Carlos Manuel Echeverría: Comentarios sobre el Anuario estadístico CEPAL 2020

Los términos de intercambio comercial de América Latina son negativos pero han mejorado aunque insuficientemente.

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Carlos Manuel Echeverría Esquivel.

El Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe de la CEPAL (AmLat y C) como Región y uno a uno de sus 41 países miembros plenos (+ 6 como asociados), lo publica la CEPAL a principios del  año siguiente al evaluado. Éste me parece especialmente valioso pues el 2020 ha sido un año atípico en el mundo y América Latina. Por otro lado, desarrolla temas que antes o hasta recientemente no eran de tratamiento por parte de la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL). Me refiero a los temas ambiental y desastres, ambos especialmente relevantes hoy en día e incrementalmente a futuro. Así mismo, introduce estadísticas novedosas que antes no existían. Un esfuerzo importante de la CEPAL que, aunque ya no marca el paso como en los tiempos del Dr. Prebish y su exitoso en su momento Modelo Cepalino, sigue contribuyendo al pensamiento socio económico en AmLat y C.

Me referiré a algunas estadísticas principalmente sobre Costa Rica y comparativamente en algunos casos, aunque en AmLat y C es como conformarse con ser tuerto en tierra de ciegos.  Costa Rica, con los recursos naturales con que ha sido bendecido como país, su localización, las valiosas condiciones  de su recurso humano, la carencia de un intimidante estamento militar, la inversión que ha hecho en educación y la calidad de su ideario democrático entre otra condiciones que tienden a contrarrestar su reducido tamaño físico, un sector primario poco fuerte en cuanto a elementos claves para el crecimiento económico y la dificultad para generar economías de escala, debe aspirar a convertirse en la Singapur de AmLat y  C.

¿Qué me llamó especialmente la atención?

Demografía. La base piramidal se está encogiendo, lo que quiere decir que a futuro será más difícil el financiar a quienes por ser de poca edad o adultos mayores ya no trabajan. Sin embargo…veo un aliciente allí: que AmLat y específicamente Costa Rica, desarrolle con fuerza la IV Revolución Productiva (Industrial), lo que implica aumentar nuestra capacidad científica así como la vocación y habilidad para ser más proactivos y prácticos en el desarrollo de la tecnología aplicada. Para el año 2050 se espera que vivan 750 millones de habitantes en AmLat y C. Pareciera que por allí empezará a nivelarse y quizás reducirse la población.

Socioeconomía. La tasa de empleo de Costa Rica la calculó la CEPAL en 55.2, lo que es baja. La interpreto como que hay muchos costarricenses inclusive en edad de producir que no trabajan o que lo hacen informalmente, como la misma CCSS con sus políticas lo propicia. Recordemos que solo se consideran desempleados los que quieren trabajar y buscan oficio. En el 2019 el desempleo era de 11.8%, hoy cerca del 20% por la pandemia. Debería bajar, lo que a mi juicio implica aliarse con el FMI y cumplir lo convenido. Esto hace necesario trabajar con seriedad para cambiar la naturaleza del aparato estatal costarricense a uno mucho más eficiente y eficaz que el actual, que bien sabemos nos sale caro sin rendir como debiera. Obvio que la aprobación del proyecto “ley de empleo público” con el mayor sentido posible es un requisito, pues no hay como sustituir su impacto; no se trata solamente de reducir el gasto público: se trata de reducirlo sin hipotecar el futuro y hacer más con menos. No tienen cabida a futuro planteamientos propios de la economía vudú, como por ejemplo el “colonizar” las reservas monetarios del BCCR o cambiarle las reglas de juego al régimen de zonas francas, el que crece con mayor robustez en un ambiente ultra competitivo a nivel internacional. Cualquier cambio puede ser fatal.

En el campo educativo cuantitativamente andamos más o menos bien, pero sabemos que la educación costarricense cuesta cara por sus ineficiencias a todo nivel y que hay un serio problema de calidad, algo que el informe de la CEPAL que leí no toma en cuenta.

En cuanto a la pobreza, la estadística respecto a Costa Rica la plantea en un 16.5% de la población total y un 3.4% la extrema. De seguro en el informe del 2021 aparecerán ambas más pronunciadas. El bajar ambas cifras es sin duda uno de los dos principales desafíos que tiene el país, lo que depende de una capacidad para producir más efectiva y competitivamente. Para ello el aparato estatal  y el buen manejo de la economía son claves.

