Fizkes / Shutterstock

Muchos de los que nos dedicamos a la enseñanza contamos con una experiencia acumulada a lo largo de los años. Se compone de todo lo que hemos aprendido en la práctica y que nos ha permitido perfeccionar la teoría, nuestras bases del conocimiento. Su transmisión puede acelerar el proceso de cualquier docente que empieza, ahorrando el “ensayo y error” en muchas ocasiones.

Un mentor, según la RAE, es un maestro, guía, tutor, consejero, preceptor, instructor, educador. Nos referimos, en este caso, a profesores y profesoras con experiencia que puedan ayudar a otros docentes que empiezan su carrera, facilitando y acompañando en su proceso.

Las mentoría para docentes se lleva a cabo cuando la persona está contratada y pertenece a la organización. Por ejemplo, al docente recién incorporado se le asigna una persona de referencia que le acompañe durante el primer año laboral. Se reúnen periódicamente, estableciendo entre ambas un plan de reuniones; el mentor o mentora escucha las necesidades y le ayuda a situarse en el centro, ofreciendo recursos, señalando la formación inicial que necesite. Además, puede darse el caso de que se realice una observación por pares, es decir, que entre al aula un par de veces a observar y pueda dar una opinión constructiva de lo observado.




Leer más:
Talento, motivación y prestigio: bases para la formación y selección de los futuros maestros


Cómo poner en marcha la mentoría para futuros docentes

Son varios los beneficios de participar en una mentoría para docentes durante unos meses o un año antes de comenzar con la tarea en solitario. Pero no todo el mundo vale para ser mentor: es importante que sea una persona que cuente con experiencia y conocimiento, buen comunicador, inspirador, motivado, que sepa escuchar, íntegro y comprometido.

La elección de mentores es un proceso crítico que debe garantizar que los mentores seleccionados sean competentes. Pueden ser voluntarios (autocandidatura), elegidos por compañeros o identificados por la dirección. Se tienen que haber definido unos criterios mínimos para los candidatos (por ejemplo, contar con más de cinco años de experiencia, historial de efectividad en docencia y evaluaciones de desempeño positivas, habilidades interpersonales y conocimiento de las metodologías pedagógicas y prácticas de gestión de aula). Entre los criterios de selección están la capacidad real de apoyo, la disponibilidad de tiempo y el compromiso con el desarrollo profesional.

Acompañar en un proceso de mentoría para docentes requiere desarrollar un vínculo y cuidarlo. Escuchar a la persona con sus idas y venidas y desarrollar un proceso de corregulación, en donde el mentor, por el h echo de acompañar imprime a la relación un barniz de seguridad y confianza. Este vínculo tiene que ser saludable, no dependiente, pero si constructivo y enriquecedor.

Beneficios de la mentoría para futuros docentes

  1. Se acelera el proceso de aprendizaje. La persona que comienza una mentoría para docentes aprenderá lo importante y las claves que le van a permitir hacerse con el alumnado y manejar la clase, la interacción y el clima, a través de la observación directa de las estrategias que el mentor pone en marcha. Además, en el acompañamiento pueden identificar las áreas específicas en las que el docente en formación necesita apoyo y diseñar estrategias de desarrollo personalizadas. El mentoring mejora la práctica profesional, enriquece la personal y retiene a los docentes en la profesión. Es como una danza en la que el crecimiento personal y profesional van de la mano.

  2. Se genera un vínculo positivo. Contar con una mentoría para docentes genera un vínculo que ayuda a la persona novel en los primeros años de carrera profesional. Este vínculo no solo nutre profesional y personalmente a la persona que comienza, sino también al mentor. Cuando se crea y cultiva un espacio de confianza, el camino de la menoría se recorre en común y aporta beneficios a ambos participantes.

