Daniel Gros: Construir una relación especial entre la UE y el Reino Unido

With Brexit, the European Union has lost one of its largest member states, and now must decide what kind of future relationship to pursue with the United Kingdom. Fortunately, beyond trade, there is a broad range of issues on which the two parties can cooperate.

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Construir una relación especial entre la UE y el Reino Unido

by Daniel Gros

BERKELEY – La Unión Europea ha perdido uno de sus estados miembro más importantes. El Reino Unido representaba aproximadamente una sexta parte de la población y economía de la UE. Sin él, la UE seguirá siendo una de las principales potencias económicas del mundo, pero sufrirá una pérdida de dinamismo.
Aun así, hay esperanza de una relación fructífera y de cooperación entre la UE y el Reino Unido. El primer paso es negociar un acuerdo comercial. Pero sería un error concentrarse demasiado en los detalles de esas conversaciones. El comercio es importante para ambas partes, pero las nimiedades de la relación comercial del Reino Unido con Europa no determinarán su destino económico. El desenlace más probable es un acuerdo que elimine los aranceles para ambas partes, pero inclusive un regreso a las reglas estándar de la Organización Mundial de Comercio no sería el fin del mundo. Si bien un mejor acuerdo comercial impediría la pérdida de unos pocos puntos porcentuales del PIB en los próximos diez años, otras variables, como la calidad de la educación, la inversión y la regulación doméstica, en definitiva, son más importantes para el crecimiento.
Como sea, la UE es mucho más que un mercado. Tiene su propia moneda y ha abolido fronteras de política fiscal en una enorme zona geográfica. El Reino Unido no participó en ninguna de esas áreas clave de integración y no lo habría hecho en lo inmediato. En este contexto, la UE en realidad sólo ha perdido un miembro que representa “un tercio”. La relación con el Reino Unido necesita manejarse de manera apropiada. Pero la verdad es que los líderes y responsables de políticas europeos tiene cuestiones mucho más apremiantes de las que ocuparse. El Brexit ahora es una cuestión secundaria.
Una de las principales prioridades de la UE es el Trato Verde Europeo, que es un área en la que el Reino Unido podría seguir participando, dadas sus preocupaciones compartidas sobre el cambio climático. En el largo plazo, sin embargo, los esfuerzos de la UE para completar la eurozona y la zona Schengen de viajes sin pasaporte colocará a la UE y al Reino Unido en caminos divergentes.
Los economistas seguirán debatiendo si el euro fue una buena idea por empezar, y los anglosajones se aferrarán al argumento de que “no puede pasar, es una mala idea, no durará”. La crisis del euro efectivamente pareció justificar el escepticismo del Reino Unido. Sin embargo, las encuestas de opinión en los últimos años demuestran que la población europea fue más allá del debate académico. Según el último recuento, cerca del 80% de los participantes del Eurobarómetro piensan que el euro es “bueno para la UE”.
Para las generaciones más jóvenes que nunca conocieron ninguna otra moneda, la pregunta de si preferirían alguna moneda nacional nueva es absurda. Hay una razón por la que los partidos y candidatos euroescépticos consistentemente han perdido las elecciones en las que han defendido explícitamente una salida de la eurozona. Hasta un archipopulista como Matteo Salvini del partido Liga en Italia ha abandonado el eslogan “No al euro” al que apelaba anteriormente.
Una dinámica política similar se aplica a los viajes sin pasaporte. La zona Schengen todavía es un trabajo en curso, pero la dirección de su evolución es clara: en lugar de abandonar el principio de la libertad de movimiento, los estados miembro gradualmente están reforzando la frontera externa de la UE. Con el tiempo, esto les dará confianza a los votantes de que no necesitan controles o vallas permanentes entre los estados miembro. Es verdad, todavía existen algunos controles internos que quedaron de la crisis de refugiados de 2016, pero son excepciones que confirman la regla. En la mayoría de los casos, sin embargo, los europeos pueden viajar sin pasaporte en el continente.
En el Reino Unido, estos progresos han sido desestimados como parte de la tan ridiculizada búsqueda de una “unión cada vez más estrecha”, que el electorado británico nunca abrazó. De todos modos, la integración de la UE seguirá presente entre los restantes 27 miembros, lo que derivará en más proyectos que el Reino Unido de todos modos no habría respaldado. El más conspicuo (y de largo plazo) de estos proyectos es la defensa europea. Irónicamente, mientras el Reino Unido estaba en la UE, siempre se opuso a las propuestas de una fuerza de defensa conjunta. Pero ahora que está por su cuenta, respalda la idea, porque facilitará la cooperación en defensa de la UE y el Reino Unido.
El Reino Unido ya se ha acostumbrado a jugar un papel secundario en su “relación especial” con Estados unidos, de manera que no es disparatado pensar que podría aceptar una relación similar con la UE. En la mayoría de los casos, el Reino Unido inevitablemente seguiría el liderazgo de Europa, manteniendo a la vez su sensación de superioridad cultural fronteras adentro. Los diplomáticos británicos podrían revivir su tradición previa a pertenecer a la UE de mantenerse al margen y desconcertados por los planes poco prácticos de los políglotas europeos.
Por supuesto, para que un acuerdo así funcione, la UE tendrá que hacer un esfuerzo de buena fe y considerar los intereses legítimos del Reino Unido. Eso exigirá superar algunos malos hábitos. En su trato con otros vecinos, entre ellos los países de los Balcanes, Ucrania y hasta Noruega y Suiza, la UE tiende a comportarse como un poder hegemónico reconocido, asumiendo muchas veces una postura de “tómalo o déjalo”.
Sin duda, en términos económicos, el tamaño relativo de la UE habla por sí mismo. Pero el Reino Unido se fortalecerá en muchas otras áreas, sobre todo seguridad e inteligencia, donde la UE tiene una capacidad limitada, mientras que la mayoría de los estados miembro individuales prácticamente no tienen ninguna.
Teniendo en cuenta estas consideraciones más amplias, la UE se equivocaría si decidiera explotar su ventaja económica cuando empiecen las conversaciones comerciales a principios de marzo. El Brexit en definitiva podría conducir a una relación especial productiva en la que el Reino Unido siga siendo un socio estrecho de la UE y haga un aporte valioso a la paz y prosperidad de Europa.

 


Daniel Gros
Daniel Gros

Daniel Gros is Director of the Centre for European Policy Studies.

 

 

Copyright: Project Syndicate, 2019.
www.project-syndicate.org

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