El coeficiente de Gini que mide la disparidad social extrema por ingreso, se fija para Costa Rica entre 0.459 y 0.499. Es extremadamente alto y sabemos que creciente. En una utopía de perfecta igualdad debería ser igual a cero. Es una vergüenza para un país como el nuestro. Para reducirlo se requiere un aparato estatal más efectivo, mejorar la recaudación fiscal y lo mismo…ser más productivos y competitivos que lo que somos.

Aunque es un país innecesariamente caro, Costa Rica tiene un ingreso relativamente bueno en AmLat y C de alrededor de 12243.8 US$ per cápita, aproximadamente 62 millardos nominales de US$. Con tasas de crecimiento como la prevista para el 2021 de 2.1 viniendo de una caída en el 2020 de -4.8% respecto al 2019, por habitante de 1.1%, no será posible mantener el ingreso actual y menos pensar en mejorarlo.

El ahorro en AmLat y C es bajo, lo que condiciona las posibilidades de desarrollo a futuro, pues el endeudamiento tiene un límite, cuyo índice en el caso de Costa Rica es de los peores en AmLat y C, como bien lo sabemos.

Las transferencias de recurso monetarios en AmLat y Caribe es negativa según la CEPAL; sale más plata de la que entra y eso en países en vías de desarrollo es fatal. De allí que en Costa Rica tenemos que crear condiciones para la inversión cada vez más favorables potenciando al máximo nuestras ventajas comparativas, pero más aún las competitivas. No lo estamos haciendo aceptablemente según los requerimientos aunque según el informe, la inversión extranjera directa (IED) es alta en términos relativos. Equivale a un 4% del PIB , lo que nos pone en el grupo puntero de AmLat y C.

Los términos de intercambio comercial de América Latina son negativos pero han mejorado aunque insuficientemente. Aquellos mejoran por la vía de un mayor desarrollo C y T efectivamente aplicado en la práctica. Pretender mejorarlos manipulando el tipo de cambio da resultados a corto plazo pero no corrige el desequilibrio y más bien lo puede agravar.

La inflación en AmLat y C, ese flagelo que a través de la historia ha sido endémico en muchos países, sigue siendo una amenaza y en algunos casos ha vuelto a ser un mal de horrible impacto. Costa Rica no está exento a que vuelva la inflación y con ella el deterioro del tipo de cambio, así como la escasez. Requerimos ser prudentes en el manejo monetario y en el gasto público; con este último no lo estamos siendo.

Ambiente. A pesar de la fama internacionales de Costa Rica como buen manejador del ambiente, ello no parece ser tan cierto. La CEPAL pone a la calidad ambiental de Costa Rica en un nivel medio, lo que tiene mucho que ver por ejemplo con nuestra matriz energética, totalmente sesgada todavía a los hidrocarburos, corrección necesaria que debemos intensificar.

En agricultura orgánica estamos mal y somos intensivos en el uso de fertilizantes y pesticidas, lo que no me parece debe corregirse destruyendo base productiva que nos permite captar divisas, hoy más necesarias aún ante la necesidad de importar permanentemente a futuro vacunas contra el COVID 19 y otras pestes que pudieran venir, un nuevo rubro de importación prioritario, no previsto antes del 2020.

Desastres. En el 2018, año más reciente del que se tienen estadísticas a nivel regional, el costo económico fue muy alto y con tendencia a seguirse incrementando, influenciado este negativo proceso por lo que ya es una verdad prácticamente convencional: el cambio climático. Las regiones tropicales son las más afectadas por los desastres naturales y año con año deben invertirse recursos que bien podría utilizarse para el mejoramiento de la capacidad productiva y el progreso social, en simplemente reponer lo que fue destruido. Esa es una desventaja estructural del trópico que tenemos que buscar la forma de alivianarla.  Es posible hacerlo y algo valioso hace ya en Centroamérica al respecto la CEPREDENAC y en Costa Rica la llamada Comisión Nacional de Emergencias. Hay que seguir.

Me gustaría CEPAL diera el paso requerido de incorporar a las estadísticas nacionales el daño ambiental y el desperdicio en producción de armas, deduciendo ambos rubros del PIB global y per cápita como costos asumidos por la sociedad. Este ha sido un tema de tratamiento a nivel internacional pero no se decide dar el paso a nivel contable, lo que atenta contra la realidad tergiversando los niveles de crecimiento.

He dado una pincelada de lo que es el informe. Espero que le sea útil al lector y que lo motive a leerlo. Para mayor detalle le invitamos a descargar el documento.

 

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