¿Cuál es el futuro del PLN? – Parte V y final

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Walter Coto Molina.  Liberación Nacional es hoy un partido  que tiene mayoría relativa de  representación política,   cuando se compara con las demás fuerzas que alcanzaron curules legislativos.  En el período 2018-2022, tiene la fracción más grande en la Asamblea Legislativa aunque es minoría frente a la suma de los demás. Digamos que es la minoría más mayoritaria. Es además el  Partido con más Alcaldes y Regidores en todo el país. Sin embargo esa fortaleza podría ser  relativa y llamar a engaño.  Su liderazgo político se ha debilitado y de no reinventarse podría disminuir aún más su porcentaje de participación electoral.  Hay una percepción  que es un partido viejo, que va en declive, y con niveles de corrupción preocupantes,  tanto a nivel nacional, como local.  Eso es así, y no se debe esconder. Incluso muchos partidos nuevos de nivel cantonal y nacional están siendo fundados y trabajados con militantes que fueron del PLN.

Pero también en Liberación Nacional hay recursos humanos muy calificados y gente muy sana,  que podrían estar a la altura de las nuevas demandas políticas que requiere la agrupación,  para servirle con devoción y vocación al país.  Pero hay que brindarles espacio, y además ellos deben abrirse paso. El país merece mientras sean necesarios los partidos, que éstos sean de calidad,  para que haya muy buenos gobiernos.  Liberación Nacional debería empeñarse en ser mejor y en deshacerse de los comejenes que padece. Así tendría camino  para brindar nuevos aportes sustanciales al país.

Estas reflexiones francas y sin cálculo llevan ese propósito. Siempre debemos buscar que las intermediaciones políticas sean ojalá excelentes. En el caso de Liberación Nacional solo tendría futuro, si es capaz de mejorar a partir de un ejercicio auténtico de autocrítica interna,  y del surgimiento de un nuevo espíritu visionario,  que contemple la consideración de un conjunto de variables imprescindibles para un resurgimiento, el cual por ahora y a la distancia se ve seriamente comprometido. Liberación no puede cifrar su futuro en los malos gobiernos de sus oponentes. Algunos dirigentes ya hablan  que como el PAC está fabricando malos gobiernos, la gente va a levantar sus ojos hacia el PLN. Esa apreciación es incorrecta. El Gobierno de Luis Guillermo Solís no fue un dechado de calidad, y los ojos de la población al final se volcaron a Restauración Nacional y al PAC. No es sobre las debilidades de los opositores,  que Partido debe resurgir. Es más bien sobre la base de sus propias fortalezas,  las cuales tendría que  crear,  para asegurarse un futuro. Tampoco es una reforma estatutaria la que va a sacar al Partido de sus dificultades electorales. Esa tarea podría ayudar en algo, pero es absolutamente insuficiente por todas las razones que hemos explicado antes.

¿De qué depende entonces el futuro del PLN?

A mi juicio,  dependerá de los diez  elementos que enumero a continuación:

1- De su capacidad para trabajar en la superación de la democracia capturada.

A mí entender Liberación Nacional  tiene que rebelarse de nuevo. Debe  volver a ser atrevido. No es un buen signo de salud, que un partido se sienta conforme y conservador, en una sociedad que está profundamente enferma. Hay demasiadas injusticias en nuestra idílica democracia costarricense,  que merecen un levantamiento de conciencia de los actores políticos. Hay muchas desigualdades como para que el PLN repose en los brazos de los grupos  de diverso tipo, que  desean mantener beneficios injustificados. Los privilegios acumulados se encuentran en los regazos de muchos sectores, desgraciadamente  todos ellos en contra de la población menos aventajada. Liberación tiene que enfrentar esa democracia capturada. El pueblo costarricense no merece que su modo de vida en democracia sea capturado ni por las llamadas derechas egoístas, ni por las izquierdas fanáticas. Si al partido que nació siendo un espacio de convergencia democrática de todos los sectores, lo capturaron algunos, y lo han puesto al servicio solo de un lado, ese Partido debe reaccionar para desatorarse,  y enderezar su camino hacia un modelo de  sociedad inclusiva y profundamente democrática. Ojalá un día tengamos realmente un partido, cualquiera que sea,  que vuelva a interesarse en serio por rehacer los equilibrios sociales.

