Daniel Cohen: La batalla por la derecha francesa

The French presidential election in April will almost certainly be decided in a second-round contest between the incumbent, Emmanuel Macron, and one of the right-wing candidates. Much therefore will depend on the performance of potential spoilers like Éric Zemmour, the French version of Donald Trump.

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PARÍS – Hace apenas unas semanas, la elección presidencial francesa de 2022 parecía un hecho consumado: el presidente Emmanuel Macron volvería a derrotar a Marine Le Pen del partido de extrema derecha Agrupación Nacional. Si bien Le Pen recibió un tercio de los votos en 2017 –un logro que habría sido impensable diez años antes-, ninguna persona razonable apostaría a que se impusiera a Macron en 2022.
Sin embargo, en política nunca está todo dicho. Debido a los nuevos acontecimientos, la elección –que se decidirá en dos rondas el 10 de abril y el 24 de abril- será mucho más abierta y competitiva de lo que se pensaba en un principio.
Un nuevo factor es la candidatura de Éric Zemmour, una versión francesa de Donald Trump que anteriormente cobró atención como comentador de televisión en la versión francesa de Fox News (CNews). Zemmour, un nacionalista anti-inmigrantes, denuncia con frecuencia la “corrección política” e insiste en que uno tendría que tener derecho a decir que alguien es negro, con lo cual en realidad se refiere a que uno debería tener derecho a ser racista.
Al igual que Trump, pero a diferencia de Le Pen, Zemmour apunta a unir a los votantes de la clase trabajadora y al establishment conservador detrás de la promesa de menos impuestos y de una reforma de la administración pública. Pero si bien su misión es clara, su ejecución deja mucho que desear. Por ejemplo, perdió de inmediato a muchas votantes femeninas con declaraciones como “las mujeres son el objetivo y el botín de todo hombre talentoso que aspira a ascender en la sociedad”.
Luego, Zemmour incomodó a la derecha tradicional al sugerir que el líder colaboracionista francés de la Segunda Guerra Mundial Marshal Philippe Pétain en realidad había querido salvar a los judíos franceses sacrificando a los extranjeros. Zemmour también sostuvo que las víctimas de un atentado terrorista en una escuela de Toulouse no eran realmente franceses porque fueron enterrados en Israel. En respuesta a la indignación que causaron estas declaraciones, hizo hincapié en su propio origen como judío argelino cuyos padres sufrieron la ley anti-judíos de Pétain. Pero el daño ya estaba hecho.
A pesar de estos “errores” –o quizá por ellos- Zemmour ha venido teniendo un resultado en las encuestas apenas por debajo del 15%. Si bien esto lo coloca a la par de Le Pen para la primera vuelta, en definitiva, implica que ha perdido toda posibilidad de ser electo. La pregunta, entonces, es quién se quedará con los votantes que ha logrado atraer. ¿Se aferrará a su base electoral o les dirá a sus votantes que apoyen a Le Pen? En este segundo escenario, su carrera presidencial podría terminar fortaleciendo a la candidata a la que más ha perjudicado hasta ahora. Pero muchos de sus seguidores también podrían inclinarse por la derecha tradicional, que ha estado ansiosamente buscando una figura capaz de alinear a los votantes de la clase trabajadora con los intereses de las élites.
Eso nos remite al segundo factor importante que ha complicado la carrera. Luego de una primaria bien organizada, el partido conservador tradicional, Les Républicains, recientemente respaldó la candidatura de Valérie Pécresse, la actual presidenta del Consejo Regional de Île-de-France y ex ministra de Educación y Presupuesto en la presidencia de Nicolas Sarkozy.
Pécresse derrotó a su contendiente, Éric Ciotti, por un margen de 20 puntos. Antes de la primaria, Ciotti dejó en claro que votaría por Zemmour en lugar de Macron si ésa fuera la opción. Pero desde entonces ha respaldado a Pécresse, colocándola a la cabeza de una potencial alianza entre los conservadores tradicionales y los votantes de derecha más radicales que representa Ciotti. Las encuestas ahora muestran que Pécresse podría resultar electa si llega a la segunda ronda. Mucho dependerá entonces de si Zemmour debilita lo suficiente a Le Pen en la primera ronda como para sacarla de carrera y mandar a Pécresse a la segunda vuelta.
La izquierda francesa, por su parte, está básicamente perdida en acción. Fragmentada hace cinco años, cuando el electorado respaldó el programa centrista de Macron, la izquierda ahora parece representar sólo a alrededor del 25% de los votantes, cuya alianza está dividida entre tres o cuatro candidatos que apenas se hablan entre sí. Al igual que la derecha, la izquierda enfrenta el mismo desafío de recuperar a la clase trabajadora y a la clase media; pero, a diferencia de la derecha, no ha encontrado una manera creíble de hacerlo.
Atrás quedaron los días en que los trabajadores industriales probadamente respaldaban al Partido Comunista. El perfil de los votantes de clase trabajadora que han sido atraídos por la extrema derecha es muy diferente. La mayoría trabaja en empleos de tipo artesanal y están sociológicamente más cerca de los jefes de pequeñas empresas que de los operarios fabriles de antes. Muchos son trabajadores autónomos como enfermeras privadas o conductores de camiones, como las figures emblemáticas del movimiento gilets jaunes (chalecos amarillos) que se manifestó contra el aumento del impuesto a los combustibles propuesto por Macron a fines de 2018.
Mi propia investigación con Yann Algan, Elizabeth Beasley y Martial Foucault determinó que los votantes de Le Pen en 2017 tenían tasas de confianza interpersonal por debajo del promedio –y esto en un país donde la confianza social ya era demasiado baja-. La profunda desconfianza de estos votantes explica muy bien su hostilidad a la inmigración y su resistencia a la redistribución, que es vista como un mecanismo para subsidiar a los “otros”.
Como en Estados Unidos hoy, las cuestiones de identidad impulsan las opciones políticas en Francia. Mientras esto siga siendo así, las batallas electorales decisivas se librarán entre los Trump de este mundo y quien pueda demostrar que es capaz de derrotarlos. El mayor activo de Macron es que es visto como un escudo contra la extrema derecha –al menos hasta que alguien más dé un paso adelante y reclame ese cargo.

Copyright: Project Syndicate, 2021.
www.project-syndicate.org

 

 


Daniel Cohen

Daniel Cohen, President of the Board of Directors of the Paris School of Economics, is the author, most recently, of The Inglorious Years: The Collapse of the Industrial Order and the Rise of Digital Society (Princeton University Press, 2021).

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