Costa Rica: inmigración extranjera durante el Siglo XIX (Parte I)

Hablar de inmigrantes es hablar de personas. Seres humanos que son desplazados de su país de origen y buscan, en otras tierras, encontrar un ambiente propicio que les permita aplicar sus conocimientos y consolidar la estabilidad personal o familiar.

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Emilio Gerardo Obando Cairol, Genealogista.

El presente ensayo se ha dividido en tres partes, para facilitar su lectura, por la extensión del mismo, hoy comenzamos con la parte primera, en la cual trataré además de la introducción:

  • 2.1-Migración alemana
  • 2.2-Migración anglosajona
  • 2.3-Migración cubana
  • 2.4-Migración colombiana

 

1-INTRODUCCIÓN

Hablar de inmigrantes es hablar de personas. Seres humanos que son desplazados de su país de origen y buscan, en otras tierras, encontrar un ambiente propicio que les permita aplicar sus conocimientos y consolidar la estabilidad personal o familiar.

Las causas de estos movimientos migratorios obedecen, entre otras, a conflictos políticos, condiciones económicas o laborales inadecuadas, esperanza de hallar un mejor lugar para vivir o superarse profesionalmente, afanes de aventura o reunirse con parientes asentados en otro país.

Durante la época colonial, el gobierno español mantuvo vigentes disposiciones que limitaban el libre desplazamiento de individuos sin la autorización real. Se buscaba proteger la hegemonía imperial en las colonias conquistadas.

Al decretarse la independencia, fines del siglo XVIII, primeras décadas del siglo XIX, los países emergentes de América Latina facilitaron la inmigración de gran cantidad de europeos.

2-INMIGRACIÓN EXTRANJERA HACIA COSTA RICA 

La Costa Rica posterior a 1821, buscó atraer inmigrantes europeos. Su objetivo primordial fue la colonización agrícola de lugares inhóspitos. Para ese fin, en 1850 se crea la Junta Protectora de las Colonias, cuyo fin era atender todos los asuntos relacionados con la llegada de inmigrantes y su asentamiento en las colonias.

El resultado de distintos contratos firmados por el Gobierno costarricense para fomentar esa inmigración poblacional fue infructuoso. Los proyectos impulsados en distintos años del siglo XIX no alcanzaron su propósito, aunque sí lograron que algunos de esos inmigrantes se asentaran temporal o permanentemente en nuestro país, ya sea participando en cargos públicos en áreas como salud, hacienda, educación, agricultura, o bien fundando empresas de exportación o importación, así como bancos, con otros extranjeros o con nacionales.

Costa Rica ofrecía un ambiente de paz, solo alterado con la Campaña Nacional de 1856-1857; cesión de tierras a los nuevos colonizadores; un desarrollo gradual y prometedor en el cultivo, comercialización y exportación del café; creación de infraestructura sanitaria, educativa, de obras públicas y de vías de transporte, que requerían la aplicación de nuevas tecnologías y la participación de inmigrantes que las conocieran. A lo anterior se agrega que el país carecía de la mano de obra suficiente para emprender proyectos de mayor envergadura.

A pesar de que hubo legislaciones como la Ley de Bases y Colonización, emitida en 1862, que prohibió la inmigración de personas pertenecientes a grupos étnicos calificados como “inferiores”, tal como africanos y chinos, lo cierto es que la necesidad de contar con mano de obra flexibilizó la venida de ese tipo de inmigrantes y su permanencia en zonas geográficas delimitadas, mientras se realizaban obras de interés nacional.

2.1- Migración alemana

Esta inmigración se dio en forma individualizada y gradual durante el siglo XIX. El afán de aventura de naturalistas, ingenieros y médicos, fomentado después con las crisis políticas en la Europa de mediados del siglo XIX, condujo a nuestro país a alemanes que se establecieron para emprender negocios de exportación e importación y para desempeñar cargos en el campo de la salud, educación, hacienda y obras públicas.

La expansión cafetalera, iniciada en 1832, con su exportación a través de Chile y más tarde, en 1838, con la llegada de William Le Lacheur a nuestro país y la exportación directa de café a Londres, produjo un auge económico que favoreció la venida de inmigrantes y su contribución positiva al desarrollo económico y social.

Es importante destacar la presencia de inmigrantes que tuvieron un rol significativo en el auge agrícola y en la creación de infraestructura pública en el país, muchos de los cuales formaron familias que han llegado con sus descendientes a la época actual.