2- Del cambio de percepción que tiene  la ciudadanía  del partido.

Su futuro va a depender muchísimo de su capacidad de alzada, y de la  percepción que la gente tenga de él, para lo cual requerirá una estrategia especial.  Si la percepción no cambia, porque el partido no es capaz de cambiar, nada cambiará. El Partido tiene que estudiar a fondo la percepción que la ciudadanía tiene de él,  y elaborar una estrategia como corresponde. En la actualidad  es visto cómo un partido en declive, con altos grados de corrupción,  viejo y sin propuesta política, acomodado a intereses de privilegio,  y separado de los sectores populares. Si esa percepción sigue prevaleciendo  entre los costarricenses,  le va a costar mucho  encontrar el camino del futuro.

3-De su capacidad de estudio y de formación de un capital humano íntegro.

El cambio implicará además hacer un esfuerzo de estudio auténtico  y riguroso,  para comprender  la nueva sociedad y los problemas del país. Nadie puede en serio, por ejemplo,  formular verdaderas soluciones a problemas estructurales de salud, de pensiones, o de educación si  no hace un ejercicio de construir un escenario de costos de 30  o más años en cada uno de esos temas. Sin ese trabajo, todo se hace a ciegas.

El Partido también deberá renovar su capital humano y en especial sus dirigencias,  tendrá que recuperar la capacidad de articular y representar a toda la población sin exclusiones, deberá redoblar sus esfuerzos para proponer legisladores que tengan capacidad para proponer y aprobar normas transformadoras, y obviamente deberá recuperar la capacidad de gobernar llevando al poder  líderes éticos, competitivos, soñadores, comprometidos, con un inquebrantable  entendimiento de trabajar en favor del  interés de todos los habitantes. Liberación Nacional debe incorporar liderazgos frescos, con buena formación no solo profesional, sino política, que le den frescura al partido. Esencial será la renovación de líderes con estándares éticos que no ensucien la política, ni por supuesto al partido. Recuperar la honestidad como bandera del Partido, pero no en las palabras, sino en los hechos es su gran desafío. Muchas decisiones y acciones puede promover el Partido en esa dirección, sin en verdad quiere recuperar la vocación de servicio público.

4-De su capacidad para plantear  y ejecutar proyectos de transformación que impacten la sociedad.

Evidentemente su futuro dependerá en mucho,  de la capacidad que tenga para plantear proyectos de transformación. De lo contrario se jode. Cuando enfatizo propuestas transformadoras,  me refiero a aquellas que realmente impacten y orienten la sociedad mejorando las condiciones institucionales, materiales y espirituales de la población, sin exclusiones vergonzosas. Transformar implica apuntar a una nueva forma, es pasar de la oruga a la mariposa, sacudir la sociedad de las injusticias,  de las ineficiencias y de las corrupciones, para plantar nuevos espacios de equilibrios sociales y de productividad del aparato público y privado. Liberación no solo debe pensar en administrar el país, sino sobre todo en transformar a Costa Rica. El dirigente, o la agrupación que logre iluminar un nuevo rumbo para una sociedad que está angustiada y desorientada como la nuestra,  harán historia y prestarán un servicio incalculable  al país.  El Partido no puede seguir haciendo política tipo claro oscura.  Tiene que ir a las causas, tiene que proponer reformas estructurales,  porque ya Costa Rica no aguanta más parches y  remiendos, ni seguir pateando la bola hacia delante de una manera irresponsable.  Debe formular ideas para transformar el alambicado y disfuncional aparato público, en una institucionalidad eficiente, democrática y moderna, claro está,  con una visión,  no de pulpería, sino holística. Debe proponer reformas sustanciales a la integración, organización y funcionamiento de los poderes del Estado, de modo que estos operen mejor en la nueva realidad. Para esa nueva realidad, el Partido debe pensar en una nueva legalidad, y en este punto debe debatir y formular una posición clara sobre la necesidad o no,  de una Nueva Asamblea Nacional Constituyente. Debe repensar un nuevo modelo de desarrollo que rompa con el paradigma mesetero y centralista que nos aprisiona a todos  en el área metropolitana y algo muy relevante, tiene que diseñar un nuevo proyecto de democratización de la sociedad y de la economía, porque hay un sentimiento potente de exclusión  y de injusticia social. Hay una clase media que se empobrece, fenómeno que sin duda  está minando la cohesión social de modo preocupante. En países como Francia con los “gilets jaunes” estamos encontrando,  que hay corrientes mucho más profundas que lo que se mira en superficie.  Hay una lucha global también por la justicia y contra las discriminaciones. En ese contexto Liberación Nacional no puede permanecer impávido.

