¿Cuál es el futuro del PLN? – Parte II

Este artículo forma parte de un documento que contempla cinco partes, cuya temática general es analizar el futuro del Partido LiberaciónNacional (PLN) a la luz de la trayectoria política de la organización en el contexto del país. Por su relevancia, actualidad y conocimiento del autor, LaRevista considera importante para el lector recibir este tipo de información.Para los efectos, estaremos publicando todos los días martes un capítulo del trabajo de Walter Coto Molina, ex Secretario general de ese partido y ExPresidente de la Asamblea Legislativa. La Revista

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Walter Coto Molina. 

La raíz de los problemas.

Así entonces la renovación pasa por examinar la raíz de los problemas que tiene el partido. No es lo mismo examinar los problemas que padece el Partido Liberación Nacional, que determinar las causas y raíces de sus problemas. No es lo mismo verificar, por ejemplo, que en Liberación Nacional hay problemas de corrupción, que profundizar en serio acerca de las razones por las cuales existe esa pérdida de honestidad  en  algunos líderes ,   militantes  y funcionarios de Gobiernos liberacionistas. No es lo mismo constatar que en Liberación Nacional hace tiempo que no hay ideas innovadoras, que examinar las causas por las cuáles no se producen esas ideas. No es suficiente verificar que el Partido ha perdido líderes de luces largas, que entender por qué desaparecieron los creadores de horizontes. No es lo mismo constatar que el Partido dejó de “leer la calle”, que profundizar en las razones por las cuales se produjo esa carencia interpretativa. Tampoco es lo mismo constatar, por ejemplo, que los miembros del partido que están llegando a muchos gobiernos locales, no son los más aptos para ejercer esos cargos, que reflexionar sobre  el por qué está ocurriendo esa carencia de competencia, de idoneidad y hasta de legitimidad, que  debilita tanto a la agrupación a nivel local. Finalmente, no es lo mismo determinar que hay excelentes miembros del partido con espíritu crítico constructivo, que no se animan a opinar, porque la disidencia se convierte en ostracismo político, sin que el Partido haga nada por recuperar a quienes se han alejado. Lo que trato de decir, es que se debe tener claro, que, para renovar el PLN, hay que ir a la raíz de sus problemas.

Yo pregunto; ¿se está reflexionando sobre eso? ¿Se está yendo a la raíz?

Innovación y renovación de la conciencia.

Es muy complicado, por ejemplo, que el Partido pretenda recomponerse, sin sustentar ideas renovadas y renovadoras. En el siglo XXI el partido que es incapaz de dar origen a ideas innovadoras no tendrá éxito. La innovación es esencial al mundo en que vivimos. La empresa que no innova perece. El Partido que sigue haciendo más de lo mismo, que es reactivo, que vende casi solo su pasado,  desaparece más temprano que tarde. Liberación Nacional tiene el desafío de parir nuevas ideas, propuestas y proyectos. Desde luego para innovar hay que imaginar. No puede haber renovación sin innovación.

Pero también tiene que haber una renovación de la conciencia. Es difícil pensar en renovación, si sus dirigentes y militantes no se renuevan en sí mismos, es decir si no hay una corriente de criticismo interno, que despierte la conciencia de los liberacionistas hacia niveles superiores de compromiso político con el país. Renovarse asimismo implica ser transparente y honesto consigo mismo. Es un acto profundo de responsabilidad personal y de reconocimiento sincero de las faltas cometidas.  En el Partido hay que ver también el reflejo de propios errores, por lo que es fundamental corregirse a sí mismos. Es utópica una renovación, si a lo interno no se habla claro, y si no se deja el cálculo, las malas costumbres políticas, los hábitos contrarios a la ética, la feligresía oportunista, y el electoralismo enfermizo como un mal del pasado.

La renovación real no es una declaración de principios escrita en un manifiesto. Es esencialmente una determinación de aniquilación personal y colectiva de los egos, de los vicios, de los actos de corrupción, del clientelismo y de los pecados políticos que hemos cometido.

Refundar el Partido es esencialmente un acto interno de despertar la conciencia personal, colectiva,  partidaria y nacional. Se pueden hacer mil congresos, y dos mil reformas estatutarias, pero si los dirigentes en todo el territorio nacional, no deciden actuar con los más altos estándares éticos y políticos, y con las mejores ideas, la llamada renovación será una simple tomadura de pelo y agravará el destino del partido.

Renovar el Partido no es simplemente asearlo, es tomar la determinación de no ensuciarlo. Se puede recorrer el país con la palabra renovación y mejoramiento en los labios de los dirigentes,  pero si no hay ejemplo, si no hay estudio, si el interés personal prevalece en las decisiones, si no hay valentía para hablar con claridad aunque no guste, si no hay compromiso de tener una participación política edificante y sana, entonces, la llamada renovación será solo una broma de mal gusto.

