Clinton Cruickshank: Postmodernismo, postverdad, avance tecnológico y analfabestias

Nuestra sociedad está siendo crecientemente regida por las tendencias de un ecosistema cultural en que el rigor del conocimiento cada vez cuenta menos, porque son otras consideraciones las que están calificando y definiendo el entorno actual y sus acontecimientos.

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Clinton Cruickshank Smith, Ingeniero, M.B.A.

Hace aproximadamente tres años, el famoso periodista, escritor y académico uruguayo Leonardo Haberkorn Manevich renunció a su academia en la Universidad ORT (Obshchestvo Remeslennogo zemledelcheskogo Truda) de Montevideo, Uruguay, mediante su famosa y conmovedora carta titulada: “Me cansé … me rindo ”, en la cual sintetizó con maestría gnoseológica lo que está pasando hoy con los jóvenes en nuestros países y en gran parte del mundo.

Entre otras cosas, el profesor Haberkorn señaló que estaba cansado de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook, y admitió que se rendía y tiraba la toalla, porque estos le habían ganado.  Asimismo, señaló cómo sus alumnos que eran estudiantes de periodismo, no tenían el mínimo conocimiento de lo que estaba pasando en el mundo. Se lamentaba de que estos no podían dejar su celular ni siquiera en la clase. Sentenciaba que era complicado conectar con el periodismo a gente tan desinformada.

Pero, también reconocía que la culpa no era sólo de ellos porque la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Decía que cada educador que dejó de corregirles sus faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo. Luego, agregó lo siguiente: “Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante. No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré.”

Es así como el profesor Haberkorn renunció a seguir dando clases de periodismo bajo esas condiciones.

EL AVANCE TECNOLÓGICO

He venido señalando que la llegada de la 4ª Revolución Industrial y su principal hija, la inteligencia artificial y sus nietos los robots, están propiciando e impulsando un avance tecnológico sin parangón en la historia de la humanidad; y que, dicho proceso de automatización vendrá a sustituir entre el 45% y el 60% de toda la mano de obra humana actual. Esto significa que a los seres humanos nos tocará dedicarnos a lo que vengo llamando desde hace algunos años, la “mente de obra”, para lo cual, será indispensable una gran revolución de la enseñanza para transformar y convertir a nuestro sistema educativo en una educación de alta calidad, que sea capaz de educar, capacitar y formar para el uso normal y cotidiano del ingenio creativo y la inventiva para la solución de problemas más complejos.

Por lo antes dicho, es sumamente preocupante que, lejos de que apoyemos a nuestras nuevas generaciones de jóvenes para que avancen hacia esos nuevos horizontes educativos y que tengan un encuentro armonioso con la 4ª Revolución Industrial y la inteligencia artificial; por el contrario, seguimos manteniendo un sistema de enseñanza obsoleto cuya visión no alcanza ni a atisbar dichos horizontes. Y de esta manera nuestros jóvenes están retrocediendo, involucionando, y lo peor, los estamos convirtiendo en analfabestias.

EL POSTMODERNISMO Y LA POSTVERDAD  

Tenemos que reconocer que hoy soplan vientos de gran confusión en todo el mundo con el advenimiento del movimiento del postmodernismo y el neologismo, la postverdad. Lo anterior porque tanto el postmodernismo como la postverdad han venido creando un nuevo ecosistema cultural totalmente irracional. Es decir, se trata de un ecosistema cultural gelatinoso, resbaladizo, voluble e inestable; todo lo cual dificulta aún más toda labor de enseñanza y formación.

Para clarificar aún más lo antes dicho, permítanme detenerme un instante para precisar o definir los siguientes términos:

POSTMODERNISMO:    

El postmodernismo es un movimiento cultural surgido a finales del siglo pasado el cual se opone al racionalismo, rinde culto a las formas y al individualismo y, es carente de ideología y compromiso social.

POSTVERDAD

En muy pocas palabras, postverdad, llamado también mentira emotiva es toda “verdad” que niega la existencia de una realidad totalmente verificable. ¡Qué horror!

Es decir, la postverdad puede “validar” casi cualquier cosa, concepto, afirmación o propuesta, sin necesidad de verificarla. Lo anterior por cuanto por su naturaleza, la postverdad mantiene un desprecio temerario por el rigor, y más aún por el rigor científico.

De acuerdo con las dos definiciones anteriores, nuestra sociedad está siendo crecientemente regida por las tendencias de un ecosistema cultural en que el rigor del conocimiento cada vez cuenta menos, porque son otras consideraciones las que están calificando y definiendo el entorno actual y sus acontecimientos.

LAS PRINCIPALES VÍCTIMAS DE LA POSTVERDAD Y DEL POSTMODERNISMO    

Sin duda alguna, las principales víctimas del postmodernismo y de la postverdad son nuestros jóvenes que tienden a ser confundidos por estos. Porque como se dijo antes, al no haber rigor alguno, prácticamente todo se vale y todo es válido. Por lo tanto, en un ecosistema cultural en que cualquier cosa es válida, nuestros jóvenes no tienen puntos de referencia ni guía alguna. Y esto es gravísimo para cualquier sociedad y más aún para su futuro.

El ecosistema cultural que se está imponiendo dentro de nuestra sociedad, es uno en que el m’ porta mí va tomando relevancia sobre las actitudes responsables.

Concluyo señalando que a pesar de que dichas tendencias son globales por lo que es muy difícil escudarse de ellas. Estando conscientes de que existen y que su impacto es muy negativo; como costarricenses debemos realizar el esfuerzo necesario para detener su avance en nuestra sociedad. Sin duda lo podemos lograr si aún somos capaces de desempolvar y recurrir a nuestra capacidad histórica para diferenciarnos y de tomar direcciones distintas y hasta contrarias a las tendencias mundiales. Ejemplo de ello, es la abolición del ejército. Para eso, es preciso que una vez más, recurramos a nuestro excepcionalismo, a eso que nos ha hecho diferentes y que nos ha distinguido en el consorcio de las naciones. Debemos ponernos de acuerdo y organizarnos para enfrentar el que es quizá nuestro más crucial reto y desafío en el siglo XXI: no caer ante la irracionalidad y las naderías del postmodernismo y de la postverdad. Sí, se trata de nuestro reto crucial, porque si triunfamos y salimos adelante en esta, habremos desarrollado una gran aptitud para enfrentar los grandes retos y desafíos en nuestro camino como nación; lo cual, a su vez, reforzará nuestra capacidad histórica de escoger nuestro propio camino. Capacidad necesaria hoy más que nunca para enfrentar la avasallante ola de homogenización a la que están sometidas la gran mayoría de las naciones del mundo.

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