Costa Rica y la tormenta perfecta: el peor momento para otra crisis internacional

Carazo 2.0 está a la vuelta de la esquina y nosotros, como buenos ticos, seguimos discutiendo hasta que se aclaren los nublados del día sin sospechar que, si no se aclaran, era por que es un huracán categoría 5 el que nos viene encima

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Carlos Víquez Quirós, Abogado y Administrador de empresas y finanzas (Msc.).

Así como las modas que vuelven cada tantos años, los fenómenos económicos tienen comportamientos similares intercalando periodos de auge y decrecimiento cada cierto tiempo, en lo que se conoce como el ciclo económico.

Después de la quiebra de Lehman Brothers que disparó la última gran crisis internacional en el año 2008, ha transcurrido una década de estabilidad y auge económico hasta que, desde hace unos meses, varias reconocidas personalidades e instituciones del mundo de las finanzas como JP Morgan, vienen pronosticando una nueva crisis en los mercados internacionales que posiblemente explote antes del año 2020.

Muchos de los países que lideraron en la última década el crecimiento económico mundial tienden a mostrar síntomas de desaceleración económica, como Estados Unidos con la curva de tipos de interés invertida (inversiones a corto plazo con rentabilidad superior a las de largo plazo) o China con exceso de deuda externa.

A estos síntomas y a las guerras comerciales del Presidente Trump, el Brexit y la fuga de capitales que han mostrado países emergentes y que deprecian sus tipos de cambio, se le suma la jornada caótica sufrida esta semana en Wall Street y que ha tenido repercusiones desastrosas en otras bolsas internacionales.

Si bien, según el FMI, la capacidad de absorción de los “shocks” ha aumentado y los “stress test” muestran que hoy los bancos son más sólidos que hace una década, de presentarse una crisis, hoy en día, la peor parte es que el mundo está endeudado, actualmente la deuda de los Estados y las corporaciones internacionales representan un 220% del PIB mundial, lo que significa un 60% más de deuda que en el año 2008.

CON LA GUARDIA BAJA, UNA NUEVA CRISIS INTERNACIONAL PODRÍA SER CATASTRÓFICA PARA EL PAÍS…

Aún peor, es que Costa Rica no se encuentra preparada para enfrentar un posible resfrío de la economía internacional. Con la guardia baja, una nueva crisis internacional podría ser catastrófica para el país.

Cuando en el año 2008 se presenta la crisis financiera internacional, Costa Rica se encontraba en una posición privilegiada para enfrentarla, contábamos con superávit fiscal, ostentábamos calificaciones de riesgo país con grado de inversión, deuda moderada y un PIB previo a la crisis que crecía a tasas superiores al 7% anual.

En aquel entonces, el Presidente Oscar Arias, previendo el impacto directo a la crisis que se avecinaba, conceptualiza y echa a andar el famoso “Plan Escudo” que aumenta el gasto del gobierno como una medida para intentar mantener el producto interno bruto en cifras positivas. Más allá de entrar en éstos párrafos en una discusión de si dicho plan funcionó o no, o si fue o no el precursor del actual déficit fiscal, lo cierto es que dicho aumento en el gasto de gobierno permite que el PIB no se desplome gravemente y logra paliar los efectos sentidos en la población de una crisis tan grave como la que se hubiese podido presentar de no haberse aplicado.

Actualmente la situación de Costa Rica es precaria y de presentarse una crisis económica internacional nos encontraría con la guardia baja y aún discutiendo en la Asamblea Legislativa por el plan fiscal y con los sindicatos en huelga. Estamos igual que si viviéramos en la costa, escucháramos la alerta de un tsumani que se avecina y nos pusiéramos a discutir sobre si evacuar hacia la montaña en carro o en bicicleta.

Con impuestos altísimos que no contribuyen a la reactivación económica, el espacio fiscal agotado y en situación crítica, calificaciones de riesgo país que no llegan al grado de inversión lo que hace que la deuda se encarezca, deuda pública subiendo de forma incontrolable y, debido al riesgo que representa, con cada vez menos personas dispuestas a prestarle dinero al Estado, una producción raquítica y altas tasas de desempleo, hacen, que en conjunto, se tenga el coctel necesario para que, en caso de una crisis internacional, se presente la tormenta perfecta en Costa Rica.

En este punto de la historia, muy a mi pesar, como lo he mencionado anteriormente, el plan fiscal es absolutamente necesario, lastimosamente el gobierno no ha tenido tino manejando el discurso con los sindicatos ni ha dado muestras de interés real de reducción del gasto que se quedó corto con las primeras propuestas que realizó al principio de la administración.

Cerrar instituciones o fusionarlas ya no es una opción, es imperativo, es necesario reducir el tamaño del Estado por que simplemente no podemos pagar un Estado tan grande. Empecemos por lo obvio, acabar con instituciones que ya no cumplen ninguna función como Racsa o el CNP y eliminemos otras, o fusionémoslas, que cumplen funciones duplicadas como el Banhvi y el Invu.

Carazo 2.0 está a la vuelta de la esquina y nosotros, como buenos ticos, seguimos discutiendo hasta que se aclaren los nublados del día sin sospechar que, si no se aclaran, era por que es un huracán categoría 5 el que nos viene encima.

El autor es Abogado, Licenciado, Máster en Administración de Empresas con énfasis en Mercadeo y Máster en Finanzas, Máster en Business Research postgrado en Data Science y Big Data.
Blog: Carlos Víquez Quirós

 

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