Clinton Cruickshank Smith, Ingeniero, M.B.A.

Estoy consciente de que el título de este artículo puede incomodar a algunos de mis compatriotas. Sin embargo, representa la esencia de lo que pienso de nuestro país después de mis reflexiones sobre lo que hemos sido, los que somos y lo que podríamos llegar a ser como nación y como país.

La ubicación geográfica de Costa Rica

Sin duda alguna, nuestro país fue bendecido con una ubicación geográfica privilegiada, al estar situado en una región sin condiciones climáticas extremas, y sobre todo por encontrarse entre las dos masas de agua oceánicas más importantes del planeta: El Mar Caribe (Océano Atlántico) y el Océano Pacífico. Porque estas nos dan acceso directo a los mercados más importantes del mundo.

La importancia de tener salida al mar

La verdad es que hemos dado por sentado o tomado muy a la ligera (take for granted, decía doña Perla) nuestra bendición de tener salida directa a esos grandes océanos. Sin embargo, existen 44 países en el mundo que no tienen salida al mar, lo que representa en muchos casos, un serio obstáculo para su comercio internacional y consecuentemente, para su desarrollo.

Son muy conocidas las dificultades que han sufrido países como Paraguay, y especialmente Bolivia para poder comerciar con el mundo, dado que, estos son los únicos países del continente americano sin salida al mar.

El que Costa Rica tenga acceso directo a los mercados mundiales por medio de esos dos océanos, es de vital importancia por cuanto, al ser un país tan pequeño con un mercado interno limitado, la posibilidad de llegar a los principales mercados sin mayores limitaciones y a menores costos posibles, nos permite competir en ellos como si fuesen mercados propios o una extensión del nuestro. En otras palabras, para tener éxito, los países pequeños como Costa Rica, necesariamente tienen que extender su opción de mercado hacia otros países con los menores impedimentos posibles.

Los principales obstáculos para acceder a los mercados mundiales son de carácter interno o endógenos y, de carácter externo o exógenos, los cuales no dependen directamente de nosotros.

Algunos obstáculos para penetrar otros mercados

Los principales obstáculos o aspectos que nos corresponde eliminar para tener acceso al mercado internacional son fundamentalmente los siguientes:

  1. Aspectos de calidad, productividad y precio de nuestros bienes y servicios
  2. Aspectos de legitimidad o legales para el acceso a los mercados internacionales
  3. Aspectos de logística, de vía o conectividad hacia ambos océanos.

Sin duda alguna, Costa Rica ha hecho una excelente labor para posicionarnos en el mercado internacional con productos de exportación de calidad. Sin embargo, seguimos debiendo un mayor esfuerzo para aumentar nuestra productividad y, consecuentemente, mejorar los precios de nuestra oferta exportable. Asimismo, valoramos la importancia estratégica de tener libre acceso a los principales mercados mundiales para lo cual, hemos celebrado 14 acuerdos de libre comercio que legitiman nuestra libre entrada al mercado de 50 países, los cuales cubren alrededor del 93% de nuestras exportaciones y 83% de nuestras importaciones. Esas acciones son el resultado de una visión muy clara acompañada por una gestión admirable de nuestro país.

El caso especial de nuestra conectividad hacia ambos océanos

Aquí es en donde nuestra visión ha sido muy corta, y consecuentemente, nuestras acciones quedan debiendo y mucho. Dado que la conectividad hacia el Mar Caribe (el Océano Atlántico) y el Océano Pacífico es fundamental, porque estos dos océanos constituyen las venas y arterias del flujo de nuestras exportaciones e importaciones; por lo tanto, las vías de acceso hacia ambos deberían ser las mejores, es decir, las más amplias, fluidas, descongestionadas y seguras del país. Esto a fin de garantizar su permanente operatividad durante las 24 horas, los 7 días de la semana y los 365 días del año (24/7/365). Sin embargo, no es así, todo lo contrario, dichos accesos en ambos casos no sólo no reúnen las condiciones mínimas requeridas para garantizar la fluidez del transporte de nuestras exportaciones e importaciones; sino, paradójicamente, son accesos problemáticos tomando en cuenta que de ellos depende el bienestar general de nuestro país.

En otras palabras, “nos damos el lujo” de que esos accesos sean embudos, cuellos de botella y tapones que están casi permanentemente colapsados, y lo que es peor, que, por reiterados derrumbes, estos sean interrumpidos frecuentemente durante horas, días y hasta semanas. Pero además, que los mismos constituyan una trampa mortal para todos los que transitan por ellos. ¡Qué horror!

El caso de las Terminales Portuarias

En el caso de las terminales o infraestructuras portuarias, como país hemos actuado con un temerario desprecio por la necesidad real del país. Porque por años, aduciendo aspectos gremiales, permitimos que el que es por mucho, el principal puerto del país, se deteriorada para luego justificar su entrega a una compañía transnacional. Y así, regresamos a la triste época de la “Mamita Yunai”. Compañía transnacional cuyas tarifas de operación que no sólo resultó más de 2½ veces más caras, sino, cuya operación misma es considerablemente menos eficiente al propiciar largas e interminables filas de camiones que diariamente suelen colapsar gran parte de la importante vía nacional al Caribe.

Asimismo, en el caso del puerto de Caldera, hemos desatendido sus serios problemas y hoy, igualmente se encuentra colapsado, incapaz de cumplir con la labor estratégica como parte esencial de la función de vena y arteria al que es llamado.

Por todo lo anterior, nuestro objetivo fundamental deberá ser dotar al país de los mejores puertos y aeropuertos posibles y, asegurarnos de que el acceso a los mismos sea fluido e interrumpido. Por eso, nuestras inversiones portuarias deberán ser tratadas con la más alta prioridad, dada su trascendencia para el desarrollo del país.

A veces no puedo evitar concluir que nuestra cultura valle centralista está tan terriblemente arraigada en nuestra psique colectiva, que suele obnubilar el entendimiento, impidiéndonos distinguir los esfuerzos fundamentales que nuestro país debe realizar fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), los cuales, son indispensables para el desarrollo del país.

Estamos tan sumidos en el valle-centralismo que solemos olvidar o desconocer que es justamente la importancia estratégica de las zonas portuarias en el mundo lo que explica en mucho, la razón por la cual, en la gran mayoría de los países, esas regiones suelen ser las más desarrolladas. Sin embargo, en el caso de Costa Rica, sucede exactamente lo contrario, estas son las regiones más quedadas del país.

Estamos a tiempo para corregir este mal que, sin duda alguna, es de la mayor relevancia si pretendemos seguir avanzando hacia la construcción de una Costa Rica más significativa y más próspera.

Concluyo, subrayando que hemos tenido la visión y la capacidad de gestión para avanzar en varios de los frentes necesarios para que nuestro país se proyecte competitiva y oportunamente hacia los mercados internacionales. Sin embargo, el frente fundamental e indispensable del acceso hacia los dos océanos conectores directos con los principales mercados mundiales, hemos sido sumamente torpes al no dar prioridad a la infraestructura vial y portuaria necesarias para garantizar y consolidar nuestro esfuerzo por llegar de manera fluida y oportuna con nuestros productos de gran calidad a dichos mercados. Consecuentemente, puesta nuestra mirada hacia adelante, ese deberá ser una de nuestras prioridades primarias.