De la Serie Artistas Olvidados

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Paisajes costarricenses de la mítica Doreen Vanston que no conoceremos

Salió rumbo a París llena de energía e ilusiones de juventud, allí le esperarían la escuela de arte y nuevos amigos. Se iniciaba lo que sería su futuro como pintora y sin saberlo ella, su relación con nuestra tierra.

Se ha dicho que muchos artistas foráneos han sabido capturar el alma costarricense y según comenta Ricardo Fernández Guardia en una entrevista del Diario de Costa Rica sobre la pintora irlandesa Doreen Vanston, ésta supo recoger “el oro sagrado del sol de Costa Rica”. A su vez, Emilia Prieto comentaba sobre ella en el Repertorio Americano: “Más nos pertenece esta naturaleza inmutable llena de colores, montañas y densos bloques de follajes y sus infinitos tonos grises de los días lluviosos”.,

En realidad, Doreen Vanston, Dairenne, según Luis Ferrero. Doreen o Dairine, según publicaciones irlandesas o Doreen de Padilla – fue y ha sido todo un mito en la pintura costarricense. Esta pintora, hija de una escultora, nació en Dublín en 1903, y, en París, fue amiga y compañera artística de Max Jiménez.  Se casó en Francia con un coterráneo de éste, Guillermo Padilla y es así como arriba a Costa Rica a principio de los años 30.

Recién llegada se unió al grupo de los intelectuales y artistas del país y, según contaban algunos de ellos, logró impactar las artes plásticas del momento posiblemente por su visión más amplia del mundo y porque su pintura tenía una fuerte influencia de la Escuela de París.

Al divorciarse, se marcha con su hijo Connor y vuelve a la Ciudad Luz, en donde retoma sus estudios de pintura, esta vez con André Lothe y posteriormente se instala en el sur de Francia. Al empezar la II Guerra Mundial regresa a su tierra natal, Irlanda, en donde se adhiere en un principio al White Stag, un movimiento artístico ligado al surrealismo. Este grupo liderado por Basil Rakoczsi, lo formaban una serie de creadores británicos establecidos en este país. Pregonaban un arte subjetivo, en el cual el orden y la emoción eran sintetizados, pero el tema escogido, en vez de ser dibujado con elementos del mundo exterior, debía ser sacado de la imaginación y elaborado a partir de los recuerdos, sueños y fantasías del inconsciente. Las formas de pájaros o flores no las representaban de una forma realista, sino como imágenes de sueños o las fantasías del cerebro de un niño y en ese sentido el movimiento está muy ligado al surrealismo.

Es interesante leer una entrevista y algunas notas publicadas sobre ella en The Irish Times de Irlanda.  En esa entrevista la artista admite que, en sus creaciones, sobretodo en el colorido y ciertas imágenes recurrentes como bueyes de largos cuernos, ranchos de paja o vegetación tropical, prevalece una profunda influencia de su estadía en Costa Rica. Sin embargo, no pareciera percibir la contribución que su obra y su personalidad tuvo en la plástica costarricense de la época “ I was there for seven years…. the peace.. I did a lot of work, paintings. I brought back to Paris but they were all lost in the war. I was living in the south of France in the beginning of the war”. Por otro lado se percibe su tristeza de haber dejado Costa Rica para volver a Inglaterra cuando manifiesta: “ A total of eight years in Costa Rica, such a wonderfull country, the colors are so superb, everything so big and simple, it is quite painful to come back to England where everything is so small and grey”. En esta ocasión habla de ocho años de estadía en el país pues regresa en 1947 después de la II Guerra permaneciendo un año; y es de suponer que, con el conflicto armado de 1948 decide retornar a su patria. Es evidente, por el tono de la entrevista y comentarios a algunos de sus amigos de la época, que ella tuvo un choque con las costumbres locales y con algunas de sus gentes. Manifiesta que los costarricenses son gente muy peculiar, entre otras cosas abusivos, pero que los campesinos son más agradables que las gentes de las ciudades y sobre todo, hace énfasis en su desacuerdo con los “comerciantes ricos”, refiriéndose a la clase alta del país.

