Delirio mesiánico

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Carlos Francisco Echeverría.

El delirio mesiánico de quienes impulsan la candidatura de Fabricio Alvarado es más grave de lo que yo creía. Me pasaron el ensayo LA NUEVA REFORMA APOSTÓLICA ¿NUEVA TEOLOGÍA POLÍTICA?, del teólogo peruano Martín Ocaña Flores, del que transcribo los siguientes párrafos:

El apóstol costarricense Rony Chaves, comentando 1 Corintios 12:28 (“Y a unos puso Dios en la Iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, …”), dice: “Esto implica que el ‘Orden Jerárquico’ en la Iglesia no es de naturaleza ‘Democrática’ sino Teocrática”… Rony Chaves, en su relectura de la historia de la iglesia, sostiene enfáticamente: Constantino, el Emperador romano, adoptó al cristianismo como religión del estado y prostituyó entonces la Casa de Dios. El resultado de años posteriores fue el surgimiento de la Iglesia Católica Romana; el intento mayor de satanás de ahogar el mover profético y apostólico del Espíritu Santo. El Imperio impuso pastores y una estructura babilónica que poco a poco fue anulando el patrón bíblico apostólico, y la Iglesia fue devastada y descortezada cual árbol arruinado, según la profecía de Joel 1. Las consecuencias vinieron contra todo lo establecido por el Padre. Desaparecieron los apóstoles y los profetas, la unción, el poder y los milagros. Poco a poco, el paganismo tomó los altares y se perdió la vida y manifestación del Espíritu. La oscuridad envolvió a la Iglesia dejándola por siglos a merced de la devastación del diablo y sus tinieblas religiosas.

Bernardo Campos explica cómo se da esa relación entre Reino de Dios y el “reino de los apóstoles”. Luego de señalar que “la doctrina del Reino de Dios es el nuevo eje sobre el cual girará todo el corpus doctrinal y el que guiará los actos rituales, las formas de organización, así como su eticidad y sus prácticas sociales”, sostiene que eso implica “un giro copernicano”. ¿Qué significa éste? Dejemos hablar a Campos: – Reinaremos aquí en la tierra, y no en el cielo; – Que somos reyes, profetas y sacerdotes aquí y ahora; – Que tenemos autoridad sobre los ángeles y que éstos están a nuestra disposición para completar la misión de establecer el Reino de Dios sobre los nuevos cielos y la nueva tierra. De un total de diez características del giro copernicano, que sostiene Campos y la NRA, tres tienen que ver con el reinado de los apóstoles como Peter Wagner, Rony Chaves, Cash Luna, Raúl Vargas, Harold Caballeros, y otros más que están en todo el continente. ¿Dónde van a reinar los apóstoles? En la tierra. ¿Qué son aquí y ahora? Reyes, profetas y sacerdotes. ¿Sobre quiénes tienen autoridad? Aún sobre los ángeles. El “giro copernicano” de la NRA, como se constata, tiene que ver más con política y economía que estrictamente con el Reino de Dios, por lo menos tal como se le había entendido antes a éste. Si se trata de procurar un nuevo orden social entonces es obvio que se está hablando de política. Lo cierto es que los apóstoles quieren poder, pero no para que reine Dios sino ellos.

Pero para comenzar con ese programa primero hay que cambiar las estructuras democráticas de la iglesia, donde ya reinan. El apóstol venezolano Elías Rincón sostiene: La democracia no funciona como tal dentro de la iglesia. La iglesia debe ser regida por un gobierno teocrático, en el que existe un claro reconocimiento de los ministerios y los dones bíblicos. (…) En el apostolado se da el reconocimiento a una autoridad espiritual, a la que están sujetos los pastores, los profetas, los maestros y los evangelistas, que son los otros ministerios de que habla Pablo a los efesios. La democracia, en cualquiera de sus expresiones, siempre será un obstáculo para el reino de los apóstoles. Incluso, algunos de éstos llegan a sostener que en la iglesia “mejor es una buena dictadura –la de ellos- que una mala democracia”. Personalmente varias veces les he escuchado decir: “En la iglesia no debe haber democracia sino teocracia, pues es Dios quien gobierna”. Pero es claro que se trata de una frase aparentemente piadosa y hasta “bíblica”, aunque sólo tiene el propósito de apuntalar su poder.

Estos datos empíricos revelan que: (1) No importa el partido o movimiento político por el cual se postula; (2) Al parecer tampoco importa mucho la ideología que comportan ni las propuestas de gobierno o plan de acción de dichos partidos; y (3) Interesa llegar al poder sin importar el partido por el cual se llega. Esto indica que: (1) Al parecer no habría una ideología política específica y manifiesta en los apóstoles; y (2) Mucho más importante que el proyecto político –del partido o de la nación- está el proyecto personal y económico. Para decirlo en términos más claros y precisos, lo único que les interesa a los nuevos apóstoles es el prestigio, el poder y la plata.

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