Daniel Baldizón-Chaverri: Larga vida a la abolición del ejército

Gracias Don Pepe

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Daniel Baldizón-Chaverri, Periodista.

Las fuerzas armadas de Costa Rica, a finales del siglo 19 pasaron de tener en 1874, 15 mil efectivos a casi 50 mil hombres en armas a finales del año 1900.

Ya entre 1823 y 1870, nuestro país, “resolvió” sendos conflictos internacionales usando las vías de hecho, o sea, lo que el derecho internacional humanitario, define hoy día como “conflictos armados convencionales”. Sin embargo, el proceso de debilitamiento de las fuerzas armadas costarricenses toma forma  a partir de 1921, cuando el gobierno central empieza a cambiar el rumbo de los dineros públicos restando  al ejército, recursos  y trasladándolos a la educación y a la salubridad pública, había desde entonces, una política no escrita de fortalecer las áreas más urgentes del país, en desmérito del estamento militar castrense, eso sí, el estado -simultáneamente- procedió a destinar más fondos  a las fuerzas policiales.

Ya en 1948, nuestro ejército, se encontraba sumamente débil, apenas contaban con armamento, adolecían de una adecuada organización interna; tenían serias carencias económicas y como consecuencia de lo anterior, no tenían un desarrollo efectivo de sus funciones y en suma, poca incidencia a nivel superior del gobierno. Entre marzo y abril de 1948 se desencadenó la Guerra civil, causada principalmente por la anulación de las elecciones de 1948 por parte del Congreso, el cual no reconoció el triunfo del candidato de la oposición Otilio Ulate Blanco. Esto propició la revolución que llevó al poder a José Figueres Ferrer, durante 18 meses y como presidente de la Junta Fundadora de la Segunda República, administró con sapiencia al país, Don Pepe, acompañado de un puñado de jóvenes, marcaron la senda del desarrollo del país a través de la emisión de mas de 1500 decretos que perfilaron a Costa Rica, aún, hasta nuestros días.

Figueres, al llegar al poder, se encontró con un ejército en total desorganización, sin materiales bélicos, y las escasas armas que tenían eran inservibles, por ello, decide el 1° de diciembre de 1948, disolver el ejército en un acto simbólico realizado en el Cuartel Bellavista, donde demolió de un mazazo una almena de la pared oeste del cuartel.

Hace más de 70 años de ese momento mágico, que marcó hasta, para los más escépticos, el rumbo de un país con acento marcado en educación y salud. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces y hasta ahora, algunos detractores de don Pepe, acusan a otros de la autoría de la abolición, a teorías conspirativas que Don Pepe evadió y bueno, historias tras historias que no encontraron eco en nada mas que los enemigos de siempre, hablando incoherencias sobre los prohombres de la patria. Lo que, si es cierto, es que las nuevas generaciones, por un error del modelo educativo, ya no solo no recuerdan a Don Pepe y a sus hombres, en donde por cierto había muchas mujeres combatientes también…!  ,sino que de forma insólita, y como en cualquier país autocrático, manipulan los textos escolares y reescriben la historia, tratando de darle al actual partido en el gobierno, cualidades y atributos que jamás podría tener, sencillamente, porque en los momentos cruciales de la historia patria, NO EXISTÍAN…!

Craso error también, es olvidar el legado de Don Pepe, demócrata por excelencia y único General triunfador, que abolió voluntariamente su propia fuerza armada, caso inédito (sino único) en la moderna historia de los pueblos…! Pues, lo cierto es que la herencia de Don Pepe, hoy día festinada o peor aún olvidada por propios y extraños, limitando su recuerdo al canto triste de un corrido, que un día encendió pasiones y alimento esperanzas  y hoy es el triste recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue…!

Don Pepe es mucho mas grande que el partido que luego fundó, sin falsos poses y vestido de la mayor de las humildades, se preocupó siempre por los que menos tienen, filósofo y autodidacta, no dudó en asociarse con exitosos empresarios españoles radicados en Costa Rica y -así como era- ideó enlatar la olla de carne, para que la gente tuviera acceso a comidas completas y hasta una lata (olla improvisada) para calentarla. Sostuvo siempre Don Pepe que las enfermedades de los “guilas” entraban por los pies (a ese tiempo, la mayoría de  los ticos, andaban descalzos) por eso,  creó los zapatos “Figueres” que sobreviven al día de hoy, un tosco zapato bueno pero no cómodo ni estético, de cuero de chancho y un hule duradero en su suela y como siempre pensaba en una comida barata y nutriente, inventó la “Incaparina” un atol espeso que se podía diluir en agua o leche y que contenía todos los necesarios nutrientes para una balanceada dieta…! Huelga indicar que no fueron especialmente exitosas sus aventuras, pero -eso sí- retratan a un hombre que, por ser padre de Costa Rica, fue un padre ausente de sus hijos, que, hasta el final de sus días, le llamaron Don Pepe, no Papá.

Don Pepe, apoyo todo esfuerzo democrático en el continente, y además refugió a todo demócrata que -huyendo de su país- requería un lugar, donde guarecerse…! Ello, le ganó la animadversión de  las dictaduras militares de entonces y el corazón y simpatía de grandes latinoamericanos, que luego, merced a que se acabara la larga y oscura noche de las dictaduras, florecieran las democracias, y los otrora refugiados políticos, accedieran a la primer magistratura en sus países de origen, tal vez, una de las más claras luchas, fue la de “sacar” a los Somoza de Nicaragua, así en 1979, con claro apoyo de gobierno democráticos, los sandinistas triunfaron, y es claro, notorio e histórico, que en alguna de las celebraciones del 19 de julio, Don Pepe en el uso de la palabra, empezó a regañar al hoy dictador Daniel Ortega, quién, no se atrevió a cortarle la palabra y con una sonrisa socarrona, se hizo el loco…! Suerte diferente corrió en Cuba, donde además de arrancarle el micrófono, lo invitaron a irse del país…! Por una situación muy similar a la vivida en Nicaragua…! Pero,  a Don Pepe no lo callaba nadie.

Hombre de centro como era, abrazó  la socialdemocracia, tesis  política que defendía el estado benefactor y empresario (entre otras tesis progresistas para la época), ese modelo de desarrollo hoy agotado, sirvió para que las generaciones de costarricenses pobres, accedieran a salud, educación y vivienda digna y activaran los procesos de movilidad social, tan ausentes en países de nuestro atribulado continente…!

En suma, Don Pepe es una historia aún en construcción, le debemos todavía y pareciera que para siempre, las batalla a favor de “los que menos tienen” y la lucha eterna para construir un país de oportunidades, todas las generaciones venideras, debieran de ser familiares de la figura señera y solidaria de José Figueres Ferrer, catalán, enamorado de Costa Rica y que es de los pocos políticos costarricenses que  tuvieron el valor y la decencia de practicar lo que predicaban y que hizo de su amor a Costa Rica, una forma de vida…!

 


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