En sus declaraciones se refiere a un asunto de género que consideramos importante destacar: “The South American attitude towards women is frightful”.  Sin embargo, estos comentarios podríamos contextualizarlos tomando en cuenta la forma rígida con la que su conducta fue valorada por la sociedad costarricense de la época; todo ello por los asuntos relacionados a su divorcio. Al separarse de su marido, se ve obligada por las circunstancias, a buscar refugio y vivir por un tiempo con su hijo en la casa de la familia de Jorge Volio, antes de retornar a Europa.

Por las investigaciones que hemos emprendido, se puede deducir que esta pintora no fue influyente en el arte irlandés de su época; sin embargo, el impacto de la pintora Dairine Vanston, Doreen para nosotros los ticos, fue importante en la Costa Rica de los años treinta. ¿Qué habría ocurrido si su decisión hubiera sido quedarse en este país en ese segundo viaje del año 1947, tomando en cuenta que una de sus pasiones fue el paisaje y la acuarela al aire libre?, ¿Hubiera impactado la pintura paisajística nacional del momento como lo hizo Margarita Bertheau?

Fue básicamente una pintora de naturalezas muertas, paisajes al óleo y  acuarela, pero también practica, al igual que su amigo Max Jiménez,  el grabado en madera.

Aunque ella comenta haber pintado una gran cantidad de paisajes en Costa Rica y así lo confirman algunos de los intelectuales de la época, el retrato a tinta china de Francisco Amighetti, el dibujo y el óleo que pintó de su ex esposo Guillermo Padilla son de las pocas obras conservadas de ese período. Este último es un retrato modernista muy interesante que estaba en manos del intelectual Álvaro Montero Mejía y decidió donarlo hace poco al Museo de Arte Costarricense que no tenía ni una sola obra de esta artista en su acervo.

Según confirma Doreen Vanston años después, casi todas sus pinturas se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial. En Costa Rica muchos de sus recuerdos y documentos perecieron por mano poca amiga…

¿Cómo eran las pinturas del paisaje costarricense de Doreen Vanston? Tenemos referencias de ellas y aún una foto en blanco y negro, pero nunca las veremos, nunca sabremos su colorido, sus trazos, su textura. La última oportunidad se perdió cuando su hijo Connor, también pintor, ofreció al consulado de Costa Rica en Londres, a finales de los años 60 la donación de algunos cuadros de su madre a Costa Rica si se acataban una serie de condiciones, las cuales eran casi imposibles de cumplir por lo que se declinó la oferta.

Años de privaciones desembocan en una muerte en soledad y pobreza. “ Es doloroso volver a Gran Bretaña en donde todo es tan pequeño y gris”, se lamentaba la artista.

Dairine Vanston nació en Dublín en 1903.
Se casó en París con Guillermo Padilla en 1924, en 1925 nació su hijo Juan Connor.
Se translada con su familia a Costa Rica alrededor de 1928.
La artista es bien recibida en los medios intelectuales y artísticos costarricenses.
Algunas personalidades comentan y publican sobre su obra pictórica.
Ya en 1931 expone 10 pinturas en la III exposición de Artes Plásticas (conocidas como del Diario de Costa Rica).
Al marcharse se lleva consigo casi todas sus pinturas.Se establece en Francia y durante la II Guerra Mundial vuelve a su país.
En Irlanda se adhiere a algunos grupos artísticos que abandona poco tiempo después.
Muere en Irlanda en 1988.

Los paisajes pintados por ella en nuestra tierra eran, “naturaleza inmutable llena de colores, montañas y densos bloques de follajes. Los colores son tan soberbios, todo es tan grande y simple”, y no los conoceremos….

Ma. Enriqueta Guardia Yglesias
Artículo publicado con otro nombre por 1ª vez en Áncora en Setiembre 2009

 

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