David Guorzong: Bicentenario de Costa Rica

Compañeros y compañeras, reciban un cordial saludo. ¡Qué viva Costa Rica! ¡Qué viva el Bicentenario!

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David Guorzong CerdasDiputado

Bendito Dios que nos permite celebrar doscientos años de vida independiente.

Todas las personas que habitamos esta nación debemos sentirnos realmente orgullosos por lo que hemos logrado construir durante dos siglos, pues a pesar de que no ha sido un camino fácil, Costa Rica es un país de paz, de gente trabajadora, tranquila, con grandes sueños y aspiraciones. Nuestra idiosincrasia se ha forjado a lo largo de estos años, y se ha ido transformando para alcanzar una nación más equitativa, más consciente de los derechos humanos, pero a la vez, con muchos retos por delante.

Somos una nación que hoy es reconocida a nivel mundial, por su cultura de paz. Una herencia que no debemos descuidar y que debe ser valorada en cada segundo de nuestra existencia. La decisión tomada por don José Figueres Ferrer hace casi setenta y tres años, al abolir el ejército, es un sello que representa a cada persona costarricense cuando cruza las fronteras. Ser una nación de paz, debe ser un reto diario, pues vemos con preocupación cómo la violencia aumenta en los hogares, en las carreteras, en los espacios públicos, entre otros.

Un reto enorme que tiene Costa Rica al iniciar este nuevo siglo de vida independiente es garantizar el trabajo para cada persona que habita en estos cincuenta y un mil cien kilómetros cuadrados, pues durante los últimos tres años la falta de experiencia y la poca visión, han sido un detonante para el aumento del desempleo, alcanzando cifras históricas, que nunca más deberían de repetirse. Este problema, desencadena en otros males, como lo es el aumento de la delincuencia, el narcotráfico, el sicariato, guerras entre pandillas, entre otros, que provocan inseguridad social, muerte y la destrucción de las familias, lo cual crea un ciclo de pobreza y falta de desarrollo social.

Volviendo a lo alcanzado, Costa Rica es un país que goza de estabilidad política reconocida internacionalmente, gracias a la solidez de su sistema democrático, por medio de la creación del Tribunal Supremo de Elecciones, en 1949. Una institución que debemos proteger celosamente, pues es el garante de nuestro sistema político-electoral. El TSE debe mantenerse como ese pilar que resguarde la transparencia de los comicios y la legitimidad de las elecciones, apolítico y sin amaños.

Estamos a las puertas de celebrar nuestra fiesta electoral para elegir a nuestro próximo presidente de la República y a quienes nos sucederán en nuestros puestos como diputados y diputadas, por tal razón, quiero hacer un llamado para que se lleve a cabo un debate de altura, de ideas, de propuestas y con visión de futuro; para que se deje de lado la polarización política y las divisiones sociales. Un pueblo dividido no permanece. Es por eso que debemos buscar la unidad social, por medio de un proyecto país, y no para satisfacer una ambición personal.

Cada una de las personas convocadas a las urnas, el próximo febrero, debe tener clara en su conciencia que Costa Rica requiere de un gobernante con experiencia y visión; que sea capaz de sacar adelante a la nación y de acabar con las brechas sociales, para garantizar el bien vivir de cada una de las personas que habitan este territorio.

Además, quiero abordar un tema de gran importancia para Costa Rica: la educación. Para nadie es un secreto que la pandemia ha traído consigo un rezago importante en buena parte de la niñez y la juventud, lo cual podría repercutir trayendo más pobreza, si esto no se contraataca con celeridad y si el país no hace las inversiones necesarias para contrarrestar la situación actual, nos veremos en gran desventaja competitiva y con mayores niveles de pobreza. Eso no es lo que queremos para una nación bicentenaria, al contrario, queremos que sea un país cuya meta sea reducir la pobreza, atender a los más vulnerables, para lograr ser un país equitativo, solvente, pacífico y desarrollado.

La esencia del “pura vida”, debe destacar en todas las áreas del ser costarricense.

Hoy mi deseo y mi oración es que en Costa Rica siempre vivan el trabajo y la paz.

 

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