En 1852 se realiza un intento de colonización agrícola en La Angostura, Turrialba, patrocinado por la Sociedad Berlinesa de Colonización, dirigida por Alexander von Bülow. Arriban a Costa Rica 30 colonos para trabajar, entre otros, en la construcción de un camino que uniría Cartago con la costa del Atlántico. El proyecto fracasó y varios murieron en la empresa. Algunos sobrevivientes se trasladaron a Cartago. En el lugar solo queda un cementerio de alemanes.

Se reconoce como el primer inmigrante alemán a Johan Barth. En 1840 fue nombrado superintendente en las minas del Monte del Aguacate; destacaron, posteriormente, cafetaleros como Georg Stiepel, Eduard Wallerstein, Franz Rohrmoser, Max Koberg, Wilhem Niehaus, Wilhem Peters, Georg Seevers, Arturo Kopper, Arnoldo André, Otto von Schoroeter, Wilhem Steinvorth, Johan Lang, Aghaton Lutz; industriales como Joseph Traube; comerciantes como Johan Knohr, Antonio Lehmann, Fritz Reimers; ingenieros como Franz Kutze, Ludwig von Chamier, Heinrich Runnebaum, Adolf Knor; administradores como Ferdinand Streber, Johan Kumpel, y educadores como Friedrich Prestinary, Johannes Braun, Carl von Bülow, Vicente Lachner; médicos como Karl Hoffmann, Maximilian Bansen, Theodor Hack-Prestinary, Franz Ellendorf y Richard Kriebel. En el sector religioso, tuvieron un papel distinguido los sacerdotes Bernard August Thiel y Johan Gaspar Stork, segundo y tercer Obispos de Costa Rica (1)

La inserción de alemanes dentro de la sociedad costarricense, en especial por matrimonios con miembros de la clase política y económica, permitió su participación en el ámbito de decisión política, sea ocupando cargos públicos o influyendo sobre el actuar de los gobernantes.

2.2-Migración anglosajona

La minería y la expansión cafetalera promovieron la venida a Costa Rica de inmigrantes ingleses. Luego de la independencia española, Gran Bretaña fortaleció su presencia en las islas del Caribe y en zonas centroamericanas como la Mosquitia en Nicaragua y Belice en Honduras. Hubo gran interés de los ingleses en estimular la importación de sus productos y de recibir exportaciones de nuestro café y otros productos.

Gran parte de estos inmigrantes llegaron por motivos personales, entusiasmados por el clima de paz y bonanza que se vivía en la Costa Rica de la primera mitad del siglo XIX.

Al igual que los alemanes, iniciaron su participación en la agricultura y desempeñaron además cargos públicos en los gobiernos de entonces.

Fueron arribando a nuestro país Richard Trevithick y Henry Cooper, quienes laboraron como ingenieros en las Minas del Monte del Aguacate. El primero había llegado a Costa Rica en 1823 y quiso emprender, sin éxito, un proyecto para financiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en Costa Rica. El segundo, quién arribó a nuestro país por ahí de 1826, realizó estudios en 1838, a petición del Gobierno, para evaluar la viabilidad de un camino hacia el Atlántico y de la habilitación de puertos en el Pacífico como Puntarenas y Caldera. Tuvieron destacada presencia John Dent, procedente de Perú, quien invirtió en tierras para dedicarlas al cultivo del café; Richard Brealy, médico en las minas del Aguacate y luego en Cartago; James Berry, veterinario y herrero, del cual desciende la familia Zumbado Berry; Thomas Davidson, ingeniero, cuya hija Elizabeth casó con Robert Ross, familia canadiense de gran importancia en el desarrollo de la agricultura en Santa Ana; Dr. James Hogan, superintendente del Hospital San Juan de Dios; Dr. Charles van Patten, médico estadounidense, quién casó en 1868 con la viuda del Dr. Hogan,  Dr. Marquis Lafayette Hine, primer cónsul, en 1850, de Estados Unidos de América en nuestro país, de quien descienden, entre otras, las familias Hine Ramírez, Hine Saborío, Pinto Hine y Hine García, Los Bennett, Emma, quién casó en 1868 en San Francisco con el médico costarricense José Rojas Vargas, dando origen a la familia Rojas Bennett. Bisnieta de doña Emma es Flora Ovares Arias, miembro de Asogehi.

Un hermano de doña Emma, James Gordon, dentista, se estableció en Costa Rica y casó con Angelina Giralt, cuya hija Carmen casó con Manuel Solera. Su hijo Jaime fue un distinguido economista y abogado. Fungió, entre otros cargos, como presidente de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica.

