Clinton Cruickshank: El éxtasis por el poder y los nómadas políticos en Costa Rica

Otro aspecto es que los partidos políticos sí o sí deberán asumir urgentemente su responsabilidad de preparar y capacitar a sus miembros y cuadros políticos para la gobernanza a todo nivel; porque solamente así, éstos podrán enfrentar los grandes desafíos de la creciente complejidad de la gobernanza en el Siglo XXI.

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Clinton Cruickshank Smith, Ingeniero, M.B.A.

En estos días observo con enorme preocupación el gran éxtasis, el encantamiento, el embeleso o delirio que se ha desatado por el poder político en nuestro país. Evidencia clara de lo anterior son las casi tres decenas de partidos políticos inscritos a nivel nacional con sus respectivos candidatos que aspiran a la Presidencia de la República; una cantidad inédita en la historia del país.

Sé que hay quienes preguntarán: ¿y qué tiene eso de malo?, ¿no es eso una excelente expresión de nuestra democracia y de que el país está perfeccionando su sistema democrático? Desgraciadamente tengo que responder que de ninguna manera; porque ese fenómeno está marcado por una fiebre o calentura, un encantamiento por el poder que se ha desatado últimamente en nuestro país, y cuyo fin es atraparlo y tomarlo como sea, aunque no se tenga la menor idea de lo que eso realmente significa, y, consecuentemente, no se esté preparado para enfrentar los grandes retos o desafíos que siempre “viajan” con el poder.

Sí, y dicho calenturón que se ha desatado en nuestro medio, es el causante del aumento casi exponencial de las aspiraciones políticas a todo nivel, especialmente, para la Presidencia de la República y para las diputaciones.

La avalancha de los “no políticos” en la política

El fenómeno anteriormente descrito, ha abierto el apetito por el poder político en una serie de alienígenas, advenedizos o forasteros frente a la actividad política. Es así como observamos una enorme cantidad de personas, una especie de aluvión de gentes incursionando en la política: sin conocimiento ni formación; sin vocación ni aptitud alguna para desempeñarse en dicha actividad.

Unos han tenido el atrevimiento u osadía de tratar de iniciarse o inaugurarse en la política aspirando de una vez o de un solo golpe al más alto nivel: a la Presidencia de la República. Para eso, piden prestado algún partido político ya existente de poco protagonismo; o corren a tratar de inscribir un partido nuevo; y, en otros casos, siendo recién llegados a algún partido existente, esperan que se les entregue la organización para convertirse de una vez y sin ningún reparo en su candidato a la Presidencia de la República.

Otros con pretensiones más moderadas sondean y hacen sus cálculos para ver en cuáles partidos políticos podrían tener una mayor posibilidad de convertirse en diputado para el próximo cuatrienio 2022-2026.

Como resultado de todos estos cálculos hechos estrictamente en función de intereses personales en los que nada tiene que ver los intereses del país; la mayoría de los que fracasan en su intento de candidatearse, suelen salir furiosos, despotricando en contra del partido que frustró su propósito. E incluso, en algunos casos se van a dar su adhesión a otros partidos políticos.

Vale la pena puntualizar que, en todos esos actos de claro oportunismo, no suelen jugar papel alguno: las ideas, ni el pensamiento político, ni las posiciones ideológicas, ni las afinidades doctrinales. O sea, esos aspectos no suelen ser relevantes; porque lo primordial y por mucho es encontrar un trampolín de donde saltar para alcanzar el poder.

Mucha cantidad y muy poca capacidad

La paradoja del escenario político antes descrito es que mientras la proliferación de partidos políticos y de aspirantes a gobernantes es enorme, la capacidad para gobernar es mínima, es escasa para decir lo menos.

¿Por qué los “aparecidos” o recién llegados tienen la posibilidad de aspirar inmediatamente?

Ese fenómeno se da por cuanto la mayoría de los partidos políticos son simplemente cascarones vacíos sin una verdadera organización, sin reglas claras, sin orden ni disciplina partidaria y con jerarquías muy débiles. Lo anterior provoca que cualquier aparecido o recién llegado, sin formación política e incluso con ideas y filosofías contrarias; puede inmediatamente aspirar al puesto que desea. O sea, esto se da porque ese recién aparecido, no tiene que cumplir prácticamente con ningún requisito.

Los Nómadas Políticos

Por todo lo anterior, el ecosistema político actual se ha convertido en un rico caldo de cultivo para incubar y procrear; alimentar y desarrollar lo que hemos bautizado con el nombre de Nómadas Políticos.