5-De su capacidad de imaginar e  innovar en política.

El futuro del PLN implica que está obligado a sembrar de nuevo, pero ahora en el  terreno  del siglo XXI.  Sembrar es también generar nuevas ideas, innovar y crear  propuestas políticas frescas. En ese ámbito quizás le sea útil, organizar un evento anual nacional, una especie de TDX político de ideas innovadoras, que permita que muchos costarricenses puedan participar con propuestas creativas en el ámbito político, económico, social y ambiental. El PLN debe parir proyectos frescos para renovar la casa. El agua de manantial debe bajar y recorrer todos los tejidos del Partido. Estamos en la era de la innovación, y hay que fortalecer ese elemento de la nueva sociedad. Liberación no puede seguir al margen, rememorando el pasado, y sin visión de futuro.

5- De su capacidad de entender que la gente no come socialdemocracia.

Voy a decir una herejía para muchos, que ojalá reciba el beneficio de la reflexión, por parte de quienes me leen sin fanatismos.  El futuro del Partido Liberación Nacional va a depender mucho del destete de vivir de la etiqueta de ser socialdemócrata. Hay que preguntarse,  qué significa eso para la gente común, para el ciudadano de carne y hueso. Esas etiquetas de partidos viejos, como izquierdas, derechas, socialcristianos, socialdemócratas, liberales, neoliberales, populistas, y otras, ya no le mueven los tejidos a la gente. La población solo quiere que los gobernantes  en conjunto con la sociedad,  propicien la solución a  sus problemas. A los habitantes no les dice mucho la etiqueta. Lo que sí les dice, es la solución. La gente no come socialdemocracia, ni socialcristianismo, ni neoliberalismo, ni otras doctrinas políticas. Más bien los habitantes a menudo sienten que esas doctrinas se los terminan comiendo a ellos. El ciudadano emboscado en una presa, o que se levanta a las tres de la mañana para obtener un número en una clínica,  o que le dan una cita médica a 4 o 5 años plazo, o que es asaltado en un bus, nada le dice si el gobierno tiene tal o cual etiqueta. Esa exquisitez doctrinaria podría ser un bocado pequeño burgués. La gravedad de los problemas que padece el ciudadano es mil veces más relevante que el pedigrí doctrinario. Hay que ser práctico. Son los proyectos, y su concreción los que deben ir definiendo la visión de una fuerza política.  Incluso hay mucha gente  que poco creen en las llamadas izquierdas justicieras, que terminan siendo izquierdas explotadoras,  o en derechas libertarias que resultan opresoras.  Hay socialdemocracia  en el mundo expresándose en la práctica como derecha pura, y hay liberales ortodoxos con ideas y proyectos del socialcristianismo y hasta de izquierda. Hay dirigentes que  caen en la trampa y dicen,  yo me defino liberal nacionalista, o socialcristiano progresista, o socialdemócrata de izquierda. Imagínese. Eso le entra flojo a la gente. En fin, la volatilidad electoral es también volatilidad de corrientes políticas. En la tómbola hay números revueltos de toda clase. Los partidos que sobrevivan el futuro serán más pragmáticos. Se les percibirá por la calidad y la capacidad para generar proyectos que le resuelvan los problemas a la gente y punto.  Quizá una buena idea sea la de desechar esas etiquetas,  y afianzar más bien lo que he llamado,  la doctrina de la conveniencia nacional. Los partidos y sus dirigencias deben proponer ideas, propuestas y proyectos, no porque sean socialdemócratas  liberales, o de izquierda, sino sencillamente porque le convengan al país. Obviamente lo que le conviene al país es el bienestar de la gente. A ello  debe apuntar toda política pública.