  3. Supone un apoyo emocional. La carrera docente puede ser estresante y desafiante. Las mentorías para docentes puede proporcionar apoyo emocional, ayudar a los nuevos docentes a manejar el estrés y la ansiedad, y ofrecer un sistema de apoyo durante los primeros años de enseñanza. Acompañar desde la amabilidad y con una mirada compasiva favorece la seguridad.

  4. La integración es mejor. Uno no se encuentra sólo en el centro, sino que se encuentra acompañado, lo cual ayuda a combatir el aislamiento y fomentar la colaboración. Al proporcionar apoyo y orientación, las personas que acompañan pueden ayudar a los nuevos docentes a superar los desafíos iniciales y encontrar satisfacción en su carrera. La conexión social en el entorno laboral es vital para una mejor integración, y compromiso.

  5. Retroalimentación constructiva. Es fundamental que las valoraciones y aportaciones del mentor se apoyen en las fortalezas y sean apreciativas de lo que cada persona aporta en el aula, al departamento y al centro.

  6. Creamos cultura de colaboración: la labor de mentoría y acompañamiento tiene una consecuencia para la organización: la interconexión entre los miembros del equipo docente.




Leer más:
¿Qué pueden hacer las universidades para mejorar los resultados de PISA?


Experiencias de la mentoría para docentes en otros países

En educación primaria y secundaria es donde más se a avanzado con los programas de mentoría, especialmente con aquellos profesores que comienzan su carrera en escuela vulnerables. En Europa, entre un 20 % y un 30 % de los profesores abandona las aulas en los cinco primeros años de su carrera, y el 9,5 % lo hace en el primer año. La evidencia sugiere que esto podría solucionarse con programas de mentoría y apoyo que no requieran mucho tiempo ni dinero.

A nivel mundial, las experiencia de mentorías se realizan con enfoques diferentes:

  1. Estados Unidos. Los programas varían significatimente entre estados y distritos. Los componentes principales se basan en una mentoría individual, con observaciones en el aula, retroalimentación y talleres de desarrollo profesional.

  2. Japón: lo realizan en equipo compartiendo mejores prácticas.

  3. Australia: se apoyan en el entrenamiento de crecimiento, observaciones y retroalimentación, apoyo en planificación y gestión.

  4. Finlandia: el modelo de mentoría para docentes es colaborativo, enfocándose en el apoyo mutuo y la reflexión conjunta.

  5. Singapur: cuenta con un modelo que incluye mentoría y desarrollo profesional continuo como componentes clave para mejorar la enseñanza.

  6. Canadá: apuesta por realizar una tríada compuesta por las figuras de un mentor, un aprendiz y un observador por pares.

En definitiva, la mentoría para futuros docentes están adoptándose en cada vez más países y pueden ser un elemento clave para evitar abandonos en una profesión vocacional pero no exenta de dificultades.

Además de lo anterior, el beneficio principal reside en el acompañamiento por parte de un experto en un proceso que ayuda a la persona y al mentor. Enriquecimiento, aprendizaje continuo y… caminar juntos.


Este artículo forma parte de una colaboración con Santander Open Academy, una iniciativa global de Banco Santander que ofrece a cualquier persona acceso a formación para mejorar sus competencias profesionales y su empleabilidad. Incluye cursos 100% subvencionados, contenidos de calidad gratuitos y becas con universidades e instituciones líderes de todo el mundo. Más información en www.santanderopenacademy.com.


The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

Publicado originalmente en The Conversation

The Conversation

Por The Conversation

The Conversation US surgió de preocupaciones profundamente arraigadas por la calidad cada vez menor de nuestro discurso público, y del reconocimiento del papel vital que los expertos académicos pueden desempeñar en la arena pública. Independiente y sin fines de lucro, es parte de una red global de redacciones que se lanzó por primera vez en Australia en 2011. The Conversation comenzó sus operaciones en EE. UU. En 2014 y ahora también publica en Canadá, Reino Unido, Francia, Indonesia, África y España. así como Australia.