Cabe mencionar también a los Guier, George y Henry, el primero médico que participó en la Campaña Nacional 1856-1857 y permaneció en Costa Rica durante 20 años, el segundo casó con Matilde Frexes Sandoval en 1869 y de él descienden familias como la Guier Sáenz y Guier Esquivel. (2)

La inmigración inglesa, aunque poca, contribuyó con su inserción en la sociedad costarricense al desarrollo económico y social del país. “Mucha parte de la influencia británica en Costa Rica se debe a los matrimonios entre ticas con ingleses y entre inglesas con ticos. Un inconmensurable poder político llevan esos matrimonios entre los que ocupan posiciones oficiales. Esa ha sido la causa de la influencia británica en esta república.” (3)

2.3-Migración cubana

La guerra de los diez años en Cuba, iniciada el 10 de abril de 1868, causó la confiscación e incendio de bienes, en especial en el Oriente, donde había haciendas e ingenios azucareros, y la inestabilidad política. Gran parte de las familias cubanas afectadas, emigraron a otros países, entre ellos Costa Rica.

Para entonces, surgían con fuerza en el país las ideas liberales y el campo educativo propició la presencia de intelectuales en los centros de enseñanza, como la Universidad de Santo Tomás. Se distinguieron en ese campo los doctores José María de Céspedes y Orellana; Ramón Céspedes Fornaris, Jorge Milanés Céspedes, todos abogados y parientes del prócer cubano Carlos María de Céspedes y, principalmente el Dr. Antonio Zambrana y Vázquez, abogado, diplomático y pensador de alto calibre, quien tuvo una participación sobresaliente en la formación intelectual de figuras como Cleto González Víquez y Ricardo Jiménez Oreamuno y enriqueció con sus ensayos y libros a las generaciones costarricenses de la época en que residió en nuestro país, a saber dos períodos, de abril de 1876 a enero de 1882, y de marzo de 1891 a junio de 1911. (4)

Antes de Zambrana había venido al país en 1873, don Rafael Odio y Zavala, quien ofrecía para 1878 sus servicios profesionales de Agrimensor en la Calle de la Uruca y para julio de 1886 estaba ya designado como Inspector de Escuelas de la Provincia de San José. Asimismo, para 1874 ya estaba radicado en Costa Rica don Osvaldo Pochet Odio, a quien se le sumó su hermano Eduardo en 1874, originando la distinguida familia de los Pochet  (5)

A partir de 1876 y hasta 1883, fueron arribando al país los hermanos Odio Boix, Osvaldo, Ismael, Luis Felipe y José María, primos de don Rafael Odio y de los hermanos Pochet, quienes fundaron en nuestro país la familia Odio.

Los Odio en Costa Rica se dedicaron principalmente al comercio y varios de ellos, como Alberto Odio Giró, hijo de Luis Felipe Odio Boix; Prudencio y José María, hijos de José María Odio Boix, así como los Pochet establecieron panaderías de renombre en San José, como La Soledad, La Espiga de Oro, El Trigal, La Habanera y la Almendares, de las cuales existe en la actualidad la última citada, propiedad de los Pochet.

La familia Odio en Costa Rica ha generado miembros que han tenido participación, además del comercio, en la industria (recordemos El Gallito Industrial, propiedad por muchos años de don Raúl Odio Herrera, hijo de don Alberto Odio Giró), la banca (don Manuel Odio y su hermano don Aniceto fueron durante muchos años funcionarios del Banco Nacional de Costa Rica), el arte (Margarita Bertheau Odio, pintora, y Eunice Odio, poetisa), políticos (Lic. Emiliano Odio Méndez y el Lic. Emiliano Odio Madrigal, diputados en los períodos 1926-1928 y 1974-1978, respectivamente; Benjamín Odio Odio, Juez del Trabajo y Director del Registro Electoral.  De mayo de 1948 a setiembre de 1949 fue miembro de la Junta Fundadora de la Segunda República y Ministro de Relaciones Exteriores y Culto (1948-1949); el Lic. Rodrigo Carazo Odio, presidente de Costa Rica de 1978 a 1982, y la Licda. Elizabeth Odio Benito, picepresidenta 1998-2002), magistrados (el Lic. Ulises Odio Santos y el Lic. Hugo Picado Odio); deportistas (Marco Aurelio Odio Gallardo); sacerdotes (su Ilustrísimo Rubén Odio Herrera, Sexto Obispo de Costa Rica y Tercer Arzobispo de San José); y otros que escapan a mi conocimiento.

En mayo de 1891, el gobierno convino con el empresario cubano Antonio Machado Grajales traer cien familias de inmigrantes cubanos, con el fin de establecer en la región de Nicoya una colonia agrícola.

