Cristóbal Colón en Costa Rica

Son las circunstancias del proceso de conquista, años después, y de penetración en el territorio nacional, a partir de 1519, con el afán de dominación, que los indígenas ofrecen resistencia a la violencia de qué eran objeto, violencia que se mantiene, de distintas formas durante todo el período de la conquista y aún de la colonia.

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Vladimir de la Cruz, octubre 2017.

Con frecuencia, y es lo más común, señalar que el Gran Almirante, Cristóbal Colón, estuvo en la Isla hoy conocida como La Uvita, al frente del Puerto de Limón actual, que los indígenas del Caribe llamaban Quiribrí, cuando realizaba su cuarto y el último de sus viajes, sobre la costa centroamericana, viaje que había iniciado en Honduras y que lo termina en Panamá.

En tierras hoy costarricense estuvo Cristóbal Colón 11 días, desde el 25 de setiembre  de 1502, cuando llegó a estas costas. Este cuarto viaje lo hizo zarpando desde la Martinica, En este viaje llegó a la isla Guanaja, cerca del Cabo de Honduras, el cual bautizo con el nombre de Gracias a Dios. Aquí empezó a recorrer la costa hondureña y luego la nicaragüense, hasta llegar ese 25 de setiembre a Cariari, hoy Limón. Esta islita de Quribrí la bautizó La Huerta.

El 5 de octubre continúo su viaje hacia el sur, hacia Panamá, hasta la Bahía de Zorobaró, en Veragua, que hoy se le llama Bahía del Almirante en su honor.

Los viajes que hacían los conquistadores, y también los colonizadores, en muchas ocasiones fueron recogidos por escribientes, y por historiadores contemporáneos de los conquistadores. Del cuarto viaje de Cristóbal Colón tenemos varios relatos.

Uno, el de Pedro Martir de Anguería, en el libro “Décadas  el Nuevo Mundo, Primera Década Oceánica. Década Tercera, Libro IV, Capítulo II. Prosigue el almirante su viaje hacia Costa Rica y animales de más allá”. Otro relato es  del hijo de Cristóbal Colon, Hernando Colón, que trata este viaje en el Libro “Vida del almirante don Cristóbal Colón, en su capítulo XCI “De cómo el Almirante pasó la costa de Oreja por el Cabo de Gracias a Dios y llegó a Cariay, y de lo que allí hizo, y vio”. Otro, que escribió sobre el viaje del Almirante fue Fray Bartolomé de las Casas en su “Historia de las Indias”, en los capítulos XXI y XXII. Del mismo modo lo hizo Antonio de Herrera, quien fuera Cronista Maior de su Majestad, de las Indias y su cronista de  Castilla, en el tomo II, Libro quinto, Capítulo VII, el cual se titula “Que el almirante prosiguió su navegación i descubrió a Portobelo”.

En 1884 el historiador León Fernández, a quien le debemos importante recopilación documental histórica costarricense, escribió “El Pueblo de Cariari”, artículo que su hijo, otro gran Historiador, Ricardo Fernández Guardia, publicó el 27 de noviembre de 1887 en el periódico La República, donde confirma la estancia de Colón en Cariari y su salida el 5 de octubre hacia Zorobaró, donde llega el 6 de octubre. León Fernández señala que tal vez sea difícil precisar el sitio de asentamiento del pueblo de Cariari, sosteniendo él la tesis que se podía encontrar “a la boca del Río Reventazón o del Matina…o en lo que hoy es puerto de Limón, a juzgar por la isla Quiribrí que se hallaba frente al pueblo de Cariari”.

Así las cosas, Cristóbal Colón estuvo en Costa Rica  desde el 25 de setiembre al 5 de octubre del  1502. Desde su paso por Costa Rica hasta el descubrimiento del océano Pacífico, en setiembre de 1513, por Vasco Núñez de Balboa, Costa Rica fue desatendida  e ignorada por los españoles, a pesar de que en 1508  la Junta de Navegantes de Burgos crearon las Gobernaciones de Veragua y Urabá, que comprendía desde el Cabo de Gracias a Dios hasta  la mitad del Golfo de Urabá. A partir de 1513 se empezó a poner más atención a Costa Rica. Con la llegada al Océano Pacífico se intensificaron las expediciones de conquista hacia el sur y norte, y el 18 de octubre de 1519 se llegó al Golfo de Nicoya después de pasar Punta Burica y el Golfo Dulce. A partir de este momento se inicia el proceso de conquista de Costa Rica hasta el asentamiento de los españoles en el Valle Central.

De su estancia Cristóbal Colón nos dejó una visión de la Costa Rica de ese momento, y de la cultura indígena que le tocó tratar.

De los relatos narrados por estos autores tenemos los siguientes datos:

1.- La zona de Quribrí era de un “ambiente” que “recreaba la naturaleza”, y por la riqueza de sus naturaleza la llamó “La Huerta”, que “parecía un vergel deleitable”.

2.- Que Cariay Colón la llamó Mirobalano, por el árbol que era común en la región, un árbol que los españoles conocían de frutos rojos, amarillos o negros, con un tamaño no más grande que una ciruela, que se usaba para asuntos medicinales como para teñir, en tintorería. Cariai lo ubican a la par de un “graciosísimo río”.

3.- Que los habitantes en “tierra firme eran de la mayor gente, país y sitio que hasta entonces habían hallado”

4.- Que en la playa se presentaron cuando llegaron unos 300 indígenas, armados de dardos, de arcos y flechas, con macanas y varas de palma, cuya punta iba  armada con huesos o espinas agudas de peces…“con muestras de querer defender su tierra”.

5.- Que los indígenas eras pacíficos y hospitalarios, que esperaban ver qué querían los españoles “la gente nueva”.

