Anauim Valerín Pérez, Redacción.  Costa Rica – Nicaragua, una relación que se enmarca dentro de una larga historia, actualmente, con acusaciones que van desde la invasión militar, hasta daños ambientales en áreas protegidas por Costa Rica.

Para comprender el panorama actual hay que ir a la raíz de los hechos, porque no se limita solamente a límites territoriales, sino también que se sumerge en realidades complejas, políticas, diplomáticas, comerciales y culturales.

Sobre este tema nada más oportuno que conversar con Jorge Urbina, abogado especializado en relaciones internacionales, quien ha sido Vice Ministro de Relaciones Exteriores, Embajador Representante de Costa Rica en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas e integrante del equipo jurídico que litigó en La Haya, el caso por la invasión de Isla Calero. Él amplía el tema desde la perspectiva histórica de las relaciones entre ambos países.

“Hay que ubicar este tema en el contexto de las relaciones siempre conflictivas entre Costa Rica y Nicaragua. Y esto no debe sorprendernos, las fronteras rara vez son objeto de fácil entendimiento”, contextualiza Urbina. Donde en las relaciones entre estos dos países centroamericanos también entra en juego la opinión pública.  Adicionalmente, cada uno de los países está atrapado en una perspectiva propia y quiere hacer fluir las relaciones, por los canales que mejor se adecuan a su visión.

Actualmente, no existe una delimitación marítima, y su establecimiento, se debate ante la Corte Internacional de Justicia.

Históricamente los nicaragüenses sienten que Costa Rica les ha impuesto mucho, mientras los costarricenses percibe una actitud a veces agresiva, a veces burlona, de parte de Nicaragua. Cuyo entendimiento se dificulta, dada la complejidad y las dimensiones del tema migratorio.

HECHOS HISTÓRICOS

Ante esto, retomamos hechos históricos que han tenido matices un tanto conflictivos, como lo fue la guerra de 1856 – 1857 donde Costa Rica ingresa a Nicaragua y toma el Río San Juan, ello con el fin de librar la Campaña del Tránsito y llega Rivas. Costa Rica combatió en estas zonas. Sin embargo, respetó los límites que se establecerían en el Tratado Cañas – Jerez, dos años después.

En este tratado Nicaragua aceptó la incorporación del partido de Nicoya a territorio costarricense.

Se debe reconocer que ciento veinte años después, en plena revolución sandinista Edén Pastora, con un ejército bajo su mando, quiso volver a poner el tema sobre la mesa de que Nicoya le pertenecía a Nicaragua, pero no tuvo cabida ante organismos internacionales.

RELACIONES

Costa Rica y Nicaragua tienen historias muy diferentes, cada uno apegado a sus propios ideales que nacen en circunstancias distintas y por ende hay propician un divorcio natural.

Tiene que haber un esfuerzo muy grande para que entablemos una relación de cooperación, una relación creativa, según Jorge Urbina, que no se ha logrado ni siquiera entre los ex Presidentes Abel Pacheco, ni Enrique Bolaños, quienes eran dos mandatarios que se entendieron bien, de carácter afable, pacientes, conciliadores y que comprendían bien los hechos. Mucho menos favorable fue con Óscar Arias y Daniel Ortega, en escenarios de turbulencia diplomática.

“Con Somoza, hubo ahí momentos de entendimiento”, según la realidad histórica entre ambos países recalca Urbina.

ACTUALIDAD

 En este mes en curso, julio; Costa Rica y Nicaragua presentan en La Haya sus argumentos para la delimitación territorial y marítima, con lo que buscan fijar de una manera estable las fronteras entre ambos países.

Los argumentos dados por parte de Carlos Argüello, agente de Nicaragua, no pretenden desaparecer la península de Nicoya –según explican-, mientras tanto el representante por Costa Rica, Marcelo Kohen sostuvo que Nicaragua invita a la Corte a reinventar la geografía y difunimar la península de Nicoya, en los mapas, para que le pertenezca más espacio marítimo al país del norte.

REALIDADES Y SOLUCIONES

 La historia entre ambos países está cargada de desentendimientos, que los hacen desconfiar mucho uno de otros, ahí es cuando cuesta construir. Jorge Urbina indica, “aún algo que es sano, como la fijación de fronteras terrestres y marítimas estables y legítimas, es visto como un tema de confrontación, donde es lógico que se presenten distintos puntos de vista”.

Sí, la fijación de límites se presenta como un episodio contencioso, pero todo inicia con una solución pacífica y eso es un progreso enorme, Jorge Urbina recalcó reiteradas veces que el primer paso es establecer los límites. De ahí que después se pudieran entender en muchas otras cosas, pero ir a la Corte Interamericana de Justicia es un gesto civilizado, que pronto ambos países lograrán ver un momento de lucidez, dándole paso a una relación con mayor entendimiento.

 

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Por La Revista CR

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