Otros cubanos asentados en Costa Rica desde 1870 fueron Mario Agüero, quien casó en Alajuela con María Leonor González Alfaro; Evaristo Agüero Varona, quien casó con Isabel Figueroa Espinach, hija del Dr. Eusebio Figueroa; Felipe González Drets, quien casó en 1886 con Ana Piza Lara; Eladio Pérez Prado, quien casó en Cartago con Rosa Sáez Sandoval; Julián Valiente Parreño, quien casó con Elvira Lara von Chamier; sus hermanos Pedro, quién casó con María Luisa Esquivel, Catalina, quien contrajo nupcias con Robustiniano Rodríguez Francisco de Paula, con Zoila Marichal, y Eladio, quien tuvo descendencia con Josefa Solano (Ver Revista Asogehi Nos. 3-4, Enero-diciembre 1997, Págs. 199-205); Gregorio Martín y de Castro, casado con María Aurelia Carranza Montealegre, hija de don Bruno Carranza; Hildebrando Martí y Medero, educador y director de centros docentes hasta 1891, cuya hija Florinda Martí casó en 1899 con mi abuelo materno Prudencio Odio Giró. (5)

La inmigración cubana ha tenido un rol importante en el desarrollo educativo, cultural e industrial de nuestro país, tanto en el siglo XIX como en el siglo XX.

2.4-Migración colombiana

Frecuentes movimientos revolucionarios en la segunda mitad del siglo XIX; la inmediata vecindad territorial; la afinidad de costumbres, religión y lenguaje, motivaron la llegada a Costa Rica, en migraciones personales, de colombianos, que desempeñaron un papel relevante en distintos campos, como la educación, salud, periodismo y jurisprudencia.

Es pertinente hacer un repaso de aquellos miembros más destacados de ese hermano país que se convirtieron en inmigrantes y llegaron a Costa Rica, pues de ellos descienden muchas familias costarricenses. (6)

En el campo del periodismo, se destacaron Alfredo Greñas, quien vino a Costa Rica en 1892 y asumió la Dirección del periódico La Prensa Libre. Casó en segundas nupcias con María Morales.  De ese matrimonio desciende la distinguida catedrática universitaria Rosa Elena Greñas; José Ricardo Casorla, de gran influencia cultural en Alajuela. Casó con Rafaela Soto,

En el sector educativo, tuvieron magna presencia Justo A. Facio, quién emigró a Costa Rica, con sus padres, en 1861. Fue, entre otros, director de centros docentes y Secretario de Estado en el despacho de Educación Pública.  Del primer matrimonio con Natalia Ulloa, se originaron las familias Vargas Facio, Facio Chacón, Facio Castro y Facio Segreda. Su hijo Rodrigo Facio Brenes, de su segundo matrimonio con Rosarito Brenes Mata, sobresalió como economista y rector de la Universidad de Costa Rica. Félix Noriega llegó a Costa Rica en 1890 y ocupó, entre otros cargos la Dirección del Instituto de Alajuela. Casó con Elisa Soto Rodríguez.

En el sector salud, tuvieron gran reconocimiento el Dr. Roberto Cortés, quién llegó a Costa Rica en 1879 y ejerció como médico en Alajuela. Contrajo matrimonio en 1882 con Fidelina Castro Ruiz. Dos de sus hijos, León y Claudio, ocuparon el primero la presidencia de la República y el segundo fue Diputado al Congreso y Administrador del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico. El Dr. Rogelio Cruz Pombo vino a Costa Rica en 1884 y ejerció en Grecia, Cartago y Liberia. Casó con Margarita Santos. El Dr. Antonio Pupo Cabiedes llegó a Costa Rica en 1854 y se radicó en Heredia. Casó con Sara Pérez. Su hijo, Carlos Pupo Pérez, fue un cirujano de gran prestigio. Don Clímaco Peña llegó a Costa Rica en 1895 con su esposa Susana Velazco. Uno de sus hijos Antonio, casó con Mariana Chavarría, quienes engendraron a Antonio, brillante médico en nuestro país.