6.- Que los indígenas querían establecer contacto, el que se hizo una vez que mostraron que iban en paz, para lo cual a nado llegaron “para hacer tratos y permutar objetos”.

7.- Que unos y otros no se entendían por el idioma

8.- Que los objetos que se cambiaron los indígenas los dejaron en la playa “sospechando que esos regalos tendrían alguna trampa”, porque los españoles tampoco quisieron recibir lo que los indígenas les llevaron. Los objetos de los españoles eran “mantas, camisetas”, los de los indígenas “aguillas de guananí…oro muy bajo que llevan colgado al cuello

9.- “Tanta cortesía y tanta benignidad, que dar les gustaba más que recibir”.

10.- Enviaron a los españoles  dos muchachas doncellas de elegante figura, acompañadas de un viejo,  “una de ocho años y otra de catorce”, de contextura fuerte, la cuales se  las podían llevar, “sin muestras de dolor o tristeza”…”viéndose entregar a gente tan extraña”. Colón las hizo vestir y les dio de comer. Estas, como las demás mujeres, se cubrían las ingles con una venda de algodón, que tal es la costumbre de las mujeres cariarenses y la de los hombres ir desnudos”. Colón las hizo vestir, les dio regalos para sus padres y las devolvió, “para que los indígenas entendiesen que no eran gente que solía usar mal de las mujeres”.

11.- Los españoles hasta el segundo día de estar en Quribrí llegaron a la playa, con la intención de “reconocer la población…, sus costumbres y naturaleza, junto con la calidad de país”.

12.- En la playa Colón le pidió a un escribano que hiciera un relato, de los que hablaban. Los indígenas al ver el papel y pluma, “se alborotaron de tal forma que la mayor parte se dio a la fuga…por el miedo de que estuvieran hechizados con palabras o signos”.

13.- Que los indígenas al acercarse a los españoles les esparcían humos con “ciertos polvos y con sahumerios”

14.-Colón tomó dos, entre siete hombres para que aprendieran el español y ellos el “cariai”, por ser “estos los indios de más razón que en todas partes se habían  encontrado”, además de quererlos para “guías en aquella costa”, lo que provocó una movilización de indígenas para impedir que se los llevasen

15.- Cogieron un mono y un jabalí que se pelearon en el barco, ganando el mono que ahorcó al jabalí.

16.- Observaron grandes ranchos o chozas, “palacios grandes”, de madera y cañas. En uno de ellos “también los de Cariai conservan, desecándolos en parrillas, los cadáveres de sus próceres y sus padres, envolviéndolos  en hojas de arboles…los bosques y las selvas les sirven de sepulcro”. Vieron tres cadáveres en este estado, “sin mal olor, y envueltos en paños de algodón”. Y sobre las sepulturas “había una tabla en la que estaban esculpidos algunos animales, o la figura del que estaba sepultado, adornado con muchas joyas”.

17.- Que en Cariay y Quiribrí aprovecharon los españoles para repara los navíos.

Así, es claro que nuestra comunidad indígena al momento de la llegada de los españoles era de gente pacífica, amigable, que vivía en grandes chozas, donde compartían varias familia, más de cien personas, de la región eran los más “cultos”, conocedores de varias lenguas indígenas, y con conocimientos de “medicina”, que les permitía preparar y mantener cadáveres por algún tiempo antes de su sepultura.

Colón, su hermano, el Adelantado, que fue el primero en tocar suelo costarricense, y los españoles que estuvieron en Quribrí y Cariai opinaron positivamente sobre nuestra cultura aborigen que allí encontraron. Los indígenas los recibieron como “iguales”, con prudencia, pero como “iguales”.

Son las circunstancias del proceso de conquista, años después, y de penetración en el territorio nacional, a partir de 1519, con el afán de dominación, que los indígenas ofrecen resistencia a la violencia de qué eran objeto, violencia que se mantiene, de distintas formas durante todo el período de la conquista y aún de la colonia.

En sus cuatro viajes Colón no llegó a tener conciencia de haber llegado a un continente. Su muerte se produjo en 1506. Un año después, en 1507, cuando se publicó el Planisferio, un mapa, de Martín Waldseemüeller, se denominó a estas tierras América.

Se dice que el primero en tener conciencia de esta dimensionalidad continental, y de que estas tierras no pertenecían a las Indias,  fue Américo Vespucio, otro gran navegante, que empezó a divulgar esta idea, por lo que en esos primeros mapas se hacían referencias a las “tierras de Americus” o el “Nuevo Mundo”, de donde derivó el nombre que hoy lleva el continente. Américo Vespucio había hecho viajes siguiendo las rutas de Colón  entre 1497 y 1503, y en 1504 y1505 se publicaron sus cartas que hacían ver esta nueva situación. En España se usó el nombre de Indias y de Indias Occidentales todavía hasta el siglo XVIII.

Colombia terminó, más tarde, siendo denominada así en honor al Gran Almirante.

Para esta época ya se conocían los continentes de Europa, Africa y Asia, ya señalados en el mapa de Ptolomeo, que en estos años tuvo una reedición actualizada. Los otros continentes de acuerdo a las tradiciones mitológicas se denominaron en consideración a dioses, así, Europa debe su nombre a una ninfa de la que se enamoró el Dios Zeus, Asia se le consideraba la madre de las fuentes y de los ríos, quien era hija del Dios Océano, quien dio  origen, a la vez, a Oceanía. Africa es por su origen etimológico griego una región que significa “cálido, expuesto al sol”, y por su origen latino responde al Dios Africanus, con el que se referían al viento del suroeste. Originalmente,  se usó este nombre de Africa para la parte norte del continente, para la región de Cartago, la más cercana a Sicilia.

 

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