Una familia se renueva cuando se renuevan sus miembros. Ese es un compromiso estrictamente personal y colectivo.  Es una tarea mayúscula e inmensa. Es preciso llamar la atención sobre ella, porque esa es una exigencia fundamental, para que el Partido sea diferente y contribuya decididamente a mejorar la calidad de la participación política.

En Liberación Nacional es preciso aprender más del ejemplo, que del precepto.  El buen liberacionista no es aquel que se dice socialdemócrata, sino más bien aquel que con sus actos políticos y públicos,  no haya avergonzado a su familia, al partido ni al país. Esos son los dirigentes que deben promoverse. Esos son los líderes que necesita el país. En lo personal, hace tiempos empecé a desconfiar de aquellos que se declaran repetidamente socialdemócratas. Prefiero mil veces aquellos que sin decirlo,  actúan en su vida diaria de ciudadanos o de dirigentes, con honestidad, con sentido de justicia, con solidaridad, con humildad, con tolerancia, con amor al prójimo. Esos son para mí,  los ciudadanos de verdad  que construyen los partidos y el país.

Algunas razones de los problemas que padece el PLN.

Los problemas que padece Liberación Nacional  son prácticamente  de dominio público, pero es  importante precisar algunas razones de esos problemas.

Envejecimiento.

Sin duda que el partido  ha perdido vigor, aunque siga activo en lo electoral. Tampoco se observa en él, un re-cambio importante de líderes.   Su ideario es gelatinoso y hasta melancólico.

¿Por qué ha envejecido el PLN como organización, como fuerza creadora de ideas, como entidad inspiradora, como herramienta para producir bienestar al mayor número, cómo se proclamó en sus inicios?

Creo que hay múltiples razones.

Una de ellas, es el envejecimiento demográfico.  El Partido se quedó sin  liderazgos jóvenes que proyectaran el Partido hacia el porvenir. Al Partido le faltó claridad de preparar  relevos con competencia política. La militancia liberacionistas por edad, en cada uno de los cantones y distritos del país, está constituida esencialmente por adultos y hasta muy adultos. La juventud del Partido no es muy numerosa, y los espacios para la gente joven son más simbólicos que reales. Me dirán que sí hay juventud, y que existe fuerza verde, y otros grupos, pero son muy pocos, y no tienen incidencia real en la vida partidaria. El país no los conoce, y al interior del Partido al igual que en otras fuerzas políticas,  son dóciles políticamente. No hay empuje de las nuevas generaciones, no hay posiciones nacionales propias de la juventud que impacten la política del país y la vida del Partido. No hay sangre nueva que estremezca de vez en cuando el debate interno, ni las estructuras del poder. La poca juventud del partido es muy silenciosa, carece de vigor, de propuesta, no se percibe con carácter, no exige ni parece combativa, es más bien una juventud calculadora y “obediente “a los liderazgos de turno. Ni siquiera hay dirigentes jóvenes fogosos. Seguro hay gente buena, pero no se ven ni se oyen, ni se sienten.   La juventud liberacionista perdió fuelle, se ha sometido a menudo a intereses de tendencias, se entregó a la rutina electoral, dejando de cuestionar en serio como colectivo, muchas de las conductas que la agrupación ha asumido desde los gobiernos liberacionistas. ¿Cuáles son las posiciones fecundas y claras de la juventud del Partido respecto de los  grandes problemas nacionales?  Creo que poco se conocen, o no existen, o si existen, no son trasmitidas a la ciudadanía. ¿Perciben los costarricenses la existencia de una juventud liberacionista cuestionadora, constructora, dinámica, creadora? Creo que no. Pareciera que los jóvenes costarricenses están teniendo mayor sintonía con otras fuerzas políticas del país, que con Liberación Nacional. ¿Se ha preguntado el Partido por qué?  Además el Partido dejó de alimentarse de los nuevos espacios demográficos que ampliaran sus cuadros. El padrón electoral costarricense es cada vez más joven, y poco o nada, ha hecho Liberación Nacional, para incorporar esa realidad evidente y manifiesta a su organización.  En la Costa Rica de hoy es imposible tener éxito electoral y político sin tomar en cuenta la nueva demografía.

Pero el envejecimiento no es solamente un dato demográfico. Hay también un envejecimiento político. Liberación Nacional ha mantenido formas y estilos de hacer política que no corresponden a una sociedad abierta como la que tiene nuestro país. Se quedó petrificado. Para una nueva realidad, una manera distinta de hacer las cosas, pero el partido no lo ha hecho. Se ha proseguido con focos de corrupción,  ausencia de transparencia,  ineficiencia en la gestión pública,  clientelismo, o el uso indebido del poder para citar cinco ejemplos. Desprenderse de la vieja política es todo un desafío.  Pero ese desprendimiento  no se hace por decreto o por una mera declaración de un órgano partidista, o de un dirigente. Es un proceso colectivo, donde los hechos son los que van definiendo  y perfilando esa voluntad real de cambio. “Dime que haces y cómo lo haces,  y te diré quién eres”.  El Presidente Solís,  por ejemplo,  reiteradamente  habló  en su campaña de desechar la vieja política, pero en su Gobierno, la vieja política se hizo una política más vieja. Ese discurso la gente no lo compra, si no lo ve expresado en los hechos de manera precisa.

