Carlos Poveda: Francia es una invitación permanente a exhibir y confrontar el trabajo artístico en todas sus manifestaciones

Mi obra, es la que me dicta mi propia sensibilidad y que no se guía por la de otros artistas o maestros de la historia del arte.

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Carlos Poveda.

Aquel muchacho que partió de Costa Rica hacia Washington a los 22 años con su carpeta de dibujos bajo el brazo, poco se podía imaginar que se convertiría en un impenitente viajero. Estados Unidos, Venezuela y Francia han sido su hogar y su taller.

De tanto en tanto Carlos Poveda regresa a su país porque le interesa seguir teniendo contacto con la plástica nacional y ser parte de ella. Actualmente [i]se encuentra de visita en San José, y aprovechamos para conversar con él sobre su vivencia artística. Particularmente sobre el rol tan importante que han jugado sus viajes en su formación como persona y como artista, con la idea de tener una visión general sobre el por qué, algunos costarricenses han desarrollado su trabajo en Francia y que impacto ha tenido ello en la cultura nacional y su particular experiencia.

El arte francés está muy ligado a Costa Rica por una serie de razones, sin embargo debemos acotar que el Monumento Nacional traído al país en la segunda mitad del siglo XIX, tuvo un impacto enorme en el imaginario nacional. La visión simbólica de Louis Carrier Belleuse sobre nuestras luchas por ser independientes y librarnos del invasor, fue un impacto en la Costa Rica de la época.

Cuando le preguntamos, Carlos Poveda nos cuenta de su vivencia en Europa y nos dice que la idea de conocer Francia siempre fue un nortepara él, como también debe haberlo sido para tantos otros artistas de todo el mundo a través de los tiempos. Acota que en su caso, conocer ese importante centro de actividad cultural, tenía como fundamento inicial, la necesidad de vivir en un país, donde el arte había evolucionado y poder abrirse nuevos horizontes.

Rahel

“Entonces cuando se me presentó la posibilidad, mi esposa y yo optamos por venir a vivir esa experiencia. Hoy en día, ya cumplimos 20 años de vivir en París, y después de este tiempo, aun sigo pensando que fue una decisión acertada, así como lo debe haber sido para muchos pintores, escultores, músicos y literatos de todo el mundo, que siempre vieron en este país un verdadero centro de proyección cultural. Sobre este particular, Max Jiménez devino para mi pionero ejemplo, así como César Valverde y Juan Luis Rodríguez.

Continúa diciendo que, sin lugar a duda Francia tiene, aparte de sus tan destacados museos y sitios de interés cultural, uno de los más altos niveles de turismo del mundo, siendo el turismo cultural uno de sus más importantes, si no el mayor. Dice también que en el caso de los artistas realizadores, disponen de organizaciones que los respaldan y que son un verdadero ejemplo. Una de ellas es la “Maison des Artistes”, que afilia y protege a través de su formidable organización a la gran mayoría de artistas pintores y escultores. Lo que igual sucede con músicos, literatos y demás asociaciones culturales.

Alquimista 1980

«En realidad, Francia es una invitación permanente a exhibir y confrontar el trabajo artístico en todas sus manifestaciones, y yo sigo aquí porque este país les brinda a los artistas no solo la posibilidad de mostrar su obra, sino de confrontarla históricamente y, como es sabido, esa es una de las razones que enriquecen y hacen crecer intelectualmente a los pueblos.”

Indagamos entonces por  su carrera artística, cómo comienza su interés pore el arte, qué le motiva y bajo que alero surge su inspiración y deseos de avocarse toda una vida a la creación, temas que él nos la resumió de esta manera:i carrera en artes visuales comenzó en la Costa Rica de la década del 60 del siglo pasado, cuando, de manera azarosa y fortuita tuve la buena suerte que, el “Grupo 8”[ii], de pintores y escultores costarricenses (para mí el movimiento histórico de artes visuales más destacado en la historia pictórica de Costa Rica) y un alto representante cultural de la Organización de Estados Americanos, OEA, de Washington D.C., vieron y descubrieron mis dibujos en blanco y negro, que yo hacía, en aquel entonces, con esmalte comercial sobre papel, y con la parte posterior de un viejo pincel, que me brindaron la posibilidad de exponerlos.

«Yo solo sabía dibujar y la crítica especializada de los años 60s y 70s destacaban la fuerza expresiva de aquellos dibujos. Pero tampoco sabía, ni se me ocurrió que, para expresarme con el dibujo, se requería que alguien me guiara. Pero si tuve la suerte de que mis dibujos fueran vistos por los miembros del “Grupo 8”, de pintores y escultores, quienes a su vez se los enseñaron a José Gómez-Sicre, quien era Director de Artes Visuales de la O.E.A. en Washington D.C., y resulta que este señor era el más destacado impulsor de arte latinoamericano en los Estados Unidos, lo mismo que un gran contacto para los artistas de nuestro continente.

