Cristina Fournier: de costa a costa

Una visión estética de nuestra riqueza natural

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María Enriqueta Guardia Yglesias.

“Nosotros los artistas caminamos por la vida maravillados del mundo que nos rodea. Nos deleitamos al observar la naturaleza de las cosas, buscando la esencia de lo que nos gustaría interpretar”. Cristina Fournier

Nacida en Costa Rica, Cristina Fournier Beeche se gradúa en la Escuela de Bellas Artes en 1960, después de haber cursado un año en la Academia de San Andrea en Italia. Al casarse, fue a vivir a Nueva York donde trabajó como ilustradora, diseñadora de tarjetas y en la industria textil.

Al volver a Costa Rica en 1968, se dedicó a la enseñanza del arte.

Durante esos años de mi vida en que la intensidad de mi trabajo como maestra y la convivencia con muchachos jóvenes ávidos de aprender, exigieron de mí un gran esfuerzo, también me formaron. Muchas noches las pasé en blanco, ilustrando libros para la editorial Lehmann, preparando lecciones, corrigiendo exámenes”. C. Fournier

Pero se retira para poder dedicar su  tiempo exclusivamente a la pintura.

Podemos estar pensando en  cómo resolver nuestra  próxima obra; en cómo proyectarla. Visualizar en nuestra imaginación y después transferir a nuestro consciente inmediato lo que deseamos lograr. Lo vemos, lo sentimos, lo escuchamos. Respiramos su presencia, hasta que esta se vuelve dolorosa si no la podemos transferir, de lo que ha crecido en nuestra imaginación, a una realidad tangible. Este proceso puede ser un instante o puede llevar mucho tiempo en madurar. Lo que brota de nuestro subconsciente, formándose en nuestro consciente y  gestándose  luego, con esfuerzo y trabajo, en una realidad”. Cristina Fournier

Su trayectoria pictórica revela una indiscutible coherencia conceptual y temática que se puede persibir a través de la obra.

El artista busca a Dios  tratando de crear o recrear lo intenso de su momento. Busca la esencia de las cosas, analizando lo vivido. Transporta la idea a su forma material de expresión.  Esta expresión cargada de sentimiento marca la técnica que desea usar.  Si las personas supiesen lo difícil  que es crear y las muchas horas que toma transportar una idea o una imagen al mundo real, se darían cuenta del enorme trabajo que es producir una obra de arte. Cuando ven la obra de arte les parece hermoso y fácil.  Pero no es así. 

Muchas veces los artistas parecemos distraídos y lejanos, pero quizás estamos pensando en nuestra próxima obra, planteándonos los problemas, visualizando en nuestro consciente, cómo se flexiona un brazo, cómo se ve un escorzo y en qué posición o ángulo queremos proyectar la perspectiva, los espacios, los planos y el momento en el día en que deseamos situar nuestra obra.   Es igual en la obra literaria, en la música o en la escultura.

Las obras arquitectónicas, las ciudades, las carreteras y finalmente,  cualquier proyecto que el hombre emprenda, debe tener siempre esa misma febril intensidad; ese pensamiento que se gesta uniendo lo observado con el magnífico espacio de la imaginación y que después se transporta al mundo real. Todo hombre es artífice de su momento y de su realidad.  Esta creación es la gesta de la humanidad”. C. Fournier

Aunque esta pintora ha sido conocida en el medio artístico nacional, básicamente como acuarelista, maneja también con maestría la técnica del óleo, capturando el mundo que la rodea y proyectándose con una variada temática, pero privilegiando el paisaje.

 

Esta pintora ha sabido plasmar en el objeto natural, al igual que Emil Span, la relación de la ciencia con la de la composición pictórica. Artista y amante de la naturaleza y de la flora y fauna nacionales, se ha llegado a convertir en una versada observadora de las plantas y animales que nos rodean. Los pinta con los ojos del pintor en todo su esplendor estético, pero también con la visión científica, detallando la forma, el colorido y el contexto donde viven ya sea la selva, la playa o su jardín. El valor documental es importante y posiblemente con la desaparición sistemática de los bosques y áreas naturales, algunas de estas especies sólo se recordarán  a través de pinceles como los suyos, los de Emil Span o simplemente por una vieja fotografía.

Qué variedad biológica, qué multitud de formas, qué privilegio escuchar el canto  silencioso de la selva”.

