Carlos Manuel Echeverría: Reflexiones al primero de mayo de 2021

Por último y al celebrar el Día del Trabajador, hago un reconocimiento a los trabajadores de la salud, la seguridad en sus diferentes concepciones y todas aquellas actividades laborales que requieren presencia en el sitio de trabajo, por su dedicación y el riesgo que asumen en estos tiempos de pandemia que ya pasaran.

0

Carlos Manuel Echeverría Esquivel.

El 1º de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajo, en virtud de la huelga iniciada ese día de 1886 en Chicago por trabajadores sindicalizados para promover la jornada laboral de 8 horas. Más detalles se pueden encontrar en Google.

¿Quién celebra? Me parece que todo aquel que trabaja, no solo los sindicalizados.  Hoy en día debe considerarse como trabajador cualquiera que practique un oficio sea éste de cuello blanco o azul, gerencial o como emprendedor a cualquier nivel, incluyendo quienes realizan tareas domésticas no remuneradas o voluntarias. Es un día de celebración que debe unir.

El primero de mayo es un día de celebración de todos los seres humanos de buena voluntad. Debe partirse para verlo así de una concepción humanista de carácter colectivo, donde la dignidad de todos es lo que sustenta la dignidad de cada persona, de tal manera que quien explote desde posiciones de poder político o económico, está perdiendo la suya por la carencia de aquella en otros.

Quien trabaja no es un burro de trabajo, que tiene conciencia solamente de sus tareas. Cada trabajador debe de tener la capacidad de comprender su entorno, así como la forma en que el trabajo contribuye al desarrollo empresarial privado o la institucional pública según corresponda, ya sea como trabajador gestor, voluntario o como aquel que recibe una remuneración por su contribución. La labor que se realiza no es estática y con el tiempo, de acuerdo a la experiencia y al progreso empresarial así como a la formación, se convierte en un peldaño que permite no solamente recibir mayores ingresos como reflejo de un aporte al crecimiento más tecnificado y por ende más productivo. ¡Miedo a la Revolución productiva 4.0: jamás!

Fundamental es una buena educación general, la que cultiva y enseña a pensar en abstracto por un lado y que permanentemente capacita para ejercer tareas específicas por el otro, ambas manos a mano. La institucionalidad a cargo de la educación formal e informal, así como los sindicatos y órganos de formación cooperativistas empresariales son responsables de facilitar los procesos formativos, necesarios para garantizar productividad competitiva permanente, así como el desarrollo de la persona como Ser Humano que es.

La empresa estatal y la empresa pública son los dos motores del mismo avión. Deben funcionar al unísono y complementandose. Quienes laboran en ellas son las que las mueven…no se mueven solas. Quienes gestionan a diferente nivel, deben ser capaz de organizar adecuadamente las unidades laborales, presenciales o no, hacerlas productivas en un ambiente positivo. Solo así es posible el logro de metas de envergadura.

La economía tiene que funcionar para todos. Me gustó la propuesta de Jaroslav Vanek que él llama Equilibrio Socio General: eficiencia al asignar los recursos productivos y eficacia al distribuir el producto del esfuerzo productivo, sin dejar de lado por supuesto la sostenibilidad integral a plazo medio y largo. Es un concepto dinámico que a nadie deja por fuera, aunque tengamos claro que no se trata de que todos seamos iguales:  con la Revolución Cultural Mao Zedong pretendió eliminar al Ser Humano individual para convertirlo en ente social solamente: fracaso total. Sin embargo, en una sociedad como la nuestra, que ha facilitado el que las personas escalen posiciones socio-económicas, no siempre generando más riqueza como es lo deseable, se le debe poner especial atención a la creciente, poco solidaria e inconveniente brecha social.

Los sindicatos ciertamente deben promover el desarrollo de sus agremiados, sin perder de vista el sano equilibrio entre el logro gremial y el compromiso con la sociedad. Esto hace necesario especialmente al pedir concesiones laborales, el mantener el equilibrio entre las conquistas a lograr y la sanidad de las finanzas públicas en particular y la economía en general. No conviene por ejemplo arriesgar la estabilidad cambiaria y la prevalencia de la baja inflación, pues lo contrario destroza la economía y perjudica a todos. Dentro de este contexto, la experiencia demuestra que los países más exitosos han pasado por acuerdos tripartitas entre el Gobierno, los sectores laborales y los empresariales, que les han permitido enrumbarse al progreso sostenido del que todos disfrutan en forma más certera y segura.

Esa visión, ese comportamiento, es el que se debe esperar de todos los sectores sociales, que en una sociedad moderna no son estáticos en cuando a su conformación, ni los individuos deben estar condenados a un status desposeído vitalicio. Debe de existir un compromiso del trabajador en la dimensión en que opere, consigo mismo, con la instancia donde ejerce y con la sociedad en su totalidad. Así mismo, una sociedad moderna debe ofrecer posibilidades a los sindicatos y otras formas asociativas laborales, de participar en la propiedad de las empresas y en la gestión ilustrada de las mismas cuando sus ahorros han servido para adquirir derechos de propiedad o cuando se han acogido a la legislación autogestionaria, lo que potencialmente, también conlleva importantes beneficios económicos.

Los dirigentes sociales deben ser cuidadosos con la orientación que le impriman a sus movimientos. Donde se ha entronizado el socialismo autoritario que todavía algunos defienden, lo que se da es un desastre político socio económico, excepto para las llamadas nomenklaturas dirigentes. Así mismo e inconvenientemente, se da el caso de trabajadores gerentes, así como capitalistas funcionales y rentistas opuestos a la evolución social que es intrínseca al progreso económico. Las mayorías deben moderar a ambas extremas.

Por último y al celebrar el Día del Trabajador, hago un reconocimiento a los trabajadores de la salud, la seguridad en sus diferentes concepciones y todas aquellas actividades laborales que requieren presencia en el sitio de trabajo, por su dedicación y el riesgo que asumen en estos tiempos de pandemia que ya pasaran.


La Revista CR presenta conjuntamente con su Editorial, la Edición Especial dedicada a conmemorar el Día del Trabajo, que contempla la publicación de diez interesantes artículos de variadas perspectivas y enfoques que serán publicados en el transcurso del día.
  1. Albino Vargas Barrantes: Primero de mayo – Sindicalismo en tiempos de pandemia
  2. Shirley Calvo Jiménez: En el Día del Trabajo al personal de la salud
  3. Vladimir de la Cruz De Lemos: Breves reflexiones sobre el Primero de Mayo
  4. Fabricio Alvarado Muñoz: Presente y futuro del trabajo – Una mirada desde el 1º de mayo
  5. Inés Revuelta Sánchez: Día Internacional del Trabajo – algunos desafíos laborales en la Costa Rica del 2021
  6. Olman Segura Bonilla: Sembremos esperanza y conmemoremos el Día Internacional del Trabajo
  7. Macarena Barahona Riera: Las mujeres del bicentenario – El 1º de Mayo en Costa Rica
  8. Carlos Manuel Echeverría: Reflexiones al primero de mayo de 2021
  9. César López Dávila: ¿Por qué marchamos? Apuntes del primero de Mayo.
  10. Lilliana Sánchez Bolaños: Ante un 1º de Mayo nuevamente inusual
  11. Freddy Pacheco León: Los trabajadores de la salud
  12. Ricardo Carballo Villalobos: Las ironías de un 1º de Mayo pandémico
  13. Luis Fernando Astorga Gatjens: Homenaje del Partido Fuerza Solidaria (PFS )a las trabajadoras y trabajadores en este 1º de Mayo

 

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box