Carta a Manuel Emilio Argüello Salazar

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Julieta y Billo

Alvaro Salas ChavesMédico.

Estimado Billo, al recibir esta carta espero poder dimensionar la inmensa congoja que estamos viviendo los costarricenses! No sé por dónde empezar. Lo único que quiero realmente es pedirte disculpas, a vos, a Julieta, tu de vida y a toda tu generación. Quisiera que sepas que por más que le doy vueltas, no puedo encontrar las razones, las causas, los elementos, para justificar los acontecimientos que estremecen los cimientos de la Patria que ustedes, con un esfuerzo sobrehumano y un sacrificio sin nombre, sembraron en este amado suelo. No tengo cara, ni siquiera para tratar de explicarte la vergüenza inmensa que sentimos muchos, por las barbaridades que están sucediendo en nuestro país. Los medios de información, a diario, están descubriendo escándalos, actos de corrupción y de desidia, en todas los órdenes y en todas las instancias del gobierno y la sociedad. No encuentro las palabras, para justificarlo porque ustedes no dudaron jamás en poner todo su esfuerzo y sacrificio en el trabajo, fuera este en el campo, en la pequeña empresa familiar, en las cooperativas, en fin, en todos medios de producción, para que mi generación fuera más preparada, más educada y, tuviera mejor oportunidades que las que ustedes tuvieron.

En tu querida Alajuela, procreaste con Julieta, una familia de gentes buenas, educadas y muy trabajadoras. Les diste lo más valioso que tenés: tu ejemplo de honradez y dedicación para que primero que todo, fueran personas decentes y además, les diste todo tu apoyo para que producto del trabajo y el esfuerzo, surgieran en la vida. Hoy, a tus 92 años seguís trabajando, levantándote a las 4 de la mañana a preparar el café, saliendo al amanecer, como cada día, a la “pega”, a lucharla, hasta donde resista el cuerpo. Así como vos lo hizo Hugo Chaves en Palmares, te acordás, fundando Coopepalmares, con Norita, hoy declarada “Hija dilecta de Palmares”. Así, como lo hizo papá en Atenas con su pequeño negocito, ordeñando vacas todos los días, así como mis tíos y tías; y como tanta gente buena, honesta y trabajadora, con solo una ilusión en mente, heredar una Patria mejor, una Patria de oportunidades para todos, esforzarse para crear las condiciones para el desarrollo económico y social, para que la siguiente generación, o sea, la nuestra, pudiera disfrutar de todo lo que ustedes no tuvieron

Como ves, resulta muy doloroso que miembros de la generación más educada que ha tenido el país, sean los protagonistas de los escándalos financieros por las estafas planeadas con los bancos del estado, los escándalos en la Corte Suprema de Justicia, del Ministerio Público, el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa.

Debo confesar que tengo una enorme vergüenza ajena. ?Cómo entender que el propio presidente de la Corte diga que ellos no tienen nada que ver con la pobreza ni con los medios para combatirla? !Como si no formaran parte del mismo país, de la misma sociedad a la que están llamados a servir!

No sé lo que pasa, pero de corazón te digo, que tengo la esperanza que como exclamara el poeta Isaac Felipe Azofeifa:”hijo, ya todas las estrellas han partido, pero nunca se pone más oscuro que cuando va amanecer” qué así sea.

El autor es médico de profesión, fue Presidente Ejecutivo de la CCSS, de la cual es actualmente miembro de su Junta Directiva.  alvarosalas158@gmail.com

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