6- De su capacidad de volver a ser una familia ejemplar.

El futuro del Partido estará también asociado a que vuelva a ser familia, donde el respeto a las ideas francas de unos y otros se refuerce, pero tejiendo lazos afectivos y cognitivos, que mantenga la unidad de propósitos de las diferentes corrientes, y liderazgos que se generen al interior de la agrupación. A menudo el principal enemigo del partido, es  el partido mismo representado por sus líderes y militantes, algunos ultrasensibles sin justificación.

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En esas condiciones,  ese partido  jamás podrá ser coherente en labores de gobierno o de oposición. Será un retazo de ocurrencias aisladas. Ser una familia política íntegra es un gran desafío, pero necesario para generar confianza en  la ciudadanía. Como lo he dicho antes, debe crear nuevos usos para combatir los abusos, y eso se hace primero al interior de la agrupación. No puede ser ni parecer que se encuentra secuestrado. Debe abrirse a que nuevas generaciones y costarricenses lleguen a sus tiendas con absoluta confianza y libertad. Como lo he dicho antes, el partido necesita nuevos trajes, y que sea ventilado con aires frescos, en un clima de inteligencia emocional y de apertura total.

7- De la capacidad de usar las tecnologías  digitales para la democracia total.

El futuro del Partido estará también condicionado a la capacidad que tenga para incorporar  el uso de las más  sofisticadas tecnologías,  para comunicarse con la ciudadanía y su militancia de manera legítima y expedita. Ninguna propuesta del Partido deberá carecer de consulta previa a la ciudadanía para conocer su criterio. Tampoco deberá omitir rendir cuentas y resultados de  las políticas públicas y proyectos en curso o ejecutados  a la población, usando para ello  las herramientas tecnológicas. Incluso si propone  hacer, por ejemplo,  un puente en una comunidad, los dirigentes y representantes del partido, deben consultar de modo directo a esa comunidad sobre el proyecto, usando las diversas aplicaciones que ofrecen las nuevas tecnologías. Debe incorporar entonces la democracia digital al quehacer político.

8- De las luchas que libre por la justicia social y contra las desigualdades de todo tipo.

Su futuro dependerá igualmente de las luchas que dé el partido a la par de los sectores que reclaman igualdad de oportunidades  y justicia en todos los sentidos. Dependerá del compromiso que asuma con la gente de la calle, y de los que más sufren. Hay luchas impostergables para un partido  que quiera recuperar la bandera de la justicia social, que nos conviene a todos. Me refiero a temas concretos como el altísimo costo de las medicinas en Costa Rica,  que representa una vergüenza nacional. Es una gran injusticia. Racionalizar esos precios es una hermosa lucha.  También el tema de los altísimos costos del financiamiento de tarjetas de crédito, donde hay empresas del sistema financiero que se dejan hasta un 4 % por ciento mensual   de los ingresos de sectores medios pobres, y clase media.  Se aprovechan de la poca cultura financiera de nuestros compatriotas y de la indiferencia de las dirigencias políticas,  con lo cual parte importante de  sus ingresos, van directos a engrosar las utilidades finales de los pocos socios dueños de esas empresas, algunas de las cuales paradójicamente como se publicó recientemente,  declaran cero utilidades al fisco costarricense usando incluso mecanismos legales.  Es fundamental revolucionar la Banca Pública, la cual se ha desnaturalizado,  ya que ahora  funciona como banca privada con tasas de interés a veces mayores que la banca privada.   El país necesita una Banca Pública que sea de realmente desarrollo, que financie proyectos de todos  sectores para crear riqueza, y que no se concentre en carteras enormes destinadas especialmente al consumo.