Mis dibujos le llamaron la atención a Gómez-Sicre, y él y el “Grupo 8” incluyeron una selección de estos en aquella tan importante exposición que llevó como título “New Art of Costa Rica” (el arte nuevo de Costa Rica) que presentaba las pinturas y las esculturas de sus miembros, las cuales patentaban una verdadera ruptura histórica con la tradición académica de nuestro país.”

Valga la ocasión para comentar que el “Grupo 8” fue la agrupación artística más destacada de Costa Rica en aquellos años, toda vez que representaron una verdadera revolución en la historia pictórica del país, la cual, valga la ocasión repetir, era y se mantenía dentro de planteamientos tradicionales, convencionales, mientras que el “Grupo 8” planteaba que el arte de aquel momento era retrógrado, estático, complaciente y anclado en el pasado, más que con visión de futuro.

Shaman Quirigua

“Y luego de aquella experiencia expositiva en Washington D.C., el señor Gómez-Sicre me puso en contacto con personas e instituciones, museos y galerías de arte a través de Latinoamérica, y me ayudó a realizar exposiciones en casi todo el continente americano. Gracias a su idea de incluir mis dibujos en la “VIII Bienal de Arte” de Sao Paulo, Brasil, me adjudicaron la “Mención Honorífica para Dibujo” y, por rebote, en nuestro país también me destacaron con el “Premio Nacional de Artes Plásticas” en 1965.

Ante lo muy complacido que estaba por el éxito de mis dibujos, decidí radicarme en los Estados Unidos, y desde allá, y en aquella década, comencé a ser invitado y a exponer en diferentes países de nuestro continente. Pero hay una anécdota que me gustaría comentar, relacionada al porqué no continué viviendo en Washington D.C.

Resulta que, a mediados de la década del sesenta, los Estados Unidos estaban enfrascados en la cruenta guerra de Vietnam y, para yo poder seguir viviendo en la capital norteamericana, me urgía que el” “State Department”, me otorgara una nueva visa de estadía. De manera que me dirigí a sus oficinas y les planteé mi deseo de continuar allá, pero, la respuesta fue que yo tenía dos opciones para ello: 1. que regresara a Costa Rica a solicitar una nueva visa de entrada o, en su defecto, que me alistara en el ejército para ir a la guerra de Vietnam!

¡Nada que ver para un tico que había experimentado la Costa Rica de 1948 ! Y aquel fue precisamente el momento en que mis amigos venezolanos, a quienes yo conocía y frecuentaba en Washington D.C., me propusieron una estupenda alternativa, que fue invitarme ir a Venezuela a dar clases de Dibujo en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, y más adelante también en la Escuela de Artes Plásticas Rafael Monasterios de la Ciudad de Maracay, en el Estado Aragua. (Un año más tarde también fui nombrado director de esa escuela) y es así como nació una nueva experiencia en mi vida, la educación artística.

Carlos Poveda

De modo que, sin pensarlo dos veces seguí viviendo en Venezuela, porque, además, era un país verdaderamente pujante y abierto al arte. Interesante por otra parte en cuando a destacarse dentro del conjunto de naciones suramericanas con dos muy, pero muy marcadas tendencias en las artes visuales: el arte figurativo, por un lado, y el arte geométrico por el otro. Así fue como aprendí a comprender y convivir con las diferentes posibilidades de la expresión artística.

Pero para no extenderme más de la cuenta en la respuesta, puedo sintetizar que viví en Venezuela 30 años, hasta que, un drástico cambio político nos impulsó a mi esposa Raquel y a mí, como posibilidad, la de buscar otros senderos : irnos a vivir a Europa, a París. Y es así como, con enorme placer, seleccionamos a Francia para seguir adelante. Y este año, ya cumplimos 20 años de aquella tan acertada decisión.”

Al indagar específicamente sobre su obra, la cual para el observador resulta sumamente atractiva y curiosa por los elementos que emplea, así como por la temática de cada una de sus creaciones, Carlos Poveda nos relata pausadamente que:

Avileña

“…me gustaría aprovechar esta grata ocasión para comentar que, si bien es cierto que soy un realizador autodidacta, es evidente que mi obra ha tocado los mismos temas académicos de la Figura humana, el Paisaje y el Bodegón. La diferencia estriba en que, mi obra, es la que me dicta mi propia sensibilidad y que no se guía por la de otros artistas o maestros de la historia del arte, aunque si por los estamentos de dibujo, pintura y escultura, lo mismo que por su temática de la “figura humana”, el “paisaje” y el “bodegón”.

Estos son los ejemplos de lo anterior: 1. Yo comencé haciendo dibujos sobre papel, con el tema de “figuras humanas” inventadas. Luego, de ahí pasé a la “pintura” del “paisaje”, también inventado, y aquellos “paisajes”, me acercaron a la idea de los “árboles” y de las “vegetaciones”, los cuales a su vez me hicieron salir de los planteamientos sobre la pared, para saltar a lo “escultórico”, obras únicas y originales.

