Costa Rica: es la hora de dialogar

Desde el Movimiento Diversidad Abelardo Araya, hacemos un llamado vehemente al gobierno de la república, a los diversos partidos presentes en la Asamblea Legislativa, y los diversos sectores y organizaciones de la ciudadanía costarricense, para que, de inmediato, se generen los espacios de diálogo que el momento actual demanda

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El Movimiento Diversidad Abelardo Araya, es una organización cívica comprometida con los derechos humanos. Enfatizamos la lucha por el derecho a una vida digna para las poblaciones LGBTIQ (poblaciones sexualmente diversas), pero trabajamos desde la premisa de que los derechos humanos son universales o no son, lo cual significa que somos solidarios con todos los sectores y grupos de nuestra sociedad que, de una u otra manera, sufren menoscabo en sus derechos y en la dignidad de sus vidas. Coherentes con lo anterior, defendemos el pluralismo político, la libertad de pensamiento y de expresión y, por lo tanto, la democracia y la paz.

Desde ese posicionamiento expresamos nuestra preocupación por el ambiente de crispación nacional que en este momento se vive, y los reiterados llamados a la violencia y la desestabilización que algunos sectores lanzan, como asimismo expresamos el desconcierto que nos ocasiona constatar la poca capacidad o voluntad de diálogo por parte del gobierno de Carlos Alvarado Quesada y la Asamblea Legislativa, República de Costa Rica

Tenemos plena claridad acerca de los orígenes profundos del malestar ciudadano. Los gravísimos problemas del empleo, la pobreza jamás resuelta, la desigualdad social, la falta de oportunidades de mejoramiento económico. Esas son problemáticas de alcance general, las cuales alcanzan expresiones realmente dramáticas en las regiones periféricas fuera del Valle Central, en las barriadas marginalizadas de nuestras ciudades y en los sectores sociales en mayor grado afectados por la pobreza y la falta de un empleo digno. El modelo o proyecto de desarrollo de Costa Rica muestra fallas muy graves que convocan a un urgente replanteamiento.

El malestar popular que hoy se respira no es gratuito. Es el efecto acumulado de un larguísimo período, desde 2009 en adelante, a lo largo del cual el grave deterioro del empleo jamás se corrigió, el poder adquisitivo real de los salarios se estancó cuando no más bien retrocedió y jamás se logró ninguna reducción de la pobreza y la desigualdad.

Puesto que son problemas acumulados a lo largo de más de un decenio, varios gobiernos, y no solo el actual, comparten responsabilidades. Pero hoy día le toca a Carlos Alvarado y su gobierno, pero también a los diversos partidos con representación parlamentaria, apechugar con esto, y es ahí donde, lamentablemente, se siente una omisión y una ausencia. La clase política de Costa Rica está aislada y no escucha ni logra interpretar las demandas y el malestar que agitan nuestra sociedad. A esa clase política, pero en especial al presidente Alvarado, ineludiblemente les toca liderar, con lucidez y generosidad, la construcción de espacios de diálogo y entendimiento, y la búsqueda de soluciones que, teniendo siempre presente una perspectiva de mediano y largo plazo, rindan frutos perceptibles en lo inmediato. Cualquier posposición sería inaceptable porque agudizaría el malestar.

Desde el Movimiento Diversidad Abelardo Araya, hacemos un llamado vehemente al gobierno de la república, a los diversos partidos presentes en la Asamblea Legislativa, y los diversos sectores y organizaciones de la ciudadanía costarricense, para que, de inmediato, se generen los espacios de diálogo que el momento actual demanda. Sería un gravísimo error permitir que la justa indignación y los justos reclamos de la gente, se vean contaminados por llamados demagógicos a la violencia y la desestabilización, y por discursos de odio contra las poblaciones LGBTIQ.

Confiamos en la convicción democrática de nuestro pueblo, en su adhesión a la paz y los derechos humanos, como esperamos que el gobierno y la Asamblea Legislativa sepan liderar los necesarísimos proceso de diálogo que hoy tanto urgen. Ésa es la materia prima indispensable si realmente queremos construir soluciones justas, inclusivas y democráticas. En cambio, la ruta de la violencia y el odio solo conducirán a más violencia y odio.

Entre todas y todos podemos construir las soluciones que el país hoy reclama, y, como organización cívica, nos ponemos a la orden, y seguiremos aportando, proactiva y desinteresadamente, a la apertura de caminos de paz y justicia para todas y todos.

Por el Movimiento Diversidad Abelardo Araya
Dr. Luis Paulino Vargas Solís, Presidente.

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