Actualmente la gente no ve solo el mensaje, se fija incluso más, en el mensajero. Los mensajeros del nuevo Liberación Nacional no pueden ser solamente los mismos de siempre. La renovación de caras es un imperativo. La percepción es fundamental.

En el campo de las ideas, Liberación Nacional ha venido “chupando rueda “caminando sobre las olas políticas del pensamiento uniforme que circula en el mundo, y renunciando a la creatividad o fusionándose con sus contendores gratuitamente.  No hay una propuesta país interiorizada, colectiva,   trabajada, evaluada,  y parida. Hay un desconcierto ideológico no precisamente derivado de los documentos surgidos de los  Congresos partidarios, sino  más bien de las distintas acciones generadas y puestas en práctica por gobiernos y fracciones liberacionistas. El problema no es tanto qué hacer, sino cómo hacerlo, y Liberación ha fallado muchísimo en el cómo. Además cuando sale una idea creativa la ignoran y la  desaparecen. ¿Qué idea realmente nueva ha generado el Partido en los últimos 40 años?

Hay también una incompetencia gerencial que ha limitado severamente la capacidad de hacer obra de calidad, que satisfaga a la ciudadanía cuando se ha ejercido el poder en períodos recientes.  Ha habido  quebrantamiento de la ética política, y carencia de voluntad e inteligencia para examinar juiciosamente y con objetividad, instituciones que fueron sagradas en el pasado liberacionista, pero que requieren cirugías y reconstrucción a la luz de los nuevos tiempos.

Liberación Nacional está perdiendo el ahora.

Vivir demasiado del pasado es un signo inequívoco de envejecimiento. Liberación Nacional habla mucho de las glorias del pasado. Cuando se escucha un discurso, o una conferencia dictada por un liberacionista, el setenta por ciento de su contenido se dirige a recrear el pasado, y a inventariar todas las obras y las instituciones que se construyeron en sus gobiernos. Lo trágico es que el Partido por estar viviendo del pasado, está perdiendo el ahora. La pérdida del ahora, es la pérdida del partido, porque a la población lo que realmente le interesa es vivir bien el presente. Nunca en la historia de la humanidad,  hemos vivido más  el presente, que en la sociedad actual, y esta realidad debe mover a los partidos políticos para modificar sus estrategias de acción.  Todo futuro salido de la boca de un político, los habitantes lo asumen  con desconfianza. Lo que importa es el aquí y el ahora, porque es  todo lo que la gente tiene. El pasado fue presente para aquellos que lo vivieron, nunca nada ocurrió en el pasado, siempre ocurrió todo en el presente, es decir en el ahora.

Tengo la impresión que Liberación se ha olvidado del presente, por estar recurriendo en demasía a glorificar el pasado. Que no me entiendan mal. El registro histórico de hechos, actos y decisiones relevantes del pasado debe celosamente cuidarse, pero nada de ello tiene ya realidad propia. Nunca ha habido en la vida del partido un momento en que no fuera el ahora, y a ese tiempo debe volver Liberación Nacional si quiere renovarse.  Tiene que sacudirse de la necesidad psicológica del pasado para hacer la obra del presente y  recuperar identidad.  ¿Cuál es, por ejemplo, el planteamiento serio de Liberación Nacional para enfrentar la ineficiencia institucional del Estado Costarricense del presente? ¿Cómo atiende Liberación Nacional la necesidad de que haya una banca para el desarrollo,  que realmente sea eficiente y productiva para la economía nacional?  ¿Por qué no se debate en serio si el país debe usar el gas natural y los hidrocarburos que tenemos en nuestro suelo, o no? ¿Por qué teme, por ejemplo,  Liberación Nacional debatir internamente, si el país debe convocar una Asamblea Nacional Constituyente?  La verdad es que en el partido no hay debates de fondo concretos, sistemáticos,  y bien organizados sobre la problemática del presente.  El partido se ha venido quedando enamorado del pasado, cuando su obligación es atender los problemas del presente. Desarrollar un estado de conciencia del ahora, implementando una estrategia presencial, resulta un imperativo categórico de sobrevivencia.

Continúa…

El autor es Abogado, catedrático, ha sido Diputado y Presidente de la Asamblea Legislativa.

Ver la nota de Walter Coto acerca de la lista de grandes contribuyentes

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