CEPAL: Los cuidados en América Latina y el Caribe

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 CEPAL. La comprensión de las desigualdades en América Latina y el Caribe, sus mecanismos de reproducción y sus múltiples manifestaciones ha sido un elemento central en el pensamiento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) desde sus inicios.

La rígida división sexual del trabajo que persiste en la región se encuentra en la base de las desigualdades de género y constituye un obstáculo para alcanzar un desarrollo sostenible e igualitario. Esta división ha jerarquizado el trabajo que se realiza en el ámbito público frente al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que realizan principalmente las mujeres en los hogares.

Las mujeres de la región han desafiado los roles tradicionales impuestos por el sistema patriarcal y han logrado insertarse en el mercado laboral en las últimas décadas. No obstante, este proceso no ha significado una mayor participación de los hombres en el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en los hogares. Además, las políticas públicas y los mercados laborales de la región tampoco han respondido con la celeridad requerida para avanzar en el reconocimiento y la redistribución social de los cuidados.

A lo largo de estos años, la conceptualización de la CEPAL sobre los cuidados ha recogido ciertas complejidades e incluido la producción de bienes y servicios, como la preparación de alimentos, la realización de tareas de apoyo físico y emocional, y el acompañamiento a las personas para garantizar su bienestar y la reproducción social. Es importante destacar que todas las personas necesitan cuidados, no obstante, es posible identificar cuidados para poblaciones específicas en situación de dependencia, como los niños y niñas, las personas mayores, las personas con discapacidad y las personas con enfermedades crónicas o terminales.

Además, esta conceptualización entiende al cuidado como un derecho que debe abordarse desde dos ángulos complementarios: por un lado, el derecho de las personas a ser cuidadas y, por otro, la necesidad de garantizar los derechos de las personas cuidadoras. Los patrones culturales patriarcales dominantes repercuten en la naturalización de las actividades de cuidado como una responsabilidad de la mujer.

De este modo, tanto el trabajo de cuidado que se realiza de forma no remunerada en los hogares, como el que se realiza de forma remunerada, muestra una sobrerrepresentación de las mujeres y una baja valoración social y económica. Actualmente, los servicios de cuidado provistos varían en su calidad y su acceso es fragmentado según el nivel socioeconómico y el territorio.

Además de los avances en la conceptualización del cuidado, se han alcanzado importantes progresos en la generación de datos empíricos que han permitido visibilizar la injusta organización social de los cuidados. Los datos de la región muestran que las mujeres destinan semanalmente hasta un tercio de su tiempo al trabajo no remunerado frente a una décima parte del tiempo en el caso de los hombres. Asimismo, el tiempo total de trabajo, es decir, la suma del tiempo dedicado al trabajo remunerado y al doméstico y de cuidado no remunerado es superior para las mujeres. Esta sobrecarga de trabajo no remunerado en las mujeres sigue operando como una restricción para poder participar en el mercado laboral y generar ingresos propios, y para acceder a mejores empleos y remuneraciones, a la protección social y a los ámbitos de toma de decisión.

Para visibilizar esta problemática, en esta última década la CEPAL ha avanzado en el análisis de la relevancia de los cuidados para el funcionamiento de las sociedades y de las economías, así como su necesaria redistribución para contribuir a una más equilibrada organización social de los cuidados entre el Estado, el mercado, la comunidad, las diversas formas de familia y entre hombres y mujeres. Por ello, esta publicación se inscribe en la colección de Páginas Selectas de la CEPAL que provee acceso digital a la información producida sobre el tema y que busca posicionar al cuidado en el centro de la reflexión.

La selección que aquí se presenta incluye extractos de los trabajos realizados en la CEPAL entre 2007 y 2018. Se abordan los cuidados desde diversas perspectivas teóricas, se presentan herramientas para su medición y se incluyen los avances y desafíos con relación al diseño e implementación de políticas públicas de cuidados en América Latina y el Caribe.

En los capítulos se destaca la importancia de los cuidados para comprender cómo se organizan y funcionan las economías, reconociendo la interdependencia entre el espacio de la producción e intercambio mercantil y el espacio de la reproducción social. Se abordan los cuidados como un trabajo, como un derecho, así como un bien público clave para la reproducción social y el bienestar de las sociedades.

También se presenta el avance regional en la visibilización y medición del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, su aporte a las economías de la región, así como para el diseño de políticas macroeconómicas, laborales, sociales, productivas, de infraestructura y de protección social. Se propone la formulación e implementación de políticas públicas de redistribución de los cuidados desde una perspectiva de derechos humanos e igualdad de género y se presentan algunos casos sobre cómo la naciente institucionalidad de las políticas de cuidado en la región es un avance sustantivo en este sentido.

Finalmente, esta publicación pone a disposición los diferentes acuerdos en relación con los cuidados que conforman la Agenda Regional de Género aprobada por los Estados miembros de la CEPAL en el marco de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. Estos acuerdos son de especial interés ya que complementan y profundizan la meta 5.4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible orientada a reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados.

En este sentido, en la XIII Reunión de la Conferencia sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, los Gobiernos aprobaron la Estrategia de Montevideo para la Implementación de la Agenda Regional de Género en el Marco del Desarrollo Sostenible hacia 2030. Tomando en cuenta los desafíos particulares que enfrenta la región, en particular en relación con los procesos de envejecimiento, los Gobiernos de América Latina y el Caribe han redoblado la apuesta y han acordado superar la división sexual del trabajo y la injusta organización social del cuidado.

Este es un pilar fundamental y un requisito indispensable para desatar los nudos de la desigualdad y alcanzar el desarrollo sostenible hacia 2030.

Alicia Bárcena
Secretaria Ejecutiva CEPAL

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