Clinton Cruickshank Smith, Ingeniero, M.B.A.

Desde hace alrededor de medio siglo, los grandes líderes del PLN, especialmente Don Pepe, Daniel Oduber y Luis Alberto Monge se adelantaron a los tiempos y empezaron la construcción de una enorme tienda o coalición política dentro del Partido Liberación Nacional. De tal manera que, dentro de este partido, dieron cabida a una variedad de sectores que, incluso, supuestamente representaban intereses encontrados. Tal es el caso de los empresarios y los gremios sindicales. Fue así como en el Partido Liberación Nacional se construyó una gran coalición, una enorme tienda que daba cabida en su organización a jóvenes, mujeres, sindicalistas, empresarios, educadores, cooperativistas, campesinos y agricultores, el sector público, dirigentes comunales, profesionales, comunalistas, solidaristas, etc.; mediante los llamados sectores y movimientos dentro del PLN.

En otras palabras, los miembros de cada uno de esos sectores encontraban espacio debajo de esa enorme y anchurosa tienda liberacionista, porque estos sentían que sus intereses estaban genuinamente representados, al responder el PLN a todos ellos.

Lo anterior explica en mucho, no solo que el Partido Liberación Nacional sea el partido más longevo de nuestro país y de la América Latina, sino, el que este se convirtiera en el partido político más ganador y exitoso de nuestro país y del hemisferio.

No obstante, lo señalado arriba, y tomando en cuenta que los tiempos actuales exigen la consolidación de dicha política; curiosa y paradójicamente, el Partido Liberación Nacional fue desmantelando y destruyendo esa extraordinaria y maravillosa coalición política, a tal grado que el PLN ha venido impulsando iniciativas que se contraponen totalmente a la filosofía antes descrita. Un claro ejemplo de lo señalado es el caso en que sus congresistas del pasado cuatrienio 2018-2022 no solo apoyaron, sino, impulsaron una iniciativa de ley para prohibir a los gremios sindicales el derecho a manifestarse. Y lo triste es que ese proyecto fue impulsado por prominentes miembros de la pasada fracción del PLN. Todo como respuesta a su mala lectura del pésimo manejo que el gobierno del Presidente Carlos Alvarado le dio una huelga que debió durar, a lo sumo, una semana; pero que por torpeza se extendió durante tres meses.

No menos torpe ha sido la desarticulación de la coalición política que con gran visión y esfuerzo se construyó en el Partido Liberación Nacional. Torpeza que constituye una gran bofetada a grandes liberacionistas sindicalistas o con afinidades con ese movimiento como el Padre Benjamín Núñez, Luis Alberto Monge, el Lic. Alfonso Carro Zúñiga, Luis Armando Gutiérrez, Ricardo Thompson, Gilbert Brown y muchos más.

La marcha en reversa del Partido Liberación Nacional

Por todo lo anterior, el PLN ha venido marchando en reversa, arriando y destruyendo a su paso, todas las banderas que otrora constituyeron no sólo en parte su razón de ser, sino, los símbolos y estandartes de sus grandes luchas y éxitos.    

El desplome del apoyo al Partido Liberación Nacional

La coalición política inteligentemente construida por el PLN, hacía que este partido gozara de un apoyo base de alrededor del 35% de los votos de los costarricenses antes del inicio de toda campaña política. Sin embargo, como se dijo antes, de manera torpe e incomprensible empezaron a desbaratarla y, consecuentemente, el PLN fue perdiendo el apoyo de los distintos sectores que lo componían; especialmente, el de los educadores, los gremios sindicales, los jóvenes, el sector público, sólo para mencionar algunos de los más significativos.

Lo anterior redujo dramáticamente su apoyo popular del 35% a alrededor del 16%-18%, con las terribles consecuencias que esa pérdida ha representado para el Partido Liberación Nacional en los últimos años. Todo al grado de que el PLN suma tres derrotas consecutivas en las últimas elecciones generales. Un hecho inédito en su historia.

El PLN debe volver a sus raíces

Una y otra vez, he señalado para subrayar y enfatizar, que el Partido Liberación Nacional fue primero un centro de estudios (el Centro para el Estudios de los Problemas Nacionales), antes de convertirse en un partido político, y que, paradójicamente, en los últimos años dejó la esencia de sus orígenes porque dejó de estudiar para convertirse en una especie de franquicia política electoral. Por lo tanto, mi criterio es que para que el PLN vuelva a responder a las expectativas del país y de los costarricenses, este debe regresar a sus raíces, es decir, debe volver a estudiar los problemas nacionales, y a formar y capacitar a sus miembros y cuados dirigentes para la gobernanza del país.

La paupérrima militancia en el Partido Liberación Nacional

Es increíble que un partido político de más de 70 años de vida, no tenga bien definida su militancia partidaria. Digo lo anterior porque hoy, cualquier aparecido o arribista, sin cumplir requisito alguno, en un santiamén puede aspirar a cualquier posición, tanto dentro de las estructuras del partido, como ocupar puestos de elección popular en representación del partido.  Asimismo, sus supuestos miembros pueden, a su conveniencia, abandonar el PLN para irse a otras tiendas políticas y cuando no logran lo deseado, pueden sencillamente regresar e inmediatamente aspirar dentro del PLN; y si esta no se les da, pueden irse nuevamente a probar suerte de nuevo y, así sucesivamente, sin consecuencia alguna para ellos. ¡Qué horror!

El Partido Liberación Nacional está a punto de cumplir 71 años de existencia, por lo que ya es hora que empiece a cumplir las tres tareas fundamentales de todo partido político serio y organizado, a saber:

  1. Organización, porque debe darse la estructura organizativa que le permita responder a los tiempos modernos a fin de que pueda cumplir efectiva y exitosamente su razón de ser.
  2. Capacitación, porque la formación y capacitación política no se dan en las universidades, son resorte de los partidos políticos. Y por eso, ya es hora que el PLN ponga realmente (pero realmente) a funcionar el Instituto de Capacitación Política Rodrigo Facio (ICARF) que está llamado a ser la verdadera Escuela de Gobierno de Partido Liberación Nacional, y
  3. Acción Política o Gobernar, que como se puede ver, es en el orden, la tercera tarea, pero que, en nuestro país, todos los partidos políticos, incluso, el Partido Liberación Nacional, ha convertido en la primera tarea, olvidándose de las dos anteriores que son la base, el fundamento o cimiento sin las cuales, es prácticamente imposible tener éxito en esta última tarea de gobernar.

Los partidos políticos y los acelerados cambios tecnológicos actuales

He venido señalando que los acelerados cambios tecnológicos provocados por la Cuarta Revolución Industrial y su principal subproducto la Inteligencia Artificial (IA), representan un gran reto y desafío para el mundo y por supuesto para nuestro país. Lo anterior, por la automatización de una serie de tareas que ejecutarán los robots con grandes ventajas sobre la mano de obra humana.

Todos estos cambios que están a la vuelta de la esquina, son parte de la gran responsabilidad que los partidos políticos deben de prever, para liderar las soluciones tendientes a minimizar sus efectos sobre la sociedad, muy especialmente, sobre los más débiles y vulnerables. Me explico, un partido como Liberación Nacional, debería estar preparándose para liderar el país de cara a las posibles soluciones a la gran redundancia de mano de obra que se dará ante el advenimiento de dichos cambios tecnológicos. Sin embargo, sospecho que existe poca conciencia del gran impacto negativo que todo esto traerá para los costarricenses y de la necesidad de prepararnos para encontrar respuestas, soluciones y alternativas para minimizar sus efectos.

Los partidos políticos, y ´por supuesto el Partido Liberación Nacional, tienen la responsabilidad de responder a la delegación que los costarricenses hemos hecho en ellos, al confiarles en forma exclusiva, la gobernanza del país.

Concluyo señalando que estos son tiempos de acelerados cambios y de gran complejidad; y al Partido Liberación Nacional no le queda mucho tiempo para transformarse para responder a los grandes retos y desafíos de una Costa Rica crecientemente más compleja en el Siglo XXI.

Los dirigentes que no reconocen esta realidad, le harán un gran bien al partido y al pueblo de Costa Rica dando un paso al lado para permitir que dirigentes claros, conscientes y dispuestos; tomen su lugar para asumir el liderazgo necesario para que el PLN vuelva a ser el partido de las grandes reformas y transformaciones en nuestro país. Todo con el fin de que Costa Rica salga del vergonzoso club constituido por los diez países más desiguales del mundo, y más bien, empiece su transformación necesaria para convertirla en uno de los primeros países desarrollados de la América Latina.