” por divergencias ideológicas o por conflictos personales. Lo que no hay que hacer es caer en la tentación de la reacción inmediata. Por el contrario, hay que respirar hondo y preguntarse si, sobre ese tema, uno puede hacer un aporte razonado y constructivo. Si no, dejarlo pasar. Y ante quienes caen en el insulto, o en la hostilidad sistemática, nada más sencillo que usar las teclas mágicas: “delete” y “unfriend”.

Estamos aquí para conversar, no para sembrar cizaña.

 

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...