Albino Vargas Barrantes.

¡Sí, vamos contra corriente! ¿Cómo pretenden que la clase trabajadora respalde un nuevo paquetazo de impuestos, el detestado combo fiscal, cuando siguen tolerando, de manera tácita y explícita, que el fraude fiscal-tributario, en todas sus manifestaciones, continúe en el desenfreno más criminal?

¿Más impuestos para más robadera de los mismos? Esto es lo que quiere la coalición de gobierno PUSC-PAC y su principal expresión parlamentaria, el PLN. Entonces, ¡preferimos ir contra corriente! Ir contra corriente es ir con la gente.

Reafirmamos nuestra rotunda oposición al expediente legislativo No. 20.580, eufemísticamente llamado “Ley de Fortalecimiento de los Finanzas Públicas”, con fuerte impacto en las finanzas familiares de los sectores medios de la sociedad, especialmente. ¡SÍ, Vamos contra corriente! Es de tal calibre el problema del déficit fiscal que seguimos abogando por la apertura de un inédito diálogo político-social para construir una solución integral.

Sin embargo, la coalición de gobierno PUSC-PAC y su principal expresión parlamentaria, el PLN, prefieren el autoritarismo, el verticalismo y la imposición. Entonces, ¡preferimos ir contra corriente! Ir contra corriente es ir con la gente.

En tal sentido, preferimos apostar por el pensamiento social de la Iglesia Católica costarricense en el asunto: “…, lejos de actuar con ligereza que lleva a tomar decisiones apresuradas, los distintos sectores económicos, políticos y sociales, concuerden en los cambios que garanticen un sistema fiscal más equitativo y eficiente, teniendo como base el bien común y la justicia distributiva”. (Columna semanal de monseñor José Rafael Quirós Quirós, correspondiente a este domingo 23 de junio, “Invitados a la única mesa”, en La Extra del Domingo).

¡Sí, vamos contra corriente! Se niegan, rotundamente, a que se debate sobre el espantoso monto de la deuda pública (¡25 mil millones de dólares!); y no quieren que se cuestione el pago diario de intereses de esa deuda, por el orden de los 3 mil 500 millones de colones cada 24 horas.

Si este tema fuese objeto de debate abierto, se puede poner en entredicho la naturaleza contraria al bien común que implica la preponderancia política que en las sociedades de hoy tiene el sector financiero-bancario. Costa Rica no es la excepción.

Nos hacemos eco, en tal sentido, del laureado economista Premio Nobel, Joseph Stiglitz, cuando ha señalado este contundente criterio: “En el sector financiero son maestros de la extracción de rentas, y han perfeccionado sus habilidades para quitar el dinero a la gente sin contribuir al progreso social. Crean riqueza arriba, pero también crean miseria abajo”.

Entonces, ¡preferimos ir contra corriente!, al insistir en el aspecto de los intereses de la deuda como parte esencial del problema del déficit fiscal. Ir contra corriente es ir con la gente.

¡Sí vamos contra corriente! La preponderancia política del momento, la coalición de gobierno PUSC-PAC y su principal expresión parlamentaria, el PLN, han decidido que el peso de la crisis fiscal, el “ajuste” como lo califica el propio Presidente Alvarado, lo pague la clase trabajadora: reducciones y congelamiento salarial de facto. Hasta la saciedad se ha demostrado que los salarios pagados en el empleo público no son responsables del déficit fiscal. En tal sentido, preferimos ir contra corriente. Ir contra corriente es ir con la gente, con la gente asalariada, la del sector público y la del sector privado.

El discurso hegemónico mediáticamente dominante y su contraparte operativa en lo político, la coalición de gobierno PUSC-PAC y su principal expresión parlamentaria, el PLN, la emprenden contra el empleo público de manera generalizada e indiscriminada.

Se instrumenta la coyuntura del déficit fiscal para avanzar hacia la precarización del servicio público, con el nacimiento a la vida jurídica del país de la ansiada regla fiscal, conocida en los tiempos gubernativos de las anteriores administraciones del PUSC, como “garantías económicas”.

Aquí, también, ¡vamos contra corriente! Las transformaciones que requiere el empleo público van asociadas, directamente, a una discusión nacional sobre el modelo de Estado requerido en la sociedad de la desigualdad, como lo es la Costa Rica de hoy.

Es imposible revertir la involución en que nos encontramos, sin pensar en la revitalización de una serie de políticas públicas venidas a menos en los últimos tiempos, precisamente; revitalización que pasa, necesariamente, por discutir el empleo público inherente a ello.

Ir contra corriente es ir con la gente, en este caso también. ¿Por qué? Porque la gente excluida o en vías de serlo, aspira a que desde la política pública se le tienda una mano y ello no parece ser el desvelo actual de los gestores económicos preponderantes inclinados a la preservación del status quo del sistema financiero. Contrariar esto es estar contra corriente.

La lógica dominante, apuntarse en la ruta por donde va la corriente, es la de la exclusión, la de la desigualdad, la de fortalecer la concentración… Ir contra la corriente es ir con la gente: apostar por la inclusión, por la reducción de la desigualdad y por la distribución. Preferimos apostar por ello.

El autor es  Secretario General de Asociación Nacional de Empleados Públicos y Social (ANEP)

Albino Vargas Barrantes

Por Albino Vargas Barrantes

Albino Vargas Barrantes. Es sindicalista y Secretario General de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP).