Clinton Cruickshank: Nosotros el pueblo

Por todo lo anterior, y a fin de que Nosotros, el Pueblo como el Soberano podamos defendernos de las amenazas y agresiones de un mercado coludido, es indispensable que construyamos un Estado fuerte, vigoroso, eficiente y competente en el Siglo XXI.

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Clinton Cruickshank Smith, Ingeniero, M.B.A.

Desde siempre me ha fascinado y seducido el profundo significado democrático de la expresión: We the People, o sea, Nosotros, el Pueblo; una frase común y muy propia de los estadounidenses. Se trata de una declaración que estos suelen hacer para puntualizar, reafirmar y subrayar la obligada gravitación de los asuntos de la nación alrededor de la gente, alrededor de los ciudadanos.

La Constitución de los Estados Unidos de América empieza justamente con esa corta frase compuesta por solo tres palabras: We the People.

Hace muchos años, tuve la dicha de oír al entonces Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, dar una extraordinaria explicación sobre el profundo y trascendental significado de esa excepcional declaración.

Por cierto, dicha expresión es quizás la más pronunciada por líderes, gobernantes y ciudadanos cuando se refieren a temas políticos o de interés nacional. La misma me impacta porque se trata de un recordatorio permanentemente a la nación de que toda política y acción de gobierno debe estar en función del pueblo. O sea, que no tiene sentido ninguna política o acción gubernamental si esta no está sustentada en los legítimos intereses del pueblo, de la gente, o sea, de los ciudadanos.

¿Cuál es el verdadero significado de: “Nosotros, el Pueblo”?

Como se dijo antes, Nosotros, el Pueblo es una expresión con un profundo significado democrático porque suele vincular el poder con los ciudadanos, al subrayar que éste reside en el pueblo; lo que es una manera de mantener viva la democracia al recordar y enfatizar que el pueblo es el Soberano.

La extraordinaria explicación del Presidente Ronald Reagan

Con el impresionante verbo que siempre le caracterizó, el Presidente Reagan explicó el profundo significado de: We the People o Nosotros, el Pueblo de la siguiente manera:

  1. Nosotros, el Pueblo significa que es el pueblo el que le dice al gobierno lo que debe hacer y no es el gobierno el que le dice al pueblo lo que este debe hacer.

Para ilustrar mejor el concepto, el Presidente Reagan estableció el siguiente símil:

  1. Nosotros, el Pueblo somos el conductor, mientras el gobierno es el auto; y consecuentemente, Nosotros, el Pueblo somos los que decidimos el rumbo que deberá tomar el auto, por cuál ruta y qué tan rápido.

Decía, asimismo, que las constituciones de la mayoría de los países del mundo son documentos en los que los gobiernos le dicen al pueblo cuáles son sus potestades. Mientras que la Constitución de los Estados Unidos, es un documento en que somos Nosotros, el Pueblo los que le decimos al gobierno, qué les es permitido hacer; y consecuentemente, Nosotros, el Pueblo somos libres.

Luego agregó, que esa creencia ha sido la base de todo lo que él ha intentado hacer durante sus 8 años de gobierno. Que, sin embargo, en los años 60 en que inició su carrera política, le pareció que en los Estados Unidos se estaba reversando ese orden de cosas. Que por medio de más y más regulaciones e impuestos confiscatorios, el gobierno se estaba apropiando del dinero del pueblo, de sus opciones y de su libertad.

El presidente Reagan recalcó, asimismo, que él tiene la firme convicción de que el hombre no será libre mientras no se le imponga límites al gobierno.

Finalmente concluye señalando que existe una causa y efecto que es tan clara y predecible, al igual que una ley de la física, y es que: a medida que el gobierno se expande, la libertad se contrae.

Permítanme aclarar que estoy muy consciente de que la realidad de Costa Rica y la de los Estados Unidos son totalmente disímiles; porque el tamaño del territorio, de los recursos, de la población, de la economía y de muchísimas otras cosas de este último, son tan grandes que permiten acciones que no son posibles en un país pequeño en casi todo como el nuestro. Un ejemplo de lo anterior es que mientras el tamaño del mercado de los Estados Unidos es tan inmenso que permite la libre competencia dado que, la cantidad de jugadores o participantes en ese mercado es tan numeroso que no les es posible entrar en colusión y ponerse de acuerdo para manipular el mercado, especialmente, los precios. En contraste, la pequeñez del nuestro, es una permanente invitación a la colusión entre los muy pocos participantes o jugadores que suelen muy fácilmente ponerse de acuerdo para controlar la oferta y, consecuentemente, los precios de nuestro mercado y estrujarnos a Nosotros, el Pueblo.

Por todo lo anterior, y a fin de que Nosotros, el Pueblo como el Soberano podamos defendernos de las amenazas y agresiones de un mercado coludido, es indispensable que construyamos un Estado fuerte, vigoroso, eficiente y competente en el Siglo XXI. Me apuro a aclarar, que de ninguna manera me estoy refiriendo a nuestro vetusto Estado, torpe, paquidérmico y débil del Siglo XX, el cual, desafortunadamente ha rebalsado y aún subsiste en estas primeras décadas del Siglo XXI. Se trata de un Estado que tenga la fortaleza y la capacidad necesaria para entre otras cosas: imponer justicia y disminuir la desigualdad; fomentar la disciplina y mantener el orden; promover la creación de oportunidades y salvaguardar el bien común.

De tal manera que la magistral explicación dada por el entonces Presidente Reagan sobre lo que significa We the People, es una fuerte llamada de atención que nos emplaza y nos convoca a una profunda reflexión por cuanto, en el caso de Costa Rica, hemos venido construyendo un Estado cuyo objetivo es que Nosotros, el Pueblo le sirvamos, en lugar un Estado al servicio de We the People. Sí, hemos construido un Estado que nos ha puesto a todos a servirle, un Estado que tiene a los ciudadanos cuasi-esclavizados; cuando el papel del Estado no es ser servido; sino, ponerse al servicio de Nosotros, el Pueblo.

Concluyo señalado que era necesario reproducir esa excelente explicación del Presidente Reagan como una fuerte llamada de atención con amonestación para que despertemos de la gran pesadilla que estanos viviendo en los últimos años. Porque hoy, además, casi todas nuestras instituciones también nos han puesto a servirles. ¡Qué horror!

Sí, por ejemplo, la tramitomanía que se ha convertido en una delicada tramitopatía que sufre hoy el Estado Costarricense, es el fiel reflejo de cómo este nos tiene de hinojos, o sea, de rodillas y a su servicio.

Que Nosotros, el Pueblo sirvamos al Estado Costarricense, y a sus instituciones es una tremenda nadería que raya en estulticia, en necedad y locura; porque, al fin de cuentas, nuestros esfuerzos se están malogrando y cayendo al vacío de un Estado que no es nada sin We the People.

 

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