Arturo Garro

Desde los orígenes mismos de la ciencia ficción o los inicios de la informática, los seres humanos siempre hemos soñado interactuar con la tecnología de la misma forma con la que conversaríamos con otro humano. Siempre hemos querido hablarle a las máquinas y que reconozcan nuestra voz y nuestros deseos, cumpliendo las órdenes que les damos con rapidez y exactitud. Alan Turing desde 1940, estuvo hablando de  “Inteligencia Maquinaria” o “Inteligencia computacional”, donde empezaba a plantear qué era necesario para considerar que una máquina o una computadora se considerara “inteligente”, pensando que jugar ajedrez podría ser una tarea inteligente, y cuantificar cuánto tiempo sería necesario para que un ser humano reconozca que estuvo hablando con una computadora, para considerarla inteligente.

A partir de estos científicos computacionales, hemos visto con asombro las series y películas de ciencia ficción, en la que los personajes les hablan a las computadoras y estas responden los comandos. Por ejemplo, la “computadora” de la USS Enterprise de Star Trek, el famoso robot “Andrew” del cuento de El Hombre Bicentenario de Isaac Azimov, la computadora de “El Salón de la Justicia” de los Superamigos, “Kit” el Auto Fantástico, los androides R2D2 y 3CPO de Star Wars, incluso el terrorífico HAL.

Recientemente han surgido los asistentes personales a los que se les pueden hablar. Siri, Alexa, Cortana y Google Home son algunos de los asistentes personales que responden a comandos sencillos. Sin embargo, somos nosotros los humanos los que tenemos que aprender los comandos de los asistentes para poder interactuar con ellos. Parte de las cosas que se expusieron en la Feria Tecnológica de Las Vegas 2018, es que pronto la inteligencia artificial irá aprendiendo más, para hacer que nosotros interactuemos más fácilmente con las computadoras.

La inteligencia artificial será algo que estaremos viendo más de cerca en los próximos años. Con la nanotecnología los procesadores se van haciendo más complejos en espacios menores, y van evolucionando más hacia “redes neuronales”. Esto hace que se piense más en cerebros electrónicos, capaces de aprender. Algunos celulares, como el Mate Pro 10 ya está vendiéndose como un celular con inteligencia artificial, capaz de aprender del uso que hacemos del dispositivo, para ajustarse y optimizarse a nuestras necesidades. Incluso la inteligencia artificial le permite reconocer en la cámara el objeto o el paisaje que se está fotografiando, escogiendo los mejores ajustes para tomar la mejor fotografía. Este tipo de decisiones automáticas, tomadas en fracciones de segundo a partir de la información recibida, son las que van haciendo de la inteligencia artificial una herramienta más necesaria y que se vaya haciendo más común en nuestras vidas.

La implementación de esta tecnología va permitiendo que las computadoras puedan realizar tareas más complejas para ellas, pero que podrían considerarse sencillas para un cerebro humano, como por ejemplo, manejar un automóvil. En el CES 2018, se vió como los carros autónomos era cada vez más comunes y casi todas las grandes fábricas de autos tenían su propia versión de carro autónomo. En el mismo CES era posible tomar un autobús sin conductor que hacía recorridos cortos por la feria.

Quizá en el futuro, podremos subirnos a un auto, que nos preguntará nuestro destino y en el viaje iremos interactuando con la computadora, revisando nuestras redes sociales, agendando citas, haciendo llamadas, mandando mensajes, todo eso mientras “conversamos” con la computadora, como si fuera realmente un asistente personal. Al llegar a nuestra casa o a nuestra oficina, nos recibirá un androide con el que continuaremos las conversaciones y tareas que habíamos empezado en el viaje. Aunque todavía suene a ciencia ficción, poco a poco vamos incorporando la tecnología más y más en la cotidianidad de nuestras vidas.

Otro aspecto del CES que es posible que veamos pronto es la Realidad Aumentada. Esto es parte de la ciencia ficción que parece que ya nos está llegando. Los hologramas de las comunicaciones interestelares o los ojos del Terminator, con información sobre los objetos que se están viendo, son los primeros acercamientos a la Realidad Aumentada. Y aunque Google intentó hacer algo parecido con sus Google Glasses, no fue tan bien aceptado como se esperaba. En esta feria presentaron los Google Glasses 2.0 que se espera tengan mejor aceptación. El mejor ejemplo de Realidad Aumentada, por el momento, ha sido el juego Pokemon Go, que generó toda una efervescencia por la novedad. Pero ya han salido otro tipo de juegos y aplicaciones donde es posible “ver” a través del celular para obtener información. Por ejemplo, traductores que ven los rótulos en cualquier idioma y pueden traducir, aplicaciones que pueden reconocer un objeto, e informar dónde se puede comprar, cuánto cuesta, y hasta ordenarlo en línea. Y desde hace bastantes años existen aplicaciones de mapas de estrellas, que reconocen diferentes objetos en el cielo con solo apuntar con el celular.

Así que tendremos que acostumbrarnos a ver aquello que antes estaba relegado solamente a la ciencia ficción.