Cecilia Cortés Quirós, Politóloga y Magister Scientiae en Relaciones Internacionales y Diplomacia.

Ecuador fue a segunda vuelta electoral luego de que en una acción sin precedentes en ese país el presidente Lasso invocó por primera vez la llamada “muerte cruzada” según el artículo 148 de la Constitución disolviendo el Congreso como consecuencia y convocando a elecciones para completar el período presidencial.

En 1979, después de una larga dictadura militar Ecuador retornó al sistema democrático en un contexto de regímenes militares en el Cono Sur poco antes de que se iniciara la tercera ola de la democracia en América Latina (Huntington). Cuarenta años después el balance que se hace es que el sistema ha dejado grandes deudas, por ejemplo, con los derechos y la participación de las mujeres, así como también, con los pueblos y nacionalidades indígenas. En opinión de Gustavo Endara, la democracia trajo considerables beneficios para las élites con mucha astucia y el apoyo de medios de comunicación independientemente de los grupos políticos gobernantes.

En 2019 se dio un estallido de descontento social, como en otros países de la región, liderado por el movimiento indígena en rechazo a la eliminación del subsidio a los combustibles, pero en oposición también al modelo económico implementado por el gobierno de Lenín Moreno al que la población demandaba mayor justicia social y equidad. Moreno había sucedido a Rafael Correa, uno de los líderes populistas más descollantes del Socialismo del Siglo XXI, la primera ola de la marea rosa en América Latina, en cuya gestión se inició un fuerte proceso de polarización del país. Correa actualmente exiliado en Bruselas por un caso de corrupción, pretendía volver al poder indirectamente a través de la candidata de su partido Revolución Ciudadana Luisa González.

En 2021 con una gran dispersión del voto y con 16 candidatos, en medio de un clima de desesperanza y apatía por la pandemia Lasso resultó electo y en segunda ronda le ganó al dirigente indígena Yaku Pérez del Movimiento Indígena Plurinacional Pachakutik. Inicia un mandato auspicioso, pero se deterioró rápidamente con múltiples retos desde su permanencia como presidente hasta un conflicto permanente con el Congreso que lo amenazaba con juicios políticos generando creciente escepticismo e inconformidad ciudadana.

Durante la gestión de 24 meses de Lasso hubo un recrudecimiento de la violencia criminal  por el cambio de rol del país en la cadena logística del narcotráfico (similar a Costa Rica); se desata una crisis carcelaria (Ecuador tiene 53 cárceles con 39 mil privados de libertad) con mafias que controlan y extorsionan y se dan múltiples motines con decenas de fallecidos y bandas vinculadas a los carteles colombianos, mexicanos y de Venezuela que se expanden por todo el territorio; el escándalo de los Pandora Papers que denuncia a políticos latinoamericanos por cuentas en paraísos fiscales incluyó a Lasso. El “gobierno del encuentro” como se llamó se desgastó totalmente por la profunda penetración de las organizaciones narcodelictivas en el tejido social de barrios y ciudades con la consecuente disputa territorial en medio del caldo de cultivo de miles de jóvenes desempleados y sin esperanza.

Con ese escenario, Ecuador tuvo la segunda ronda el domingo 15  luego de una turbulenta campaña para la primera vuelta que se vio conmocionada por el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio un combativo periodista de investigación de casos de corrupción en el sector público, acérrimo enemigo de Correa. El gobierno decretó estado de excepción y detuvo a siete sicarios colombianos como responsables del magnicidio, la semana anterior a la segunda ronda fueron muertos seis en la cárcel donde se encontraban, el que sobrevivió denunció que Correa pagó doscientos mil dólares para la eliminación de Villavicencio. La campaña fue eco también para la promoción de políticas de mano dura contra el crimen.

Ecuador se encuentra en una crisis orgánica de su modelo de Estado que es a la vez una crisis económica, política y de seguridad. La ausencia de políticas públicas para disminuir la vulnerabilidad social de la población ha favorecido el incremento de la criminalidad.

El flamante y joven nuevo presidente Daniel Noboa tiene frente a sí retos de gran complejidad en medio de la desbordada crisis de inseguridad, crimen y narcotráfico. Uno de los más desafiantes es la recomposición del espacio político y de la cohesión social que pasan necesariamente por un entendimiento eventual de mínimos entre las fuerzas opositoras al liberalismo con que gobernaron Moreno y Lasso.

Costa Rica tiene en Ecuador un espejo para mirarse si continúa disminuyendo la inversión social y si no promulga una política pública de prevención de la criminalidad con su correspondiente estrategia para rescatar la paz que tanto orgullo y trabajo le ha costado al país y en este momento está totalmente amenazada.