“Ese primer cuadro  de unas orquídeas miniatura que habíamos encontrado en un bosquecillo cerca de un rio de aguas heladas en las faldas de el Volcán Poás, lo pinté lleno de bruma, con las siluetas de los árboles en el  bosque umbrío. Muchas veces llevaba especímenes de helechos y líquenes y poco a poco la selva se me fue grabando en la memoria y en el corazón.” C. Fournier

Su temática, además de la fauna, flora y el paisaje, ha  abarcado temas  de nuestras tradiciones como es el caso de las peleas de gallos.

“Para mí esta valentía y éste espíritu agresivo que tiene el gallo, es una actitud que en cierta manera representa la dureza y la dificultad de la vida.  Yo respeto su espíritu tenaz y el vigor para aguantar los golpes”. C. Fournier

A su vez, es de los pocos pintores que incursiona en el retrato de acuarela.

“Antes en la escuela aprendimos que en Costa Rica había dos estaciones: lluviosa y seca.  Hoy, después de recorrer nuestra campiña, primero con mi abuelo, después buscando inspiración para mis paisajes, creo que se olvidaron de notar una estación más. Desde fines de diciembre, después de las Navidades, al secarse nuestras praderas, brotan muchas flores silvestres, los potreros se cubren de Santa Lucía, margaritillas y dientes de león.  Las enredaderas florecen y pierden sus hojas los poró extranjeros, encendiendo sobre los cafetales sus coronas anaranjadas.  Siguen las jacarandas con su dulce tono azul y después todos los robles de sabana: blancos, rosados y ciclamen – es un regalo para los ojos!… De madrugada nos despiertan los críos de los yigüirros aprendiendo a cantar, y las bandadas de pericos hacen fiesta entre los maizales. Las piapias vuelan riéndose. Todos anuncian  la estación más linda, nuestra Primavera Tica” C. Fournier

En sus trabajos se manifiesta una gran dibujante, sin embargo no utiliza lápiz para trazar sino pinta directo al lienzo con el pincel y con muy poco retoque, al estilo que utilizaron los impresionistas.

“Para mí cada tela en blanco es una nueva aventura: un nuevo reto, algo que estudiar, trabajar y plasmar. Hoy ví en el jardín una nueva mariposa: era negra por arriba pero debajo tenía en sus alas superiores dos manchas de un azul ultramar iridiscente; en sus alas inferiores dos ruedas concéntricas parecían dos pequeños ojos que me miraban. Pensé en cómo introducirla en un cuadro. Luego busqué en el jardín alguna planta cuyas flores tuviesen algún color que pudiese combinar”.

A su vez es casi expresionista en la temática de gallos, sobretodo en el movimiento que logra con grandes y acertadas pinceladas, pero crea cuadros más realistas y con detalle cuando pinta orquídeas, flores o paisajes.

“Quico Quirós viéndome pintar con atención al detalle, me dijo que tenía que aprender a manejarlo con inteligencia, discriminando su uso, para no caer en una redundancia”.

 “Don León Pacheco nos enseño la estética desde el punto de vista conceptual: la mecánica de los espacios y el movimiento intrínsico de la pintura”. C. Fournier

Organiza sus cuadros mentalmente generalmente con una composición de triángulos activos. El uso magistral de la perspectiva y la profundidad, el gran dominio de la forma, la mancha y el color, son sus mejores armas de batalla junto con la la fuerza expresiva que logra trasmitir en su obra.

“La concepción del  peso del espacio balanceando las formas, y la importancia del trazo del pincel manejado tanto en la escritura como en la pintura lo capté de las lecciones de estética de Hilda Chen Apuy”.

Ha mostrado más de ochenta exposiciones individuales en distintos países del mundo, captando el ambiente y los colores de los más diversos paisajes. Casi toda su obra se encuentra en museos y colecciones privadas.

“Los Fournier somos andariegos”. “Lo bonito era cabalgar sin rumbo fijo, a lo que encontrásemos y volver con los ojos llenos de paisajes”.

Patacaliente y perseverante como ha sido, Cristina Fournier además de haberlo recorrido, conoce y ha pintado nuestro país DE COSTA A COSTA.

Estoy muy contenta de ser mujer y de haber logrado viajar, y, llevando mi caja de pinturas al hombro, he cantado a la vida con mi pincel”. C.Fournier

 

María Enriqueta Guardia Yglesias
La autora es académica, curadora de arte, autora de diversos artículos y obras sobre artes plástica y directora del proyecto pinacoteca digital PINCEL

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