En la jurisprudencia, destacó el Dr. Miguel Macaya del Castillo, quien arribó a Costa Rica en 1856 y, entre otros cargos, fue Presidente de la Corte Suprema de Justicia. De sus sobrinos Miguel Macaya Artuz y Juan Macaya Ibañez, descienden las familias Macaya Lachmann. Emigró también a Costa Rica, en 1888, el señor Manuel Antonio Serrano, quien contrajo matrimonio en segundas nupcias con Carlota Bonilla. Uno de sus nietos, German Serrano Pinto fue vicepresidente de Costa Rica. El general Rafael Villegas Arango, militar y periodista, llegó a Costa Rica en la década de los setenta del siglo XIX.  Secretario y hombre de confianza de Tomás Guardia. Casó con Rafaela Braun Bonilla.  Su nieto Rafael Villegas Antillón fue Presidente del Tribunal Supremo de Elecciones. El señor Laureano Albán Potes ingresó a Costa Rica en 1889. Casó con María Cordero Núñez. Su hija Ernestina contrajo nupcias con Juan Manuel Coto Arias, de quien desciende Fernando Coto Albán, quién fue Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Asimismo, bisnieto de don Laureano es el reconocido escritor nacional Laureano Albán Rivas, integrante del Grupo de Poetas de Turrialba con Jorge De Bravo y Marco Aguilar; Pedro María de León Páez Brown, abogado, quien ejerció como magistrado de la Corte Suprema de Justicia rector de la Universidad de Santo Tomás, secretario de Estado en el despacho de Instrucción Pública y relaciones Exteriores. Dé él desciende la familia León Páez, luego Páez de Costa Rica.

En el cultivo del café y en el comercio, se distinguió Teodosio Castro Angarita, quién llegó a nuestro país en 1870. Casó con Rosalía Fernández Güell. Su nieta Ivette Castro Tosi, hija a su vez de Alfredo, es miembro honoraria de la Asociación de Genealogía e Historia de Costa Rica, mientras que Norberto, también nieto, fue un distinguido historiador y genealogista.

Miguel Santiago Mathieu Varela, artesano y trabajador del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, llegó a Costa Rica en 1892. Casó con Carmen Agüero Meléndez, dando origen a la familia Mathieu Agüero. De esta familia descienden, entre otras, las familias Mathieu Benedictis, Mathieu Araya, Mathieu Quirós, Mathieu Calderón, Mathieu Guerrero, Mathieu Velázquez, Mathieu Méndez, Mathieu Badilla, Mathieu Marín, ampliamente extendidas en nuestro país. El señor Mathieu fue bisabuelo materno de los hijos de quien brinda esta exposición. (7)

Otros inmigrantes colombianos que llegaron a nuestro país durante el siglo XIX y principios del siglo XX son Luis Carlos Rodríguez Benedetti, quién caso en 1903 con Luz Quirós Quirós, hija de Justo Quirós Montero y María Quirós. Su hijo, Carlos Humberto fue nombrado el 6 de mayo de 1960 cuarto Arzobispo de San José; Pedro Manuel Revollo Samper, quien casó con Zulay Acosta Gallegos, hija del expresidente Julio Acosta García. Su hijo Julio Ernesto es académico de número de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas; Romualdo Roa Escandón, quien fundó la otrora conocida Foto Roa en San José; Ramón Castillo González, quien casó con Elena Truque, hija a su vez de Eloy Truque García, inmigrante colombiano también. Su hijo Guillermo, economista, fue Presidente Ejecutivo del Banco Central de Costa Rica; Tulio Echeverri Bustamante, quién llegó en 1897 y casó con María Yglesias Castro, hermana de Rafael, expresidente de Costa Rica. De esa pareja descienden, entre otras las familias Montealegre Echeverri, Castro Echeverri y Fernández Echeverri.

Notas:

  • (1) Herrera Balharry, Eugenio. Los alemanes y el Estado cafetalero. Editorial Universidad Estatal a Distancia, San José, C. R., 1988.
  • (2) Murchie, Anita Gregorio. Imported Spices: A study of Anglo-American settlers in Costa Rica, 1821-1900. ministerio de Cultura, juventud y Deportes, Dirección de Publicaciones, 1981.
  • (3) Álvarez Lejarza, Manuel. Doce años de influencia británica en la América Central. De 1848 a 1859. Nicaragua. Citado en Dr. José María Montealegre, Pág. 57, Meléndez Carlos. Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, 1968.
  • (4) Vargas Araya, Armando. El doctor Zambrana. Págs. 3-4. Editorial Universidad Estatal a Distancia,  San José, Costa Rica, 2006.
  • (5) Obando Cairol, Emilio Gerardo. La familia Odio en Costa Rica. ASOGEHInforma No. 5, Boletín de la Asociación de Genealogía e Historia de Costa Rica, Año 1. No. 3, octubre, 2007.
  • (6) Los datos en este aparte son tomados de Serrano B., Carlos. Aporte humano y cultural de Colombia a Costa Rica. Asociación Colombiana Costarricense, Costa Rica, 1979-1980.
  • (7) Datos tomados de estudio genealógico Los Mathieu en Costa Rica, de Emilio Gerardo Obando Cairol.

 

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