Serranía 2

Y así fue hasta que un buen día decidí avanzar sobre lo ya realizado y, en lugar de telas como soporte, pasé a utilizar maderas, plásticos y otros materiales más firmes, para que me soportaran los objetos que se me ocurría adherir. ¡De modo que me encontré que lo que estaba haciendo eran esculturas de pared!, entonces, decidí pasar de obras para el muro, a objetos para mesas y otros soportes.  Y lo primero que hice fueron “árboles” y “arboledas” de diferentes materiales, inclusive llegué a fundir en metal árboles inventados.

Con todos los materiales encontrados al azar en fábricas de plásticos y metales, se me ocurrió que, si yo había inventado “árboles”, ¡me faltaba hacer “frutas”!. Entonces hice una serie de “bodegones”, o “naturalezas muertas”, utilizando platos de comer cotidianos como soporte y, sobre esos platos, puse materiales diversos, lo cual me resultó tan, pero tan divertido e interesante, que terminé inesperadamente haciendo “bodegones”, los cuales me abrieron la creatividad en su visión y lectura más variada y diferente.

Yo podría sintetizar que los platos que utilizo son como el fondo de los cuadros, y los materiales que reposan sobre ellos, las pinturas o materiales que plantean la temática de estos. Y también me gustaría destacar algo más interesante aún, que yo jamás repito, ni los platos, ni las materias con sus tonalidades y texturas que reposan sobre los mismos, porque para mí la idea es la de jamás repetirme.

Plato# 51c

¡Curiosamente y luego de sobrepasar el centenar de los “platos”! todos diferentes entre sí, un día me sorprendí al descubrir que uno de ellos, me volvió a dar como imagen a la “figura humana” de mis inicios como dibujante! es una experiencia que me vino del dibujo, y de este al objeto escultórico.

Éste es Un ciclo que viene desde aquellos personajes, y me regresa a los mismos, ¡solo que ahora volumétricos! ¿Por lo tanto, yo me encuentro en este momento pensando qué es lo que voy a hacer en el futuro ?… lo cual me alegra sobremanera, porque me invita a seguir inventando, a no estancarme, repetirme, pero si a investigar y no a darme por complacido.”

Plato #96

Finalmente, la conversación nos lleva a hablar del futuro de este artista que ha puesto el nombre de Costa Rica muy en alto fuera de nuestras fronteras, como muchos otros. Poveda con ojos de niño ilusionado nos participa de su próximo proyecto:

Shamán rojo – 2015

“Para finalizar, me gustaría comentar que he tenido la suerte de haber sido visitado en mi casa, hace pocos días, por la directora del “Château de Tourelles”, que es un castillo en Le Plessis-Trévise, Francia, donde resido, dedicado al arte solamente, y en el cual se hacen exposiciones de pintura y escultura durante todo el año. La directora de ese centro cultural vino a mi casa y le mostré mi trabajo de diferentes períodos y, al final, le pregunté qué le habían parecido, y ¿qué cuales consideraba seleccionar para hacer la exposición? … y ella me respondió que le habían gustado todos!

Sorprendido, le volví a preguntar: ¿cómo que todos?… porque ello implicaría, prácticamente, una exposición retrospectiva, entonces ella me respondió: que sí, que le interesaban mis dibujos, mis pinturas y mis esculturas.  En cuanto a la temática dijo que le gustaría que expongamos las figuras humanas, paisajes y los objetos escultóricos, así como la serie de los Shamanes. De manera que este es mi plan inmediato y en el cual me encuentro trabajando muy complacido, porque se trata de una nueva exposición personal en Francia.»

Aquel joven que salió de su país con una carpeta de dibujos bajo el brazo y ahora como artista consagrado dice que le gustaría aprovechar la ocasión para darle un mensaje de apoyo, ánimo y esperanza a toda la generación de jóvenes artistas de nuestro país: «Deben siempre imponerse, como reto y pregunta, de lo que están haciendo en este momento, pero también… de el qué es lo que van a hacer en el futuro.”

 

Alquimista 1

 


[i] Carlos Poveda nació en San José, Costa Rica, en 1940. Su obra artística comenzó a exponerse a principios de la década del 60 en el continente americano. En 1965 obtuvo la Mención Honorífica para Dibujo de la VIII Bienal de Arte de Sao Paulo, Brasil, y el Premio Nacional de Pintura de Costa Rica. En el 2004 recibe el Premio Nacional de Escultura de Costa Rica, y en el 2005 el Premio Unico Francisco Narváez de la VIII Bienal de Escultura Francisco Narváez en Venezuela. Luego de haber vivido 30 años en Venezuela, actualmente reside en Paris.

[ii] Grupo Ocho, formado por los pintores Rafael Ángel García, Harold Fonseca, Guillermo Jiménez Sáenz, César Valverde Vega, Luis Daell y Manuel de la Cruz González, y por los escultores Néstor Zeledón Guzmán y Hernán González Gutiérrez, a los cuales se unirán después la pintora colombiana Lola Fernández y los pintores Guillermo Combariza y Carlos Poveda.

 

Por: Ma. Enriqueta Guardia, Eduardo Amador y Eugenio Herrera.

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