De lo sucedido a nuestro colaborador Eli Feinzaig

Estamos seguros que en esa manifestación pública como en otras cuyos fines eran pacíficos, se mezclan personajes que no encajan en los principios de la fiesta democrática, irrumpiendo y tergiversando de cara a la opinión pública, los objetivos de libre expresión que movilizaron a las personas a las calles de San José y otras localidades

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Eugenio Herrera Balharry, Editor.

Hay una curiosa tendencia a manifestarse de forma contradictoria en procura del ejercicio de los derechos. Así por ejemplo en el Día Internacional de la Mujer, los medios de comunicación nos relataron los hechos producidos en San José y en Liberia, durante una marcha; tanto aquí como allá,  que hasta donde tenemos entendido se realizó en defensa de los más sagrados derechos de las mujeres en su día, celebrados en este medio con una edición especial.

Sin embargo, el comportamiento irracional y violento de algunas personas, es la más terrible contradicción de quienes salen a defender sus derechos, empleando métodos que en esencia son prácticas de quienes precisamente atentan contra esos derechos.

Lo ocurrido al Señor Feinzaig -o quien sea-, no tiene justificación de ninguna especie, por cuanto es un acto bochornoso, insólito y por tanto censurable.  En este caso el legislador asiste de buena fe a un evento, en donde no se ostentan colores ni banderías políticas y no obstante, recibe insultos y pintura como respuesta a su empatía por el movimiento de las mujeres en su día. Es obvio que pierden más los que así proceden, que aquellos a quienes se pretende mancillar.

La Revista se solidariza con el Señor Feinzaig -asiduo colaborador de este medio pluralista e independiente- y  en esta oportunidad, haciendo notar que probablemente muchos costarricenses por intolerancias han recibido ataques similares y han sido ignorados.

Estamos seguros que en esa manifestación pública como en otras cuyos fines eran pacíficos, se mezclan personajes que no encajan en los principios de la fiesta democrática, irrumpiendo y tergiversando de cara a la opinión pública, los objetivos de libre expresión que movilizaron a las personas a las calles de San José y otras localidades.

Debemos luchar siempre por ser una sociedad altamente inclusiva.

El camino es nuestro.

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