CCSS: Delirios de La Nación, ¿Cuál mordaza? (Derecho de respuesta)

Los lineamientos para la vocería en emergencias sanitarias se basan en recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el manejo responsable, oportuno, veraz y transparente que forman parte de las buenas prácticas durante las emergencias sanitarias.

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César Henrique Blanco Chavarría, Jefe de prensa CCSS.

La Nación publica, este viernes 7 de agosto, una temeraria nota, que más parece un grito desesperado por tener portadas que atraigan lectores, que un artículo periodístico objetivo. La publicación utiliza con saña y ligereza el término “mordaza”, en lo que pareciera un esfuerzo por obtener atención. El diario titula “CCSS gira orden mordaza a funcionarios”.
Pareciera que la intención de La Nación es generar confusión al mezclar el tema a su antojo y desde la presunción, pero falla en exactitud -un valor clave del periodismo- toda vez que indica erróneamente que las circulares, con las que construye su artículo, son de estos días cuando ayer en entrevista telefónica se le aclaró, documentos en mano, reiteradamente, que estos son de mayo e incluso de meses previos al pico de la pandemia como en el caso del “Lineamiento para la Vocería Oficial en los servicios de salud de la CCSS, frente a riesgos o emergencias sanitarias” o de años anteriores como la “Política de Comunicación de la CCSS” que data de 2005.
Los lineamientos para la vocería en emergencias sanitarias se basan en recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el manejo responsable, oportuno, veraz y transparente que forman parte de las buenas prácticas durante las emergencias sanitarias.
¿Cuál mordaza? No hay institución que haya sido más escudriñada por los medios en esta pandemia por covid-19 que la Caja, entidad que siempre ha dispuesto los canales y voceros para atender y responder oportunamente.
Esas circulares que referencia la periodista son de laAuditoría Interna y de Gerencia Médica, y presentan, en un marco de orden y transparencia, la forma y políticas existentes para que la información se brinde de manera oportuna y veraz en todos los niveles de la CCSS.
La nota asegura temerariamente que la “Caja amordaza a funcionarios”, aunque convenientemente no explica que los lineamientos esbozados respaldan, muy al contrario de su antojada conclusión, que la información se entregue, en todo el país, de forma oportuna y articulada, y en tiempos de ley. La emergencia en salud obliga a ofrecer información de calidad, con voceros altamente calificados, tal como lo hacemos todos los días en diferentes medios de comunicación.
A la autora de la publicación se le entregó incluso un amplio informe que mostraba las más de 200 atenciones a medios de comunicación que la Caja, sólo en el nivel central, ha dado desde marzo con una variedad absoluta de voceros, de todo nivel técnico y de autoridad así como de todo el país, aunque la periodista decidió omitirlo en su análisis. La misma comunicadora de La Nación no podría faltar a la verdad si le preguntaran cuántas entrevistas y gestiones con voceros de todo lado se le coordinan semanalmente incluso fines de semana; por teléfono, por medios digitales y presenciales cuando así era posible.
Desde el Presidente Ejecutivo, gerentes, directores médicos, administrativos, personal técnico, enfermeras, médicos, Ataps, todo tipo de personal de la Caja es una fuente para información y a la que los medios tienen acceso, siempre en un marco de orden y competencia, porque eso debe de así, o acaso, por ejemplo, ¿una periodista de la Nación podría, sin ser designada como vocera, dar declaraciones oficiales, a nombre de su empresa, sobre deudas o procesos de compras de la compañía, o a título de la Junta Directiva?, claro que no.
La Política de Comunicación de la CCSS reza textualmente “Todos pueden comunicar sus pensamientos de palabra o por escrito, y publicarlos sin previa censura; pero serán responsables de los abusos que cometan en el ejercicio de este derecho, en los casos y del modo que la ley establezca”.
La misma Sala Constitucional ha sido clara, en sendos pronunciamientos, que “la designación de vocerías en una institución no lesiona la libertad de expresión”. Quizá la revisión de estos antecedentes habría guiado mejor la redacción de este artículo.
El manejo de la información y todavía más en temas de salud debe ser realizado con responsabilidad, es parte del ejercicio responsable de cualquier institución.
Esto garantiza un acceso oportuno y transparente a la información, de manera veraz y eficiente, así como la disponibilidad de voceros técnicos calificados que puedan atender lo que los medios requieran según su campo de competencia.
El título y la nota no sólo faltan a la verdad sino que también carecen de rigor porque mencionan “que algunas áreas de salud dijeron que conocieron la información estos días”. Reitero, esta hipótesis quedaba aclarada con una revisión de la documentación enviada, las fechas de las circulares y con una ojeada a lo que indica la ley en materia de libertad de expresión y designación de vocerías.
Pero pareciera que el objetivo era otro, porque nada tiene que ver una circular de mayo o una política de comunicación del 2005 con la compra de mascarillas como tendenciosamente lo quiere hacer ver la profesional del matutino.
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