Constantino Urcuyo: Los Ortega, Maduro, Putin, tanques y definición de límites marítimos

"Visto esto, dentro las pretensiones desmesuradas de Nicaragua en el Pacífico que han ignorado la existencia de la península de Nicoya para fijar esos límites, mi impresión es que, si el fallo lo ven venir desfavorable, probablemente incentiven el conflicto con Costa Rica para justificarse de alguna manera y obtener legitimidad de lo que puede ser otra derrota internacional más en la corte de La Haya.”

0

La Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya (Países Bajos), podría emitir el fallo por el caso de Costa Rica – Nicaragua a finales del 2017 o inicios del 2018, previas audiencias destinadas a definir los límites en el mar Caribe y el océano Pacífico, así como la frontera terrestre al costado norte de isla Portillos.

De acuerdo a los alegatos de Costa Rica, son 37 bloques de interés petrolero (La Nación), los que el país vecino considera parte de su territorio. El gobierno nicaragüense tiene gran interés en llevar a cabo exploración petrolera en esta zona, por lo que ha venido desarrollando acciones estratégicas para expandir su plataforma continental, como fue la invasión de la isla Calero.

Teniendo en cuenta lo basto y complejo del tema, hemos entrevistado al especialista Dr. Constantino Urcuyo, amplio conocedor en materia internacional.

Urcuyo en primer término se refiere a los antecedentes, hechos y actores vinculados directa e indirectamente, comenzando por la familia Ortega Murillo, que llega al poder dentro de un proceso electoral caracterizado como fraudulento. Esto concluye con un tercer mandato de Daniel Ortega en la presidencia y coloca a su esposa Rosario Murillo en la vicepresidencia, con una oposición menguada y con un tribunal electoral sesgado.

Por otro lado, le da importancia a la situación por la que ha venido pasando uno de los principales aliados de Nicaragua, como lo es el gobierno de Nicolás Maduro en la República Bolivariana de Venezuela, cercanía fraguada desde el régimen de Hugo Chávez, puntualizando que:

“…ahora Venezuela ya no está en capacidad para estar otorgando ese tipo de ayudas puesto que sus reservas monetarias internacionales están a la baja y no va a poder seguir financiando el experimento nicaragüense y menos a un experimento cubano.”

En ese contexto, la familia Ortega Murillo y los “orteguistas” siempre recurrieron a buscar un conflicto con Costa Rica para obtener legitimidad interna. Urcuyo no ve que Ortega resista esta vez la tentación del conflicto, máxime cuando vienen los fallos de La Haya a finales del año sobre la delimitación de las fronteras marítimas entre ambos países.

Al debilitarse la cooperación venezolana con el gobernante Ortega, su gobierno comienza a experimentar una situación delicada. Cabe preguntarse, ¿qué tiene que ver Venezuela en esto? Para Ortega, su bastión y protector externo ha sido el régimen bolivariano. Sin embargo, el flujo de recursos que acostumbraba a recibir decae, perdiendo la fuente principal para sostener las bases sociales del régimen nicaragüense.

Nos devela Urcuyo que seguramente el principal negocio conocido entre ambos países, el cual llegó a ser un experimento de 500 millones de dólares anuales manejados por la sociedad Alba de Nicaragua, S.A. (Albanisa), es una empresa privada mixta propiedad de la petrolera estatal venezolana PDVSA (51%) y su contraparte nicaragüense la Empresa Nicaragüense de Petróleo S.A. (Petronic) (49%), la cual se constituyó en 2007 como parte de la entrada de Nicaragua a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba). Esta empresa, presidida por el hijo Daniel Ortega, manejó esos 500 millones de dólares sin rendirle cuentas a nadie; no ingresaban al presupuesto nacional ni eran auditados por nadie. En palabras de Urcuyo:

“Visto esto, dentro las pretensiones desmesuradas de Nicaragua en el Pacífico que han ignorado la existencia de la península de Nicoya para fijar esos límites, mi impresión es que, si el fallo lo ven venir desfavorable, probablemente incentiven el conflicto con Costa Rica para justificarse de alguna manera y obtener legitimidad de lo que puede ser otra derrota internacional más en la corte de La Haya.”

Urcuyo añade que, por lo general, la Corte suele encontrar soluciones salomónicas para que cada quien reciba un poquito, buscando que todo mundo quede contento, pero sí cree que la última resolución fue muy clara en contra de Nicaragua por la muy evidente violación de la soberanía costarricense. Pero en las funciones de fijación de límites marítimos, cree que la Corte puede ser más generosa con Nicaragua que como lo fue en el tema de la isla Calero. Al respecto señala que:

“No siento que vayamos a enfrentar una situación de paz y calma y de mucha tranquilidad pública con una Nicaragua a la que se le acabó el protector venezolano, que probablemente llegue a experimentar una derrota en la Corte de La Haya y que va a buscar conflicto por cualquier cosa que le rinda réditos internos frente al enemigo tradicional nicaragüense que somos los costarricenses.

Aunque digo nicaragüense, me parece que es más un tema de las clases políticas nicaragüenses tanto de derecha como izquierda, que siempre han carecido de legitimidad frente a su pueblo y han tenido que recurrir a la dictadura, para lo cual necesitan inventarse un enemigo externo.

Me parece que de alguna manera Nicaragua y el régimen de la familia Ortega Murillo tiene un elemento adicional en estos momentos con la presencia rusa y relaciones intensas con el presidente Putin y sus amigos que les valió la donación de 50 tanques rusos T-72B1 que claramente no sirven para combatir el narcotráfico, sino que realmente son tanques que están destinados para la guerra convencional y que ni siquiera puede emplearse para la represión de protestas populares.”

En cuanto a la carrera armamentista del comandante y presidente Ortega, cabe preguntarse: ¿contra quién podrían ser empleados esos tanques?

 “…obviamente contra nosotros o contra los hondureños, contra nadie más. Y no utilizados en las zonas pantanosas del Caribe, sino en zonas más secas y planas del Pacífico centroamericano como son Guanacaste y las llanuras cercanas al Golfo de Fonseca en Honduras”, apunta Urcuyo.

Por los antecedentes históricos de nuestras relaciones con el vecino del norte, vemos claramente que, salvo contadas excepciones, no ha habido buen entendimiento ni voluntades para alcanzar acuerdos ni construir puentes para el diálogo.

Si a esto se suma el corte de ayuda financiera de parte de Maduro, que ya suficiente problema de legitimación interna tiene, Urcuyo concluye diciéndonos con gran preocupación:

“Veo que, en Nicaragua, esa situación interna de pérdida de apoyo va a generar la necesidad política de tener un enemigo, y segundo, de alguna manera han mantenido a sus masas empobrecidas tranquilas gracias a regalitos como láminas de zinc, vaquitas, etcétera, que compraron con la cooperación madurista. Pero bueno, eso se va a acabar y la gente a volver a migrar y me parece que podríamos enfrentar nuevas oleadas migratorias en Costa Rica, lo cual crearía situaciones de tensión con Nicaragua, como las que ya vivimos con la afluencia de los migrantes cubanos. Estamos claros que el régimen nicaragüense en esos momentos demostró su poca propensión a negociar con Costa Rica y más bien que la propensión fue agudizar el conflicto con nuestros países.”

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...