9-De la diferenciación  que logre en el nuevo mercado de competencia electoral que presenta el país.

Liberación Nacional ya no se puede ufanar de “mangonear “el escenario político como lo hizo antes. Muchos partidos han surgido y vienen más en el 2022. Serán más de veinte agrupaciones nacionales, y algunos de ellos peleando banderas que otrora fueron de Liberación Nacional y que han quedado abandonadas.  El mercado no solo es abierto y numeroso, es volátil y mezclado de tonos y sabores, de intenciones y banderas.  En ese escaparate, el partido tiene el reto de diferenciarse como un buen producto, con los mayores atributos de presentación  para que los electores lo miren y lo  compren cuando venga el domingo de la verdad. Es probable que también surjan coaliciones electorales.  A nivel local la lucha electoral será parecida. Nuevos partidos y actores cantonales forjaran representaciones que no existieron antes. Se afirma que en el 2020 podría haber más de cien partidos territoriales. Muchos de ellos muy motivados por ganar espacios electorales que antes se dividieron los partidos tradicionales. Muchos de ellos se autodefinen como partidos de centro, de centro izquierda, de centro centro, de centro derecha, en fin espacios que antes ocuparon el PUSC y el PLN con cierta comodidad. Comprender ese nuevo mercado electoral para singularizarse de modo atractivo y optar por el favor del electorado es un enorme reto, del cual dependerá también el futuro del PLN. Tendrá probablemente  que morder polvo de nuevo y ser humilde,  para reinventarse con nuevos bríos, valores y conocimientos en el marco de una realidad muy distinta de 1951,  cuando se firmó su fundación en la finca la paz en San Ramón.

10-Del entendimiento que tenga de los grandes desafíos del planeta en el siglo XXI.

Liberación Nacional tendrá que entender los retos del siglo XXI para ser una opción para  la nueva época. Caso contrario será sepultado. Tendrá que estudiar a fondo  la nueva estructuración de los   mercados laborales, los desafíos de las nuevas tecnologías en energía, en la robótica, en la inteligencia artificial, en el internet de las cosas, en  los algoritmos y las “ autonomías “ del trasporte, de los cuerpos de seguridad, los apps en medicina, en la nueva agricultura, en el mundo jurídico, los retos del cambio climático, la recomposición de los códigos mentales, el rompimiento de las intermediaciones, la irrupción de la nueva cultura, la generación de necesidades antes nunca expresadas, la revolución de las ciencias y de las comunicaciones, en fin el nacimiento de una sociedad que está empollando hacia un curso aún no bien determinado.  Liberación tendrá como cualquier otro partido que quiera orientar y liderar el país, acercarse en serio a conocer y descifrar la nueva realidad, los grandes ejes que la componen, y el tejido de relaciones mundiales que se entrelazan en ella.

Termino diciendo que el futuro del Partido lo veo  muy comprometido. Sin embargo hay que entender que,   ese futuro está inmerso  en un escenario donde por el momento no se ve ninguna otra opción política,  que pueda decirse que esté a la altura de los requerimientos de calidad política  y de las necesidades,  que exige la situación del país. En general y por todos lados,  lo que hay en la ciudadanía es una enorme frustración partidaria.  Pero mal de todos, no puede ser consuelo de tontos. Por ahora la impresión que tengo,  es que le va a ser muy difícil a Liberación Nacional recuperarse,  y que su futuro dependerá de la atención que preste  a muchas de las observaciones puntuales presentadas en estos artículos.

 

Walter Coto Molina
Es Abogado, catedrático, ha sido Secretario General del PLN así como Diputado y Presidente de la Asamblea Legislativa.

 

 

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