Clinton Cruickshank Smith, Ingeniero, M.B.A.

Un grupo significativo de costarricenses con quienes suelo conversar con alguna frecuencia; comparten conmigo la idea de que el estancamiento y cierto grado de involución que viene sufriendo nuestra sociedad, evidentemente tiene que ver con la educación del país.

El extraordinario impulso que las Reformas Sociales de los años cuarenta del siglo pasado y la Fundación de la Segunda República junto a la legislación subsiguiente, la cual creó un conjunto de instituciones fundamentales para el desarrollo del país; sin duda alguna, fueron las que transformaron la sociedad costarricense en una de las más igualitarias y prósperas de la América Latina.

Sin embargo, a partir de finales de los años ochenta del siglo pasado, ese impulso que nos catapultó como sociedad, fue perdiendo fuerza para luego involucionar durante las primeras décadas de este siglo.

Dicha involución fue tan negativa y dramática para nuestro país que, en pocos años, Costa Rica pasó a formar parte del grupo de los diez países más desiguales del mundo; lugar en donde desafortunadamente nos encontramos hoy día.

La íntima relación entre educación y desarrollo

No existe duda alguna con respecto al papel vital que juega la educación en el desarrollo de una nación. Y desde ese punto de vista; si realizamos un análisis real de la calidad de la educación costarricense en los últimos 30-40 años; tenemos que llegar a la triste conclusión de que esta ha venido en un franco deterioro, desembocando en la terrible y vergonzosa situación en donde se encuentra en la actualidad. Basta señalar que hoy, existen estudiantes del IV Ciclo escolar, o sea, de tercero y cuarto grado de primaria que aún no saben leer ni escribir, cuando en otras sociedades como la japonesa, los niños aprenden a leer y a razonar cada vez a más temprana edad. Por lo tanto, nuestra educación va totalmente en reversa; es decir, va en sentido contrario a la tendencia de la educación en los países que marcan la pauta en este campo a nivel mundial.

Por todo lo anterior, no puedo dejar de recordar el extraordinario mensaje que se encuentra a la entrada de una universidad de Sudáfrica que, entre otras verdades, señala la siguiente:

El colapso de la Educación es el colapso de una Nación                                                   

El analfabetismo del siglo XXI

Uno de los grandes motivos de gran orgullo de los costarricenses, ha sido el altísimo grado de alfabetización de nuestro pueblo. Sin embargo, en los últimos años, es el flagelo del analfabetismo el que viene ganando terreno; porque este viene penetrando nuestra sociedad como un ladrón en medio de la noche; es decir, sin que las autoridades educativas se percaten del desastre en que hemos caído.

Lo anterior se está dando justamente en las primeras décadas del Siglo XXI en que, el grado de la alfabetización de una sociedad ya no se mide sólo en función de la capacidad de leer y escribir; sino que hoy, se mide en función la capacidad de pensar estratégicamente; capacidad que es fundamental para navegar en la turbulencia del mundo actual que se caracteriza por grandes, complejos y acelerados cambios.

Hacia una gran concertación educativa nacional

Señalo para recordar y subrayar que, en una sociedad, la educación tiene que ver con todo y con todos; consecuentemente, con el perdón de los educadores, permítanme resaltar para enfatizar el siguiente concepto en que creo firmemente:

La educación es demasiado importante para dejarla en manos exclusivas de los educadores

Por lo tanto, dado que el desempeño de toda la sociedad depende de la calidad de su educación; es hora de que todos tomemos clara consciencia de que:

Al igual que una mala calidad de la educación nos   perjudica a todos; una buena calidad de la            educación nos favorece a todos

De esta manera, tomando en cuenta las dos grandes afirmaciones anteriores; y a fin de asegurarnos de que nuestro país transforme rápida y urgentemente la mala calidad de su educación en una educación de excelencia; apremia la construcción de una nueva visión educativa en Costa Rica. De tal manera que, el nuevo currículum educativo nacional, dependa y se nutra de esa nueva visión.

Ahora bien, para la concepción y diseño de dicha visión educativa, es indispensable que sea un proceso sumamente inclusivo; es decir, que se procure la participación de amplios sectores nacionales para lo cual, es preciso llamar e incorporar una serie de hombres y mujeres connotados, ilustres, eminentes en diferentes disciplinas; aunque su especialidad no sea precisamente la educación. Lo anterior, a fin de obtener e incorporar a la Nueva Visión Educativa, un paisaje u horizonte holístico que la proyecte hacia las verdaderas necesidades de la sociedad costarricense en el Siglo XXI.

Por todo lo anterior, para cumplir con los anteriores propósitos, se propone la convocatoria de una gran concertación educativa nacional; la cual deberá ser, como se dijo, inclusiva para garantizar que la educación que impacta a todos, cuente con la visión de amplios sectores de la sociedad costarricense.

Concluyo subrayando para enfatizar, que no existe ninguna posibilidad de que Costa Rica supere sus actuales deficiencias, ni que se libre de sus carlancas, y retome su camino al desarrollo; mientras su educación siga colapsada y, consecuentemente, no responda a las necesidades del país.

Por otro lado, no puede ser que estando entre los países que más gasta en educación en el mundo (cerca del 8% del PIB); asimismo, Costa Rica esté entre los países de menor rendimiento educativo. Urge que enfrentemos valientemente esta paradoja a la brevedad posible.