De la ética a la desobediencia moral: EL PAC

El PAC, autollamado partido de la “ética” abandonó la moral en desmedro de la virtud. Son muchos los casos de corrupción que se han ventilado en la prensa nacional. La impunidad está a la orden del día, tanto es así, que nuestro país retrocedió (2018)  en el índice de percepción de la Transparencia Internacional (TI) en el año 2018.

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Carlos Araya Guillén, Filósofo (Dr.).

El Partido Acción Cuidadana (PAC)  que, según sus fundadores, nació para defender los principios morales en el ejercicio de la acción política, la verdad en las campañas electorales y la transparencia en la función pública, fue condenado hace algunos días por estafar al Estado  con el cobro ilegal de montos  de deuda política durante la campaña electoral del 2010, con más de 200 contratos falsos.

La nueva resolución emitida  deja en firme las ya existentes condenas  de cárcel impuestas en un juicio que finalizó en el 2016 y fue apelado por el PAC sin éxito. Como se sabe la estafa (el plan delictivo) ascendió a más de 500 millones de colones, según la sentencia de nuestros tribunales de justicia.

Si bien es cierto, la ética es parte de la disciplina filosófica, no solo es válida en sus elucubraciones deontológicas sino también en la aplicación de sus principios en las diversas actividades humanas. Su metodología de rectitud es clara en la resolución de conflictos, en las decisiones políticas, en los compromisos económicos, educativos, sociales, culturales y religiosos  (ética cristiana) de la sociedad.

Trabajar con ética en política es un imperativo categórico (Kant), un deber de probidad y una exigencia  de la nobleza de conciencia. La ética es didáctica, transversal y profética en su vocación cotidiana.  Actúa por cuenta de sus principios, de sus reglas, de sus normas y no en razón de intereses de malignidad individual.

Por eso,  la ética va más allá del castigo moral, de la denuncia de corrupción, de la inmoralidad política. Su objetivo es fortalecer la fe, la esperanza, la solidaridad, el bien y la cultura de valores.

En el cumplimiento de su misión la ética evidencia las conductas inapropiadas, ocultas,  bellacas en la “matráfula” e indecorosas en su falta de verdad. Pero exalta la decencia, la integridad, la lealtad, la honradez, la dignidad y el pundonor.

Sin embargo, el llamado partido de la “ética” abandonó la moral en desmedro de la virtud. Son muchos los casos de corrupción que se han ventilado en la prensa nacional. La impunidad está a la orden del día, tanto es así, que nuestro país retrocedió (2018)  en el índice de percepción de la Transparencia Internacional (TI) en el año 2018.

El PAC abandonó la antorcha limpia de la conciencia de probidad  que propuso su fundador don Ottón Solís para transitar por los caminos tenebrosos de la desobediencia moral. El argumento que no tienen  plata para pagar el dinero que escamotearon a los ciudadanos es un acto más de desobediencia moral.

Grande es el partido político que para brillar con luz propia  acepta, en el ejercicio de su libertad, la guía de la conciencia solidaria del bien y no aquella que se vuelve cómplice en la ejecución del mal.

 

Carlos Araya Guillén
Educador, político y filósofo costarricense, dirigente del Partido Unidad Social Cristiana, ha sido Diputado y Embajador.

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