Conspiraciones, confusión y guerrilleros a «la tica»: ¿quién se beneficia?

Me cuesta ver las condiciones reales para un clima golpista, no encuentro tal nivel de polarización en la sociedad, si de descontento, pero díganme ¿cuándo hemos estado satisfechos con nuestros gobernantes?

0

Anauim Valerín PérezPeriodista.

Estos días me ha llamado la atención las manifestaciones de diferentes personas sobre la situación actual del país. Las opiniones de unos y otros más que aclararle al público ávido de información, más bien han acabado de contribuir al clima de confusión y desinformación.

Tenemos en el escenario una reforma fiscal que ha comenzado a aplicarse y que obviamente tomará algunos meses en ajustar los engranajes técnicos para que funcione y por otro lado, que la gente se vaya acostumbrando a que hay que pagar impuestos, nos guste o no y que a los evasores que tanto criticamos, ahora no busquen respaldo popular para continuar a la libre.

Otro tema es la ley de empleo público, que tanto preocupa al sector sindical como al sector patronal, que, para evitarse discusiones sobre esto, sugiere borrar del mapa a la ANEP con su Secretario General a la cabeza y así, ¡resuelto el problema! ¿Más tarde seguirán los políticos que no piensen como los líderes de las cámaras?

Los camioneros también forman parte de este ajedrez y aunque no se veían como grupo tan fuerte y efectivo en los campos de batalla, demostró toda su fuerza, poniendo en jaque a las autoridades. De ellos, se dice que están furibundos porque con las nuevas reglas tributarias los pondrán a derecho. Adicionalmente, que no quieren para nada ninguna iniciativa que suene a pito de tren, ya que desde que José Ma. Figueres congeló el ferrocarril, hacen mucha plata y el trabajo abunda.

Que la salida del polémico Ministro de Educación, más que por sus baños compartidos y su declaratoria de ateo, pesó más la presión sindical que en ese Ministerio siempre ha sido muy fuerte y a más de un jerarca ha hecho saltar. A Mora se le ocurrió hacer cambios y ahí tenemos el resultado, hasta el movimiento estudiantil se le fue encima.

La renuncia forzada del Ministro Mora acabó de poner en evidencia la debilidad del gobierno, aun cuando contó con una aplastante mayoría en las elecciones. Capital político que despilfarró, no supo administrar, cayendo en el mismo defecto que las últimas administraciones: pésimo manejo de la información.

Para completar por el momento, la exposición de los neopentecostales, sumados a los movimientos huelguísticos y cierres de caminos en algunas comunidades. Esto es novedoso y tanto que hasta se ha hablado de un matrimonio sindico-religioso, inédito de ser cierto.

Concluyendo el recuento, la proclama de los Expresidentes -salvo Figueres-, llamando al diálogo y cordura, cerrando los seguidores del partido en el gobierno, con una concentración que no llegó a reunir la multitud que esperaban.

Mientras tanto hasta donde se puede ver, este es el gran caos de ciertos comentaristas políticos, que plantean casi de inmediato un Golpe de Estado, tras la situación insostenible y que el gobierno Alvarado cae a pedazos. Así de contundentes, como si no hubiese otra salida.

Me van a perdonar, pero lo que aquí tenemos más que un panorama de golpismo, es uno de gran confusión y confusión alentada a como dé lugar. Con qué objeto, no lo sabemos.

La cereza del pastel la colocaron un grupúsculo de personajes liderados por conocidos líderes en los registros judiciales, quienes estarían llevando a cabo acciones tendientes a desestabilizar, o al menos generar desconcierto y dudas sobre que podría estar pasando y en qué medida afectaría al gobierno de Carlos Alvarado.

Aquí se tejen muchas hipótesis, desde las de la simple calentura de nuestros «guerrilleros a la tica», hasta tramas que beneficiarían al gobierno, victimizando al Presidente y a la vez levantando cortinas de humo sobre los problemas que se discuten a nivel nacional. También esta estrategia iría a desgastar la imagen de los grupos que protestan en defensa de sus intereses, desprestigiándolos y tildándolos de desestabilizadores de la democracia.

¿A quién creerle y que hay en el fondo de todo esto?

Lo cierto que sea como sea, el gobierno por su lado ha hecho esfuerzos por el diálogo, pero no en todos los casos con éxito, así es que las huelgas y movimientos de protesta de parte de estudiantes y sindicatos parece no cesará con apretar un botón, como ya quisiera más de algún dirigente político y empresarial.

Nuestro país ha transitado por momentos difíciles, pero la democracia de la cual gozamos y la solvencia -por más críticas que hagamos- del sistema jurídico e institucional, no se borra de un día para otro.

Me cuesta ver las condiciones reales para un clima golpista, no encuentro tal nivel de polarización en la sociedad, si de descontento, pero díganme ¿cuándo hemos estado satisfechos con nuestros gobernantes?

Por todo ello, y espero que no me otorgue la historia una cajita blanca; resolvamos la confusión, exijamos a Carlos Alvarado mayor liderazgo, reajustes en su gabinete y espacios de diálogo con quienes lo requieran.

Si le interesa recibir información diariamente:

 

Sobre el mismo tema le sugiero los siguientes artículos de La Revista:

 

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...