¿Y qué son Nómadas Políticos?

Son los aparecidos que aspiran a ocupar un puesto político a como dé lugar con cualquier partido político que estos creen que pueden convertir en su trampolín para llenar su aspiración: alcanzar el poder. Los Nómadas Políticos tienen la costumbre de saltar de partido en partido con la esperanza de lograr su propósito con cualquiera de ellos. Incluso, suelen abandonar un mismo partido varias veces, si es necesario, para probar suerte en otros partidos políticos a sabiendas de que, si fracasan, pueden regresar al anterior sin consecuencia alguna.

Los Nómadas Políticos existen porque casi todos los partidos políticos, pequeños y grandes; nuevos y viejos se prestan para su juego; porque como se dijo antes, algunos partidos son cascarones sin mayor organización, y sin ninguna estructura efectiva para la capacitación y formación de sus cuadros; y consecuentemente, son organizaciones desordenadas, frágiles y débiles que no tienen la capacidad para enfrentar los grandes desafíos de la gobernanza actual.

Es así como los Nómadas Políticos salen como abejones de mayo, y se han convertido en una gran plaga que van socavando a su paso la poca credibilidad que le queda a la actividad política en general y a los partidos políticos en particular. Los ciudadanos los ve y los oye cuando saltan de un partido a otro, furiosos y despotricando, y luego los ve volver a la misma organización como Pedro por su casa. Y todo eso suele intoxicar la actividad política.

La espera con paciencia y las derrotas en la política

La política es una actividad sui-géneris, es muy peculiar porque muchos de los aspectos que la acompañan tienen un comportamiento muy distinto a cómo lo hacen en la mayoría de las otras actividades humanas.

Por ejemplo, la espera con paciencia y las derrotas políticas suelen ser semillas fértiles que, si se siembran, se les da tiempo para que germinen y se cuidan; pueden dar excelentes frutos. Porque la espera con paciencia en política provee el espacio y la oportunidad para el estudio y la reflexión profunda; para la introspección y la retroalimentación; para la preparación, la madurez y el desarrollo de inteligencia emocional; aspectos esenciales para el ejercicio del liderazgo político y para el éxito en la gobernanza.

Por otro lado, todos estamos de acuerdo que a nadie le gusta las derrotas. Sin embargo, estas contienen las mejores enseñanzas sobre lo que se debe hacer y sobre lo que no se debe hacer. Claro, enfrentémoslo:

Las derrotas son una maestra muy difícil, porque primero te hace el examen, y luego que te revienta, te explica la lección.

Asimismo, estas suelen hacer germinar una de las virtudes más deseables en el espíritu humano: la templanza; porque con templanza se desarrolla autodominio o autocontrol, y disciplina; y porque, además, la templanza asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos, y mantiene los deseos dentro de los límites de la honestidad.

Permítanme esta pequeña digresión: dado que como se dijo, la templanza mantiene los deseos dentro de los límites de la honestidad. Noten que, si los políticos, los empresarios, y en general, la sociedad, desarrollaran la virtud de la templanza; eliminaríamos o por lo menos, disminuiríamos dramáticamente la corrupción en nuestra sociedad.

Concluyo señalando que es tanto el daño que los Nómadas Políticos hacen a la política que uno de los grandes retos de los partidos políticos debería ser, eliminarlos de sus organizaciones. Existe una vieja máxima que a menudo muchos políticos suelen repetir que es la siguiente: en política siempre hay que barrer hacia adentro. Pero yo he pasado mi vida combatiendo dicha máxima; porque si se recoge una manzana podrida y se echa en una canasta de manzanas sanas, ésta terminará pudriéndolas todas. Y dado que los partidos políticos siempre barren hacia adentro, también suelen barrer a los Nómadas Políticos no solo hacia adentro, sino hasta la cocina. Mi tesis es: solo se debe barrer hacia adentro a las manzanas sanas.

Otro aspecto es que los partidos políticos sí o sí deberán asumir urgentemente su responsabilidad de preparar y capacitar a sus miembros y cuadros políticos para la gobernanza a todo nivel; porque solamente así, éstos podrán enfrentar los grandes desafíos de la creciente complejidad de la gobernanza en el Siglo XXI.

Finalmente, es imprescindible que implantemos en nuestro sistema educativo, a partir del Kínder Garden hasta la secundaria, la enseñanza de la extraordinaria virtud de la templanza; porque ella nos posibilitará la formación de un nuevo costarricense. Un costarricense más disciplinado, más responsable, más íntegro, y en especial, un nuevo costarricense más productivo.

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